Universidad Zamorano Maestría en Ciencias en Agricultura Tropical Sostenible Tesis de Grado de Maestría Construcción social alrededor del uso de plaguicidas: Un estudio en la producción de papa en Honduras Estudiante Santiago Benavides Bernal Asesor Arie Sanders, Ph.D. Honduras, Mayo 2023 Autoridades SERGIO RODRIGUEZ ROYO Rector ANA MARGARITA MAIER ACOSTA Vicepresidenta y Decana Académica ARIE SANDERS Decano Asociado de Posgrado HUGO ZAVALA MEMBREÑO Secretario General Construcción social alrededor del uso de plaguicidas: Un estudio en la producción de papa en Honduras Santiago Benavides Bernal Universidad Zamorano Mayo, 2023 Social construction around the use of pesticide: A study in potato production in Honduras Santiago Benavides Bernal Universidad Zamorano Honduras Mayo, 2023 i ZAMORANO MAESTRÍA EN CIENCIAS EN AGRICUTURA TROPICAL SOSTENIBLE Construcción social alrededor del uso de plaguicidas: Un estudio en la producción de papa en Honduras Tesis de graduación presentada como requisito parcial para optar al título de Maestría en Ciencias en Agricultura Tropical Sostenible Presentado por Santiago Benavides Bernal Zamorano, Honduras Mayo, 2023 ii La defensa oral y el documento de tesis de Santiago Benavides Bernal fue revisada y aprobada por el siguiente personal docente y autoridades de la Universidad Zamorano1 Arie Sanders, Ph.D. Asesor Principal Decano Asociado de Posgrado Juan Carlos Rosas, Ph.D. Director de Investigación de la MATS Ana Maier, Ph.D. Vicepresidenta y Decana Académica 1La hoja de aprobación contiene las firmas y este documento está bajo la custodia de la Oficina de Registro. iii Las actividades de investigación y desarrollo en las que se basa gran parte de este trabajo de tesis fueron posibles en parte gracias al apoyo de la Fundación Nippon. El contenido es responsabilidad del autor y no refleja necesariamente los puntos de vista de Fundación Nippon. iv Construcción social alrededor del uso de plaguicidas: Un estudio en la producción de papa en Honduras Santiago Benavides Bernal Resumen. La producción de papa en Honduras representa un reglón importante en la agricultura, especialmente para los productores de pequeña escala. El objetivo del estudio fue comprender lo que los productores de papa del municipio de Intibucá perciben como ideales de “Buen Agricultor” y de qué manera esto influye en la gestión fitosanitaria del cultivo. El estudio se desarrolló entre los meses de junio y noviembre del 2022. Para conocer en profundidad la gestión fitosanitaria de cada productor se elaboró y se aplicó una bitácora de registro de agroquímicos. Asimismo, se desarrollaron y aplicaron entrevistas semiestructuradas a productores de papa, asistentes técnicos y distribuidores de agroquímicos de la zona, actores que confluyen en este cultivo. Los resultados reflejan cuatro símbolos del Buen Agricultor, que son: campos y parcelas ordenados; parcelas visiblemente sanas; altos rendimientos; e implementación de maquinaria y tecnología. Se identificaron también siete fuerzas: aversión al riesgo; confianza ciega en el uso de plaguicidas sintéticos; limitación en la oferta de productos ecológicos u otras alternativas; asistencia técnica orientada al uso de agroquímicos; incremento en la dosis de plaguicidas; experimentación y difusión de prácticas de uso de plaguicidas; y búsqueda de soluciones rápidas y efectivas. Se concluyo que la identidad de los agricultores corresponde a una identidad productivista derivada de la agricultura convencional. Por lo tanto, se hace urgente fomentar prácticas agrícolas diversificadas en consonancia con la sostenibilidad. Palabras clave: agricultura ordenada, autoidentidad, buen agricultor, capital cultural, discrepancia Abstract. Potato production in Honduras represents an important sector in agriculture, especially for small-scale producers. The objective of the study was to understand what potato producers in the municipality of Intibucá perceive as "Good Farmer" ideals and how this influences the phytosanitary management of the crop. The study was conducted between June and November 2022. To know in depth, the phytosanitary management of each producer, an agrochemical logbook was developed and applied. In addition, semi-structured interviews were conducted with potato growers, technical assistants, and agrochemical distributors in the area, all of whom are involved in this crop. The results reflect four symbols of the Good Farmer, which are: tidy fields and plots; visibly healthy plots; high yields; implementation of machinery and technology. Seven forces were also identified: risk aversion; blind trust in the use of synthetic pesticides; limitation in the supply of ecological products or other alternatives; technical assistance oriented to the use of agrochemicals; increase in the dose of pesticides; experimentation and dissemination of pesticide use practices; search for quick and effective solutions. It was concluded that the identity of farmers corresponds to a productivist identity derived from conventional agriculture. Therefore, it is urgent to promote diversified agricultural practices in line with sustainability. Key words: tidy farming, self-identity, good farmer, cultural capital, discrepancy v CONTENIDO Portadilla………………………………………………………………………………………………………………………………………i Página de autorización de documento de tesis…………………………………………………………….................ii Página de agradecimiento…….…………………………………………………………………………………………………….iii Resumen …………………………………………………………………………………………………………………………………… iv Contenido..…………………………………………………………………………………………………………………………………..v Índice de Cuadros, Figuras y Anexos..………………………………………………………………………………………….vi 1. INTRODUCCIÓN ............................................................................................................................ 1 2. REVISIÓN DE LITERATURA ............................................................................................................ 4 3. METODOLOGÍA Y ZONA DE ESTUDIO ......................................................................................... 11 4. RESULTADOS ............................................................................................................................... 16 5. DISCUSIÓN .................................................................................................................................. 29 6. CONCLUSIONES ........................................................................................................................... 32 7. LITERATURA CITADA ................................................................................................................... 33 8. ANEXOS ....................................................................................................................................... 39 vi ÍNDICE DE CUADROS, FIGURAS Y ANEXOS Cuadros Página 1. Signos y síntomas de la exposición aguda para diversos compuestos activos de los fungicidas. ............................................................................................................................ 8 2. Signos y síntomas de la exposición aguda para compuestos activos de los insecticidas. ... 9 3. Signos y síntomas de la exposición aguda para diversos compuestos activos de los herbicidas. ........................................................................................................................... 9 4. Perfil sociodemográfico de los participantes. ................................................................... 