Influencia de la labranza y cultivo de cobertura sobre la incidencia de plagas en los cultivos de maíz y frijol en relevo
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Zamorano: Escuela Agrícola Panamericana, 2014
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Es muy común encontrar el cultivo de maíz (Zea mays L.) y frijol (Phaseolus vulgaris L.) bajo el sistema maíz-frijol en relevo. Este sistema consiste en sembrar el maíz en primera durante los meses de mayo y junio, y el frijol en la postrera en septiembre. De esta manera se aprovechan las últimas lluvias del año para que el frijol alcance a completar su ciclo vegetativo y el inicio de su reproducción (De la Cruz y merayo, 1989). Los sistemas de labranza convencional (LCO) y de conservación o cero (LCE) tienen argumentos en contra y a favor. Por estos motivos, se siguen buscando sistemas de producción agrícola que utilicen económicamente la tierra sin causar degradación del suelo. La LCO se convirtió en tradición, impulsada por el desarrollo tecnológico como maquinaria y equipo utilizado para la preparación de terreno. No fue sino hasta mediados de este siglo que Faulkner (1943) argumentó que el laboreo de la tierra no era indispensable para la germinación de la semilla y el desarrollo de la planta. Actualmente la labranza mínima (LMI) es cada día más utilizada. Esto es evidenciado por las miles de hectáreas de cereales y leguminosas producidas bajo este sistema (Shenk, 1987), y la recuperación de suelos en varias zonas tropicales que ahora permite su aprovechamiento para cultivos, donde antes no era posible (Solórzano, 1990).
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