16 5. Coeficiente de Impacto Ambiental en Campo (EIQC) para fungicidas, insecticidas y herbicidas calculado para cada productor de papa. ......................................................... 23 6. Frecuencias de aplicación de plaguicidas sintéticos.......................................................... 25 7. Productos aplicados en la gestión fitosanitaria de los agricultores entrevistados ........... 26 Figuras Página 8. Ubicación geográfica del estudio. ..................................................................................... 11 9. Símbolos del buen agricultor en el contexto de la producción de papa en Intibucá. ....... 19 10. Fuerzas relacionadas con la gestión de plagas en el cultivo de papa en el contexto del Buen Agricultor. ................................................................................................................. 21 Anexos Página 11. Bitácora de registro de actividades de campo en el cultivo de papa. ............................... 39 12. Guía de preguntas. Entrevista semiestructurada dirigida a los productores de papa. ..... 42 13. Guía de preguntas. Entrevista semiestructurada dirigida a extensionistas. ..................... 44 14. Guía de preguntas. Entrevista semiestructurada dirigida distribuidores de agroquímicos. ........................................................................................................................................... 45 15. Carta de consentimiento informado de participación en entrevistas. ............................. 46 16. Determinación del Coeficiente de Impacto Ambiental de Campo (EIQC) para cada agricultor. .......................................................................................................................... 47 17. Registro fotográfico del desarrollo de la investigación ..................................................... 58 file:///C:/Users/SantiagoB/Desktop/01_Presentación%20de%20Tesis/01_Documento%20de%20tesis%20y%20documentos%20relacionados/01_Tesis%20Santiago%20Benavides%20Bernal%202023.docx%23_Toc135764403 file:///C:/Users/SantiagoB/Desktop/01_Presentación%20de%20Tesis/01_Documento%20de%20tesis%20y%20documentos%20relacionados/01_Tesis%20Santiago%20Benavides%20Bernal%202023.docx%23_Toc135764404 file:///C:/Users/SantiagoB/Desktop/01_Presentación%20de%20Tesis/01_Documento%20de%20tesis%20y%20documentos%20relacionados/01_Tesis%20Santiago%20Benavides%20Bernal%202023.docx%23_Toc135764404 1 1. INTRODUCCIÓN La agricultura global tiene alta dependencia del uso de plaguicidas para la producción de alimentos (Hu, 2020). El conjunto de sustancias conocidas como plaguicidas hace referencia a sustancias implementadas como insecticidas, fungicidas, herbicidas, nematicidas, entre otros (Aktar et al., 2009). En términos generales, el rol de los plaguicidas en la agricultura es comúnmente aceptado por su capacidad de reducir las pérdidas de cantidad y calidad de productos agrícolas (Tudi et al., 2021). Sin embargo, la gestión intransigente de los plaguicidas en relación con el medio ambiente, la seguridad alimentaria y la salud humana, son preocupaciones crecientes a nivel mundial (Da Silva et al., 2021). Se estima que anualmente en la agricultura se utiliza en promedio 4 millones de toneladas de plaguicidas, lo que corresponde a la aplicación de 0.27 kg/ha de plaguicida en toda la superficie de la tierra (Ippolito et al., 2015). Los principales países que demandan más plaguicidas agrícolas actualmente son: China, Estados Unidos, Argentina, Brasil, Italia, Francia, Canadá, Japón e India (Zhang, 2018). Los plaguicidas pueden representar riesgos para la salud humana. Tales riesgos dependen de la toxicidad de la molécula activa del producto químico y la probabilidad de exposición. Es decir, niveles bajos de exposición a plaguicidas tóxicos puede resultar no ser más peligroso que un alto nivel de exposición a un producto químico de toxicidad baja (Sarwar, 2016). La exposición a plaguicidas puede estar dada por contacto con la piel, la ingesta o la inhalación (Nicolopoulou- Stamati et al., 2016). Con respecto a los efectos negativos que se han asociado con plaguicidas químicos se incluyen afectaciones dermatológicas, gastrointestinales, neurológicas, cancerígenas, respiratorias, reproductivas y endocrinas (Mnif et al., 2011; Sanborn et al., 2007; Semchuk et al., 1992). Con respecto al ambiente, los plaguicidas pueden contaminar el suelo, el agua y otras vegetaciones. La contaminación del suelo genera serias preocupaciones sobre su funcionalidad, biodiversidad y por ende la seguridad alimentaria al no poderse producir alimentos en suelos degradados (Silva et al., 2019). La contaminación de los cuerpos de agua ocasionada por los plaguicidas se deriva de la escorrentía del campo agrícola y de los residuos de la actividad industrial vertidos a la fuente hídrica (Syafrudin et al., 2021). Otro de los grandes problemas corresponde a la toxicidad que representan algunos plaguicidas para especies no objetivo, como grupos de aves, peces, insectos beneficiosos (especialmente los polinizadores) y plantas no objetivo (Zaller y Brühl, 2019). Una investigación reciente liderada por Sánchez-Bayo y Wyckhuys (2019), reconoció que el segundo impulsor más importante de la disminución de las poblaciones de insectos sería la contaminación química que incluye plaguicidas. 2 El cultivo de papa (Solanum tuberosum L.) es un cultivo que demanda una considerable cantidad de agroquímicos, especialmente de plaguicidas, para lograr un rendimiento óptimo en la cosecha (Mejía Méndez y Castellanos Suárez, 2018). En Honduras, Centroamérica, este cultivo constituye una de las principales fuentes de ingreso de más de 4,000 productores de las zonas altas del país. Anualmente se establecen cerca de 2,100 ha principalmente en los departamentos de Intibucá, Ocotepeque y La Paz (Toledo, 2016). Según la Fundación Hondureña de Investigación Agrícola (2014), el cultivo de la papa ha sido uno de los cultivos tradicionales del país, cultivado en gran parte por productores de pequeña y mediana escala. En la gestión de plagas en la producción agrícola, aún no hay consenso claro respecto a los factores involucrados en que los agricultores disminuyan o no la implementación de plaguicidas y por ende la reducción del impacto ambiental (Lamichhane et al., 2016). Los factores señalados incluyen, entre otros, la ausencia de alternativas a los agroquímicos (Sporenberg et al., 2019), la información sesgada de las empresas de agroquímicos, la falta de conocimiento sobre los plaguicidas y las alternativas (Lamichhane et al., 2016), y la ausencia de un servicio de asistencia técnica robusto sobre el uso responsable de plaguicidas (Sherman y Gent, 2014). Adicionalmente, la aversión al riesgo por parte de los productores a las pérdidas en la producción agrícola y las condiciones económicas particulares, limitan la transición hacia una agricultura ecológicamente más responsable (Chèze et al., 2020). Respecto a las razones no económicas que configuran la toma de decisiones de la aplicación o no de plaguicidas, se encuentran las motivaciones ideológicas y los rasgos de personalidad de los agricultores (Bakker et al., 2021). En ese sentido, el concepto del “Buen Agricultor” abre un enfoque para analizar la agricultura y sus prácticas asociadas (Burton et al., 2021). Al respecto, en el contexto de la sociología rural se menciona que en la agricultura: “existen significados desarrollados a través de la realización de las tareas agrícolas cotidianas por parte de los miembros de la comunidad agrícola que para los agricultores hablan de su trabajo y de su victoria personal sobre la tierra” (Burton, 2004, p. 197). Este autor sostiene que, para otra parte de la sociedad, esto puede representar los excesos de la industria agrícola reflejados en la industrialización, la contaminación y la degradación estética del campo. El concepto del “Buen Agricultor” es una noción intrincada y evolutiva, con múltiples representaciones que emergen y se transforman a lo largo del tiempo para expresar las competencias, el conocimiento y el capital cultural de los productores agrícolas exitosos (Burton et al., 2021). El objetivo de este estudio es explorar e identificar lo que los agricultores consideran ideales de “Buen Agricultor” en relación con la producción de papa en el municipio de Intibucá, departamento de Intibucá, Honduras, y cómo esto influye en la gestión fitosanitaria de dicho cultivo. Con este fin, se plantearon las siguientes preguntas: ¿Cuáles son los símbolos que construyen la identidad de “Buen agricultor” de los productores de papa? y ¿Cuáles son las fuerzas que impulsan la gestión fitosanitaria del cultivo y sus implicaciones? Este estudio aporta a la literatura más amplia sobre las fuerzas que impulsan las decisiones de manejo fitosanitario de los cultivos de los agricultores (qué está dominada por la narrativa de eficiencia de los productos químicos), destacando la importancia de considerar la identidad del “buen agricultor”, constituida como un conjunto de símbolos culturales, fuerzas, prácticas, principios e ideales compartidos. Comprender estos aspectos resulta esencial para determinar por qué los agricultores priorizan y consideran ciertas prácticas como “ideales” en la gestión fitosanitaria del cultivo de papa. 3 Después de esta introducción, el documento se organiza de la siguiente manera: en el capítulo 2, proporciona una breve revisión del concepto del “Buen Agricultor”. El capítulo 3 examina el rol e implicaciones de los plaguicidas en la agricultura. En el siguiente capítulo, se describe la metodología y zona de estudio, proporcionando información relevante sobre el contexto geográfico y social. Los capítulos subsiguientes abordan por separado los resultados y la discusión de los hallazgos. Por último, en el capítulo final se sintetizan las conclusiones del estudio, destacando sus principales contribuciones, así como las oportunidades para futuras investigaciones. 4 2. REVISIÓN DE LITERATURA 2.1. El concepto del “Buen Agricultor” El concepto del “Buen Agricultor” (BA) fue acuñado por Burton (2004), abriendo un nuevo enfoque para analizar la agricultura y las prácticas agrícolas. La introducción del concepto fue impulsada por el creciente interés en comprender el comportamiento de los agricultores en relación con la toma de decisiones, así como las implicaciones éticas, económicas y ambientales de sus acciones (Burton et al., 2021). El concepto de BA es una noción compleja y evolutiva, con diversos símbolos que surgen y se adaptan con el tiempo para reflejar las habilidades, los conocimientos y el capital cultural de los agricultores de éxito (Burton et al., 2021). Los campos ordenados, los altos rendimientos y la maquinaria agrícola son símbolos centrales en la construcción de la identidad de BA. Estos símbolos han sido moldeados por desarrollos históricos, culturales y tecnológicos, y sirven como medio de comparación y competencia dentro de la comunidad agrícola (Burton, 2004; Burton et al., 2021). Comprender los orígenes y el desarrollo de estos símbolos es crucial para apreciar las complejidades de la cultura agraria y las formas en que las prácticas agrícolas están moldeadas por las identidades de los agricultores y la forma en que la reflejan. Los campos ordenados surgieron como símbolo del BA en la Inglaterra del siglo XVIII, caracterizados por líneas de arado rectas, suelos libres de malas hierbas y una densidad de cultivo uniforme (Burton et al., 2021). El desarrollo y el uso de nueva maquinaria agrícola, como la sembradora, requería un alto nivel de simetría y precisión para un funcionamiento eficaz. Antes de las sembradoras, la siembra al voleo era el método dominante, que no requería surcos rectos, pero representaba altos costos debido a la gran cantidad de semillas necesarias (Burton et al., 2021). El cambio a las sembradoras supuso una transformación de las prácticas agrícolas, ya que el arado preciso y los campos libres de malas hierbas se convirtieron en símbolos de un agricultor experto y de éxito (Burton et al., 2021). Los altos rendimientos, otro importante símbolo del BA, significan un uso eficiente de la tierra y buenas prácticas agrícolas (Burton, 2004; Saunders, 2016). El desarrollo de prácticas agrícolas de alto rendimiento está estrechamente vinculado a la Revolución Industrial, cuando la eficiencia, las habilidades técnicas y la maquinaria se convirtieron en elementos centrales de la producción agrícola (R. Marks, 2020). A pesar de la ampliación de los valores y símbolos de la BA, el alto rendimiento sigue siendo un símbolo dominante, vinculado a la narrativa de alimentar a la creciente población mundial (Burton y Paragahawewa, 2011; Saunders, 2016). Sin embargo, es importante señalar que el hambre no es un problema de producción insuficiente de alimentos, sino más bien una cuestión de distribución desigual y exclusión social (Gallegos y Chilton, 2019). 5 La maquinaria agrícola ha sido durante mucho tiempo un símbolo de BA, que representa el capital económico, el poder, las habilidades técnicas y la masculinidad (Bell et al., 2015; Burton et al., 2021). Desde las perforadoras del pasado hasta los tractores y equipos modernos, el uso de maquinaria refleja la capacidad de un agricultor para adaptarse a las nuevas tecnologías y gestionar eficazmente sus operaciones. Sin embargo, el uso correcto de la maquinaria es crucial para mantener el símbolo BA, ya que un uso inadecuado puede significar malas prácticas agrícolas (Burton et al., 2021). A medida que aumente la mecanización, los símbolos BA pueden evolucionar y vincularse más estrechamente a los programas informáticos y a los sistemas de producción mecanizados (Burton et al., 2021). Es importante reconocer que los símbolos del BA no son estáticos y seguirán cambiando en respuesta a diversos factores, como el auge de la agricultura alternativa y la creciente mecanización de las prácticas agrícolas (Burton et al., 2021). Sin embargo, algunos símbolos, como los campos ordenados, los altos rendimientos y la maquinaria agrícola, siguen siendo fundamentales para el concepto de un BA. Estos símbolos no sólo reflejan las habilidades, los conocimientos y el capital cultural de un agricultor, sino que también sirven como medio de comparación y competencia dentro de la comunidad agrícola (Burton, 2004; Burton et al., 2021). Con relación al uso del concepto de BA se distinguen tres usos principales: Uso basado en el agricultor: El concepto de BA puede entenderse como una categoría de sentido común empleada por los agricultores para identificar a compañeros, cuyos comportamientos, habilidades y prácticas agrícolas, revisten cierto nivel de competencia. También puede contemplarse como una categoría “emic” (intrínseca) implementada por los agricultores para describir el significado social relacionado con el trabajo de otros compañeros agricultores (Burton et al., 2021). Uso basado en las ciencias agrícolas/naturales y las políticas: El concepto de "buen agricultor" se ha utilizado como herramienta retórica para promover determinados enfoques de la agricultura como el "correcto" (Burton et al., 2021). Históricamente se utilizó para promover el paso de las prácticas tradicionales a las científicas principalmente en la agricultura del siglo XVIII y principios del XIX, pero sin presentar pruebas de la validez de las prácticas experimentales. Actualmente, el concepto de BA sigue siendo una herramienta retórica para los actores que buscan afirmar que un tipo de agricultura es buena o correcta, en consonancia con los conocimientos científicos y las definiciones de políticas de un futuro agrícola deseable (Burton et al., 2021). Uso basado en las ciencias sociales: El concepto BA se utiliza en las ciencias sociales como herramienta académica para comprender los capitales simbólicos y los guiones culturales en las prácticas agrícolas, especialmente en relación con la resistencia de los agricultores a los cambios políticos. También se utiliza como referencia para las normas sociales en la agricultura y como herramienta metodológica para obtener respuestas relacionadas con las normas sociales. Adicionalmente, el concepto BA se utiliza como norma moral o ética cuando entran en conflicto múltiples conceptos sobre quién es un buen agricultor (Burton et al., 2021). A pesar de los diferentes usos del concepto del BA, su esencia sigue siendo la misma al afirmar que “Es notable que ya sea utilizado por agricultores, científicos naturales/agrícolas o científicos, el significado esencial sigue siendo el mismo: el término ‘buen agricultor’ se utiliza para referirse al grado de competencia cultural/moralidad en la agricultura, ya sea por aquellos dentro el grupo de 6 pares, los que buscan influir en el grupo de pares, o los que estudian el construcción cultural y funcionamiento del grupo de pares” (Burton et al., 2021, p. 8). Los tipos de capital que propone Bourdieu (1986) ayudan a explicar un poco más el concepto de BA. Según este autor, el capital no solo se limita dentro del contexto económico en sí, sino que también se extiende al ámbito social y cultural. El capital económico, hace referencia a los recursos económicos o bienes materiales. Con respecto al capital social, este se relaciona con las redes de relaciones sociales, conexiones y contactos que tiene una persona y que permite a las personas acceder a recursos y oportunidades a través de sus vínculos con otros individuos y grupos. El capital cultural abarca los recursos no materiales relacionados con el conocimiento, la educación, las habilidades y las experiencias de un individuo, y puede ser adquirido a través de la educación formal, la socialización familiar y la exposición a diferentes entonos culturales. Especialmente en el contexto de la agricultura, el concepto de BA pone de relieve la importancia del capital cultural para generar capital simbólico, que a su vez refuerza las relaciones sociales e influye en las estrategias agrícolas (Haggerty et al., 2009; Riley, 2016). Las tres formas de capital cultural, institucionalizado, objetivado y encarnado, varían en valor en función de la comunidad, y en el éxito de un agricultor a la hora de conseguir y demostrar que estas formas de capital puede conducir a una mejora del estatus, la reputación y el capital social para el agricultor y su familia (Burton y Paragahawewa, 2011). El capital cultural institucionalizado incluye certificaciones y galardones que verifican la competencia en algún tipo de formación agrícola. Por su parte, el capital cultural objetivado engloba objetos materiales de alto estatus, cuyo valor depende del uso adecuado (Bourdieu, 1986). El capital cultural encarnado incluye las habilidades y conocimientos adquiridos a través de la experiencia o transmitidos de generación en generación agrícola (Burton y Paragahawewa, 2011). Estas formas de capital cultural influyen colectivamente en la dinámica y las jerarquías de la comunidad. La fuerte conexión entre la identidad de un agricultor y su profesión subraya la importancia del capital cultural a la hora de conformar la autopercepción y la posición social dentro de la comunidad agrícola. No cumplir las expectativas de un "buen agricultor" no solo reduce el capital cultural y social del agricultor, sino que también puede afectar negativamente a su identidad. Dado que las diferentes formas de capital influyen significativamente en los procesos de toma de decisiones de los agricultores, comprender la dinámica entre el capital económico, social y cultural puede ayudar a dilucidar los factores que impulsan las prácticas agrícolas y las elecciones que hacen los agricultores en su búsqueda de estatus social y reconocimiento (Haggerty et al., 2009). La autoidentidad, también denominada identidad de rol, proviene de la Teoría de la Identidad propuesta por Stryker (1968). Esta teoría desempeña un papel crucial en el dominio de la sociología, al abordar los atributos estructurales de índole social que caracterizan las interacciones humanas en diversos contextos. La autoidentidad puede definirse como “la parte destacada del yo de un actor que se relaciona con un comportamiento concreto. Refleja hasta qué punto un actor considera que cumple los criterios de cualquier papel social” (Conner y Armitage, 1998). Es decir, la autoidentidad se caracteriza por el rol distintivo que un individuo asume o se percibe asumiendo en el marco de la estructura social existente. Por ejemplo, se pueden desempeñar roles sociales como el de padre o hijo; roles profesionales como el de agricultor o estudiante; y roles grupales como el de directivo o empleado (Urminsky et al., 2014). 7 De acuerdo con Burke y Stets (2009), la identidad de una persona no se basa simplemente en ser parte de un colectivo, sino que está más relacionada con el desempeño de un papel o posición social específica dentro de dicho grupo. Este papel social emerge a través de la interacción con comunidades o grupos que poseen su propia concepción y experiencia del mundo (Charness y Chen, 2020). Durante estas interacciones, las personas adquieren conocimientos sobre el significado simbólico de objetos, actitudes y comportamientos propios del grupo en cuestión. Una vez que han internalizado esta comprensión, adoptan una etiqueta que los identifica en función de su rol específico dentro del colectivo, como, por ejemplo, "soy agricultor/ra" (Burton, 2004). 2.2. Antecedentes de los plaguicidas en la agricultura Los plaguicidas corresponden a cualquier sustancia o mezcla de sustancias que tengan como finalidad destruir, repeler, prevenir cualquier plaga (Walia et al., 2014). El término plaguicida aborda una amplia variedad de compuestos químicos que incluyen fungicidas, insecticidas, herbicidas, nematicidas, rodenticidas, entre otros (Aktar et al., 2009). Estos productos químicos se han utilizado durante mucho tiempo para controlar las plagas. El desarrollo de plaguicidas aumentó durante la segunda guerra mundial (1939-1945) en la urgencia de identificar agentes químicos para emplear en la guerra y en la producción de alimentos. Durante la década de 1940, se potenció el crecimiento de la producción de plaguicidas como el Dicloro difenil tricloroetano (DDT), parathion, entre otros (Egbuna y Sawika, 2020). Para la década de 1950, la implementación de plaguicidas en la agricultura se consideraba provechosa y las repercusiones potenciales sobre el ambiente y la salud ocupaban un segundo plano (Unsworth, 2010). En dicha década, se originó la Revolución Verde (1950-1970), su principal soporte correspondía a la explotación extensiva e intensiva de cultivos agrícolas mediada por el uso masivo de fertilizantes de origen sintético, plaguicidas y maquinaria agrícola (Ceccon, 2008). En 1960 se dio la introducción de los insecticidas organofosforados, en 1970 los carbamatos, los piretroides en la década de 1980, y en el periodo de 1970 a 1980, se dio la introducción de herbicidas y fungicidas (Aktar et al., 2009). En la década de 1990, la investigación científica volcó la mirada hacia la búsqueda de moléculas de agroquímicos más selectivas y por ende más seguros; para esos años, se empezó a incluir en manejo técnico de los cultivos el Manejo Integrado de Plagas (MIP) (Bernardes et al., 2015). 2.2.1. Plaguicidas y la salud humana Los plaguicidas pueden representar riesgos para la salud humana. Tales riesgos dependen de la toxicidad de la molécula activa del producto químico y la probabilidad de exposición. Es decir, niveles bajos de exposición a plaguicidas tóxicos puede resultar en no ser más peligroso que un alto nivel de exposición a un producto químico de toxicidad baja (Sarwar, 2016). La exposición a plaguicidas puede estar dada por contacto con la piel, la ingesta o la inhalación (Nicolopoulou- Stamati et al., 2016). 8 Respecto a los efectos negativos que se han asociado con plaguicidas químicos se incluyen afectaciones dermatológicas, gastrointestinales, neurológicas, cancerígenas, respiratorias, reproductivas y endocrinas (Mnif et al., 2011; Sanborn et al., 2007; Semchuk et al., 1992). Los síntomas de intoxicación por plaguicidas se pueden dar desde una leve irritación y en el peor de los casos, conducir a la muerte (Gunnell et al., 2007). Diferentes clases de productos químicos pueden desarrollar en el individuo diferentes sintomatologías. Los fungicidas pueden ser irritantes para la piel y para los ojos (Cuadro 1). Cuadro 1. Signos y síntomas de la exposición aguda para diversos compuestos activos de los fungicidas. Ingrediente activo Signos y síntomas Azoxystrobin Irritante para la piel, ojos y tracto respiratorio. Captan Irritante para la piel, ojos y tracto respiratorio. Clorotalonil Irritante para la piel, ojos y tracto respiratorio. Compuestos de cobre Irritante para la piel, ojos y tracto respiratorio. Náuseas, vómito, dolor intestinal. Mancozeb Irritante para la piel, ojos y tracto respiratorio. Maneb Irritación para la piel, ojos y tracto respiratorio. Enfermedades en la piel. Pentacloronitrobenceno Reacciones alérgicas Thiram Irritante para la piel, ojos y membranas mucosas respiratorias. Ziram Irritante para la piel, ojos y membranas mucosas respiratorias. La inhalación prolongada causa alteraciones neuronales y visuales. Fuente: Adaptado de The Pennsylvania State University (2017). Por su parte, los insecticidas se asocian como los productos con mayor potencial de causar intoxicaciones, que van desde afectaciones respiratorias, gastrointestinales hasta al sistema nervioso (Cuadro 2). Los plaguicidas pueden ser metabolizados, excretados y bioacumulados en el cuerpo (Nicolopoulou-Stamati et al., 2016). En cuanto a los herbicidas, pueden existir afectaciones respiratorias, gastrointestinales, entre otros (Cuadro 3). 9 Cuadro 2. Signos y síntomas de la exposición aguda para compuestos activos de los insecticidas. Grupo químico Signos y síntomas Organofosforados Dolor de cabeza, salivación y lagrimeo excesivos, contracciones musculares, náuseas, diarrea. Alteraciones respiratorias, convulsiones, pérdida de conocimiento. Carbamatos Malestar, debilidad muscular, mareos, sudoración, dolor de cabeza, náuseas, vómitos, dolor abdominal, diarrea. Afectaciones al sistema nervioso, respiratorio (edema pulmonar en casos graves). Organoclorados Picazón, ardor, dolor de cabeza, mareos, náuseas, vómitos, falta de coordinación, temblores. Afectaciones al sistema nervioso y respiratorio. Piretrinas y Piretroides Sensación facial anormal, mareos, salivación, dolor de cabeza, fatiga, vómitos, diarrea, entre otros. Fuente: Adaptado de The Pennsylvania State University (2017). Cuadro 3. Signos y síntomas de la exposición aguda para diversos compuestos activos de los herbicidas. Ingrediente activo Signos y síntomas Ácido 2,4 diclorofenoxiacético Irritación de la piel y las mucosas. Vómito, dolor de cabeza, diarrea, confusión. Debilidad muscular. Acetoclor Irritante para la piel, ojos y tracto respiratorio. Atrazina Irritante para la piel, ojos y tracto respiratorio. Dolor abdominal, diarrea, vómito, reacciones cutáneas. Dicamba Efectos sobre el sistema nervioso central, pérdida de apetito, vómito, debilidad muscular. Disminución del ritmo cardíaco, dificultad para respirar. Glifosato Irritante para la piel, ojos y tracto respiratorio. Mecocrop Irritación para la piel y las mucosas. Vómito, dolor de cabeza, diarrea, confusión. Debilidad muscular. Metolacloro Irritación de la piel y ojos. Paraquat Irritante para la piel, ojos y membranas mucosas respiratorias. Pendimetalina Irritante para la piel, ojos y tracto respiratorio. Propanil Irritante para la piel, ojos y tracto respiratorio. Fuente: Adaptado de The Pennsylvania State University (2017). 2.2.2. Plaguicidas y medio ambiente El uso intensivo de plaguicidas contamina el suelo y el agua, puede presentar permanencia en los cultivos y finalmente ingresar a la cadena alimentaria, representando una amenaza potencial para las personas. Algunas partículas de los plaguicidas, con el tiempo, se acumulan en las plantas, el suelo, aire y biota (Jayasiri et al., 2022). En el suelo, no solo está en riesgo los microorganismos propios de dicho ecosistema, sino que además también existe un riesgo latente a través de las 10 dietas para otros organismos superiores (Jayasiri et al., 2022). Las afectaciones al ambiente por parte de estos productos dependen en gran medida de las propiedades físicas y químicas del compuesto activo, las formas de aplicación y las condiciones del entorno (Waite et al., 2005). La absorción en el suelo esta mediada por la escorrentía superficial de las plantas a las que se ha asperjado, contaminando a su vez fuentes de agua. En el aire, la contaminación se puede dar a través de los vapores que generan los productos químicos y la volatilización del agua de mezcla. 2.2.3. Coeficiente de impacto ambiental (EIQ) El Coeficiente de impacto ambiental (EIQ, siglas en inglés) constituye un método útil para estimar los riesgos potenciales que supone para el ambiente el uso de plaguicidas agrícolas y para la salud humana (Pradel et al., 2009). El coeficiente EIQ se desarrolló en la Universidad de Cornell, Estados Unidos, por Kovach et al. (1992). En ese entonces, se buscaba organizar la información de impacto ambiental publicada de los plaguicidas, de manera tal, que pudiese ser utilizable por productores y profesionales del área de MIP en la toma de decisiones de plaguicidas de menor impacto ambiental (Maleki et al., 2015). Ha sido utilizado en estudios sobre los riesgos que supone el uso de agroquímicos en la producción del cultivo de papa (Kromann et al., 2011; Pradel et al., 2009), tomate (Sande et al., 2011), algodón, maíz (Chaparro-Giraldo et al., 2011), soja (Bahlai et al., 2010), entre otros. El EIQ tiene tres componentes principales, trabajadores agrícolas, consumidores y componente ecológico. Dicho coeficiente convierte la información fisicoquímica y toxicológica sobre los ingredientes activos de pesticidas, así como la información exposición potencial, en puntajes cualitativos que luego se combinan matemáticamente y se promedian en un índice (Kovach et al., 1992). Al proporcionar una medida estandarizada, el EIQ permite realizar comparaciones entre diferentes prácticas agrícolas, facilitando así la identificación de métodos más sostenibles. 11 3. METODOLOGÍA Y ZONA DE ESTUDIO 3.1 Recopilación de datos El trabajo se realizó durante los meses de junio a noviembre de 2022 en el municipio de Intibucá, departamento de Intibucá, Honduras; específicamente en las aldeas de Azacualpa, La Laguna de Chiligatoro, Malguara, Manzapa y Pueblo Viejo (Figura 1). La investigación presenta dos etapas fundamentales, la identificación del impacto medioambiental de la gestión de plagas basadas en agroquímicos en la producción de papa y la construcción social alrededor del uso de plaguicidas en dicha producción. El grupo de interés corresponde a tres actores fundamentales en la producción de papa: (1) el productor que vive de la producción de este cultivo, (2) asistentes técnicos que asesoran el cultivo, y (3) distribuidores de agroquímicos de la zona. Figura 1. Ubicación geográfica del estudio. 12 3.2. Instrumentos Bitácora de registro de actividades de campo en el cultivo de papa. En la fase inicial, se efectuó un diagnóstico en las comunidades a las que se les presentó el proyecto de investigación. Esta actividad tenía dos propósitos fundamentales: (1) informar e invitar a los productores de papa a participar voluntariamente en la investigación, e (2) indagar si los productores mantenían algún tipo de registro de las actividades que desarrollaban en sus cultivos de papa. Con respecto al segundo punto, se observó que ninguno de los productores contactados mantenía registros físicos y/o electrónicos de la gestión del cultivo, lo cual puede atribuirse en gran medida al "hábito" de llevar registros mentales. En este contexto, se procedió a la presentación y consolidación de un formato físico de registro (bitácora) enfocándose especialmente en la documentación de las aplicaciones de plaguicidas en la gestión del cultivo (Anexo 1). Cabe resaltar que dicho formato se diseñó empleando un lenguaje comprensible para los productores. Por ejemplo, si el término "lote" (área establecida de cultivo) es conocido en la región como "tarea", entonces, en el formato se incluyó el nombre popular de la zona. Se entregaron estas bitácoras a los productores con la finalidad de que, al realizar las aplicaciones de agroquímicos en la gestión de sus cultivos, registren la labor y los productos aplicados, las dosis respectivas y las fechas de ejecución de las actividades. Todo esto, con el fin de que los datos recolectados sean lo más precisos y fidedignos posibles. Entrevistas semiestructuradas. La selección del instrumento de entrevistas semiestructuradas obedece a la flexibilidad en las preguntas y la posibilidad de obtener una visión más profunda de las perspectivas y experiencias del entrevistado (Bryman, 2016). Se diseñaron tres instrumentos de entrevistas semiestructuradas dirigidos a tres grupos de actores involucrados en la producción de papa, en el marco del concepto del "buen agricultor" (Anexo 2, 3 y 4). El primer grupo abarcó a los productores de papa, y la guía de preguntas incluyó criterios sobre aspectos generales de los productores, sus motivaciones en relación con la producción de papa, métodos de gestión de la parcela, percepciones acerca de lo que significa ser un buen agricultor, vínculos con productores vecinos y la relación entre sus prácticas de gestión de cultivos y el impacto en el medio ambiente y la salud humana. El segundo grupo de participantes en el estudio consistió en asistentes técnicos que brindan asesoría a los cultivos de papa en la región. Se les hicieron preguntas sobre su experiencia en la asesoría de cultivos de papa, el contexto de la producción de papa en su área de influencia y su percepción sobre las características de un buen agricultor. Además, se incluyeron preguntas relacionadas con la producción sostenible de papa. Por último, se elaboró un cuestionario para los distribuidores de agroquímicos de la zona, que abarcó temas como las dinámicas de comercialización de agroquímicos, con especial énfasis en plaguicidas, y las relaciones entre productores y casas comerciales. Los cuestionarios fueron validados por expertos en áreas sociales y agrícolas antes de ser aplicados en campo. 3.3. Selección de los participantes En este estudio, se contó con la participación de 20 agricultores, dos distribuidores de agroquímicos y tres asistentes técnicos. La unidad de análisis se encuentra dentro del rango adecuado para investigaciones cualitativas, el cual comprende un intervalo de 1 a 50 casos según 13 Creswell (2018). La selección de los participantes se llevó a cabo mediante un muestreo por conveniencia, con el objetivo de asegurar una cobertura integral de todos los elementos estratégicos relevantes para la investigación (Creswell y Poth, 2017; Ritchie et al., 2014). Dado el enfoque cualitativo de la investigación, la selección de los participantes no se basó en la probabilidad, sino en criterios relacionados con las características específicas del estudio (Hernández-Sampieri et al., 2014). 3.4. Análisis de la información Triangulación de la información. En la investigación cualitativa, la triangulación hace referencia al uso de múltiples métodos o fuentes de datos para desarrollar una comprensión más completa de los fenómenos estudiados (Carter et al., 2014). En este estudio se empleó la técnica de triangulación para analizar la información obtenida a partir de tres fuentes distintas. Estas fuentes incluyen las bitácoras de registro diligenciadas por los productores, las grabaciones de las entrevistas realizadas y las notas de campo recopiladas durante las visitas a cada uno de los productores. Coeficiente de impacto ambiental (EIQ). El EIQ ofrece una evaluación más precisa del impacto de los cultivos en el medio ambiente en comparación con la evaluación basada únicamente en los cambios del ingrediente activo aplicado. Este indicador se fundamenta en datos cruciales de toxicidad y exposición ambiental relacionados con productos individuales, información relevante para comprender los efectos en los trabajadores agrícolas, los consumidores y el ecosistema (Brookes y Barfoot, 2010). En la ecuación 1 se describe el cálculo del EIQ (Kovach et al., 1992): EIQ={[ C x ((DT x 5) + (DT x P))]+ [(C x ( S + P 2 ) x SY) + L] + [(F x R) + (D x ( S + P 2 ) x 3) + (Z x P x 3) + (B x P x 5) ] } / 3 [1] Donde: C= toxicidad crónica, DT= toxicidad dérmica, SY= sistematicidad, F= toxicidad para los peces, L= potencial de lixiviación, R= potencial de pérdida superficial, D= toxicidad para las aves, S= vida media del suelo, Z=toxicidad para las abejas, B= toxicidad de artrópodos beneficiosos y P= vida media en la superficie de la planta. Coeficiente de impacto ambiental de campo (EIQC). Para calcular el Coeficiente de Impacto Ambiental en Campo (EIQC), es esencial recopilar información acerca de la gestión fitosanitaria de los cultivos por parte de los usuarios de plaguicidas. Sin embargo, en algunos casos, el obtener esta información puede resultar complicado cuando los agricultores no pueden leer las etiquetas, especialmente si no están escritas en su idioma. Por tal motivo, se implementó una herramienta de bitácoras de registro de actividades de campo con el objetivo de recopilar datos sobre el uso de plaguicidas, basándose en el ciclo de cultivo más reciente de cada uno de los 20 productores de papa. La creación de la herramienta fue consensuada con los productores participantes para facilitar el respectivo registro. 14 A pesar de ello, algunos productores no registraban con exactitud el nombre presente en el producto, lo cual requirió, en casos específicos, solicitar una fotografía del producto aplicado o verificar cuál producto fue aplicado mediante el acompañamiento y seguimiento realizado en campo. Los valores base de EIQ para cada ingrediente activo se obtuvieron del sitio web de la Universidad de Cornell https://nysipm.cornell.edu/eiq/calculator-field-use-eiq/, que presenta los valores más actualizados. Con esta información, se determinó el Coeficiente de Impacto Ambiental en Campo (EIQC) para cada productor (Anexo 6), proporcionando un valor numérico razonable que puede utilizarse para comparar el impacto ambiental de la gestión fitosanitaria del cultivo. Para calcular dicho indicador, se empleó la ecuación 2 (Brookes y Barfoot, 2010; Kovach et al., 1992): EIQc= EIQ x % del ingrediente activo x Dosis x N° de aplicaciones [2] La interpretación de la calificación de uso de campo se realiza teniendo en cuenta los siguientes valores: <25 muy bajo, <50 bajo, 50-100 moderado, >100 alto, y >150 muy alto (Kovach et al., 1992). Análisis y codificación de entrevistas. Las entrevistas semiestructuradas se grabaron y luego se transcribieron textualmente para mantener las voces de los participantes. Para el procesamiento de la información se utilizó el software para análisis de datos cualitativos conocido como NVivo ® 12 Plus versión 1.7.1 liberada para Windows. Este software es una herramienta de apoyo al investigador ya que optimiza el tiempo de transcripción, aumenta la precisión y la velocidad del proceso de análisis (Allsop et al., 2022). En cuanto al análisis, la información se organizó y se clasificó en categorías y subcategorías utilizando un sistema de codificación abierta y siguiendo los criterios establecidos en la estructura de la entrevista. La codificación abierta consiste en: “leer una entrevista y registrar un ‘código’ conceptual que refleje lo que el participante está discutiendo (L. Marks, 2015, p. 501). Como complemento, se tomaron notas durante la observación en campo para enriquecer la comprensión del contexto y corroborar la información recopilada. 3.5. Consideraciones éticas Confidencialidad. Durante las socializaciones de la investigación en el territorio, se informó verbalmente a cada uno de los participantes sobre el propósito de esta. Se enfatizó en el manejo de la información y la confidencialidad, asegurando que su participación estaría enmarcada en el anonimato. La información recolectada a través de las bitácoras de campo fue procesada y se asignó un código numérico a cada productor para salvaguardar su identidad. En cuanto a la edad, se estableció un intervalo en lugar de especificarla, a petición de los agricultores participantes. Consentimiento informado. Se realizó un proceso de participación consensuada, tal como se resume en el apartado “Propósito de la guía” de la bitácora de “Registro de aplicaciones de agroquímicos en el cultivo de papa” (Anexo 1) y en la carta de consentimiento informado firmada voluntariamente por los participantes (Anexo 5). La información contenida en ambas guías aclara plenamente el propósito del estudio y el manejo de la información recolectada. Con estas herramientas, los participantes pudieron tomar una decisión consciente y voluntaria sobre su https://nysipm.cornell.edu/eiq/calculator-field-use-eiq/ 15 participación en la investigación. Cabe aclarar que, aunque los participantes firmaron compromisos escritos, en ningún momento se fomentó la obligatoriedad de participar si llegaban a sentirse incómodos durante el desarrollo de la investigación. Es decir, el proceso siempre estuvo enmarcado en la libertad y voluntariedad con respecto a la participación. 16 4. RESULTADOS 4.1. Perfil de los agricultores de papa de Intibucá La comunidad agrícola entrevistada está compuesta por 20 agricultores jóvenes y adultos, quienes presentan distintos niveles de educación y años de experiencia en la actividad agrícola (Cuadro 4). Estos agricultores cuentan con parcelas de tamaño reducido, destacando que el agricultor con la mayor extensión de tierra no supera las tres manzanas, lo que equivale a 21,000 m2, donde se dedican al cultivo de papa como producto principal, además de maíz y fríjol como cultivos de sustento, ya que estos constituyen la base alimentaria en el país. Cuadro 4. Perfil sociodemográfico de los participantes. Factores Categoríasz Frecuencia (%) Categorización de edad 15 - 24 3 (15) 25 - 34 3 (15) 35 - 44 4 (20) 45 - 54 5 (25) 55 - 64 4 (20) 65 y más 1 (5) Total 20 (100) Categorización de género Hombres 16 (80) Mujeres 4 (20 Total Experiencia como agricultor/a 1 - 5 1 (5) 6 - 10 1 (5) 11 - 15 1 (5) 16 - 20 1 (5) 21 - 25 6 (30) 26 - 30 6 (30) 30 y más 4 (20) Total 20 (100) Nivel de escolaridad Ciclo Pre-Básico 0 (0) 1er ciclo de educación básica 9 (45) 2do ciclo de educación básica 7 (35) 3er ciclo de educación básica 1 (5) Educación media 3 (15) Superior 0 (0) Total 20 (100) z Se presenta la edad en rangos por confidencialidad de los datos del entrevistado. 17 Los agricultores participantes del estudio mantienen una conexión con diversas organizaciones sociales. Este tipo de vínculo puede ser de índole productivo, que se manifiesta a través del asesoramiento técnico de la producción agrícola. Además, algunas de las organizaciones involucradas tienen injerencia en la actividad comercial de los productos agrícolas. Las organizaciones que tienen influencia en la zona del estudio, especialmente en la producción de papa, corresponden a JJ AGRO, a la Asociación de Mujeres Intibucanas Renovadas (AMIR) y a la Dirección de Ciencia y Tecnología Agropecuaria de la Secretaría de Agricultura y Ganadería de Honduras (SAG-DICTA). JJ AGRO es una empresa privada que tiene influencia en el factor de producción y comercialización de la papa. Por su parte AMIR, se centra en ofrecer un espacio en el que las mujeres de origen lenca puedan abordar temas socioeconómicos, políticos, nutricionales, entre otros. Específicamente su papel en el contexto de la producción de papa se centra en el acompañamiento técnico de sus beneficiarios. AMIR se dedica a crear un entorno en el que las mujeres lencas puedan abordar una variedad de temas importantes, como los socioeconómicos, políticos y nutricionales, entre otros. En el contexto específico de la producción de papa, AMIR se enfoca en brindar asistencia técnica y capacitación a sus beneficiarios. La SAG-DICTA tiene la función de promover la investigación y extensión en cultivos de alto potencial en el país. En el departamento de Intibucá tiene una de sus sedes, donde principalmente trabajan con el cultivo de la papa. 4.2. Autoidentificación de los agricultores Las narrativas de los participantes reflejan cómo la autoidentidad se moldea y fortalece a través de la participación constante en actividades agrícolas y la transmisión intergeneracional de conocimientos y prácticas culturales. Por ejemplo, el agricultor 1 expresó: “bueno, yo recuerdo que, desde niña, mis padres me llevaban a trabajar en la parcela de papa y ayudaba con algunas actividades. En épocas de verano, nos colocaban a regar al chorro la papa; también jalábamos el agua para fumigar”. Y enfatizó: “recuerdo mucho que mi madre siempre nos inculcó aprender a cultivar papa, decía que ese cultivo era el que nos iba a sacar adelante”. De manera similar el agricultor 5 manifestó: “mi padre nos dejó la herencia de continuar cultivando la papa. Recuerdo que desde niño nos llevaba a trabajar en ese cultivo”. Por su parte, el agricultor 7 expresa vehementemente su identidad al afirmar que: “nosotros nacimos agricultores, desde pequeños nuestros padres no enseñaron a trabajar”. Estas experiencias de aprendizaje temprano en la vida de los agricultores han influido en la construcción de su autoidentidad y en la adopción de roles específicos dentro de sus comunidades. La autoidentidad de estos agricultores está profundamente arraigada en su compromiso con el cultivo de papa y el sentido de pertenencia a la comunidad agrícola de la zona. Al respecto el agricultor 11 afirmo: “soy agricultor desde que mi papá me enseñó a trabajar. Empecé desde los 10 años, hace ya unos 40 años. Mi papá siempre fue de los primeros que sembró papa. Desde esos tiempos, la papa la siembra bastante gente”. Esto refleja el arraigo y el mantenimiento de una tradición familiar que se ha venido perpetuando durante el transcurso de los años. El cultivo de la papa no sólo es considerado como una fuente de ingresos, sino también como un patrimonio cultural y un elemento clave en la autoidentidad de los entrevistados. Por ejemplo, el agricultor 8 manifestó: “la papa es el patrimonio de nuestra aldea, aquí no hay familia que no siembre papa. Siempre hemos sido cultivadores de papa porque es el cultivo que nos da el 18 sustento para vivir”. Esta concepción se refuerza con lo expresado por el agricultor 6: “el cultivo de papa es el principal rubro de nuestra comunidad y forma parte de la cultura de la región. Además, es el único cultivo que genera mayores ingresos”. Estos testimonios denotan que el cultivo de papa es percibido como un elemento de cohesión entre los miembros de la comunidad agrícola. Las habilidades, conocimientos y experiencias en el cultivo de papa revisten gran importancia para los agricultores. Por ejemplo, el agricultor 17 manifestó que: “tenemos muchos años de estar trabajando en la agricultura, pero el cultivo con el que más se ha trabajado, ha sido el cultivo de la papa”. Por su parte el agricultor 16 reconoce su experiencia en otros cultivos, pero destaca su trayectoria en el cultivo de la papa al afirmar que: “Los cultivos en los que tengo experiencia son maíz, fríjol y papa. Aquí tengo más o menos 11 años de producir papa”. El agricultor 20 refleja su experiencia y pasión por este cultivo destacando que: “El cultivo de la papa tiene varias facilidades y es lo que más me gusta hacer. Además, es el patrimonio de nuestra comunidad”. Esto sugiere que su autoidentidad está vinculada a la competencia y al reconocimiento de sus capacidades agrícolas. Los agricultores valoran la colaboración y el apoyo mutuo en su comunidad, lo que refuerza su autoidentidad. El agricultor 3 menciona: “creo que la mayoría hacemos las cosas bien. Casi trabajamos lo mismo y las medicinas que aplicamos son casi las mismas. Si hay algo que no sabemos, preguntamos o ellos también vienen a preguntar". Por su parte, el agricultor 20 destaca la importancia de la interacción entre agricultores al destacar que: “ahora, en esta zona, casi todos tenemos conocimiento sobre el manejo del cultivo y creo que estamos haciendo las cosas bien. Ya sabemos controlar enfermedades como el tizón o al menos identificarlas.”. Este enfoque colaborativo permite el intercambio de conocimientos y experiencias entre los agricultores, lo que refuerza su identidad y les permite enfrentar desafíos comunes. 4.3. Símbolos visibles asociados con la imagen del “Buen Agricultor” El concepto de “Buen Agricultor” en la producción de papa parece estar vinculado a una serie de habilidades, actitudes y prácticas clave. Los agricultores destacan la importancia de una atención constante y dedicada a sus parcelas. Al respecto el agricultor 3 expresó: “el buen agricultor es quien trabaja día a día. Siempre mantiene sus dos o tres parcelas bien cuidadas y limpias”. El agricultor 6, por su parte, enfatizó: “un buen agricultor es aquel que le presta atención a su cultivo de papa. Está pendiente todos los días, sobre todo con la plaga”. Los agricultores subrayan la importancia de aprender y adaptarse. El agricultor 5 indica que: “un buen agricultor es quien toma en cuenta todos los consejos que le recomiendan para el manejo de sus cultivos y los trata de cumplir”. Adicionalmente, el agricultor 17 destaca que: “para mí un buen agricultor es alguien que pone en práctica las recomendaciones que nos dan los ingenieros de la zona y que mantiene su parcela libre de plagas y enfermedades”. Esto denota cierta influencia de los extensionistas rurales que atienden la zona. Al respecto, el extensionista 2 concibe la idea de que el BA es quien: “es responsable, honesto y capaz de resolver los problemas dentro de la parcela para asegurar los mejores rendimientos en la cosecha”. También, los agricultores mencionan la pasión, la perseverancia y la disciplina como atributos clave de un BA. El agricultor 11 sostiene que: un buen agricultor es quien tiene pasión por lo que hace y 19 es perseverante en su parcela”. Por su parte el agricultor 12 enfatiza que: “un buen agricultor es aquel que tiene disciplina y pasión por producir en el campo”. Estos testimonios revelan que los buenos agricultores son aquellos que están comprometidos emocionalmente con su trabajo, enfrentan los desafíos con determinación y se esfuerzan constantemente para mejorar la producción en sus cosechas. En este sentido, surgieron cuatro símbolos que representan ser un BA de papa en la región (Figura 2). Se presenta una descripción de cada uno de los símbolos. Campos y parcelas ordenados. Este símbolo revela la atención y el cuidado que los agricultores brindan a sus parcelas de papa. Según los testimonios de los agricultores entrevistados, la uniformidad, el color y el follaje de las plantas, reflejan el nivel de atención y cuidado que le otorgan a sus cultivos. El agricultor 13 manifestó: “bien manejada, una parcela de papa se ve verde y parejita. Usted entra al cultivo y le da gusto ver esas plantas tan bonitas y verdes”. Por su parte el agricultor 10 sostiene que: “una parcela de papa bien manejada es el reflejo de la asistencia que uno le da al cultivo”. A este símbolo los agricultores lo asocian con buenas cosechas, tal como lo expresa el agricultor 2: “Bueno, uno identifica una buena cosecha cuando el cultivo está parejito, se ve verde y tiene un follaje bonito y le llega a uno hasta la cintura. Ahí uno ya dice: “No hombre, esta papa sí va a tener al final. Se va a sacar una buena producción”. También esto constituye una motivación para seguir produciendo, como lo exalta el agricultor 14: “Con una parcela así. A uno le da ánimo de seguir trabajando”. Parcelas visiblemente sanas. En este símbolo, los agricultores hacen hincapié en la importancia de un manejo adecuado y cuidadoso de la sanidad del cultivo para garantizar una producción óptima. El agricultor 3 es bien enfático al afirmar que: “se ve bien verde, con tallos gruesos y un follaje sin manchas”. Este ideal de buscar tener un “follaje sin manchas”, los agricultores lo materializan a través de la implementación constante de plaguicidas químicos. Por ejemplo, el agricultor 18 manifiesta que: “mire, cuando una plantación tiene el follaje totalmente verde, una buena altura, y no hay plantas marchitas ni quemadas, como le decimos nosotros, eso indica que 1. Campos y parcelas ordenados Símbolos del BA 2. Parcelas visiblemente sanas 3. Altos rendimientos 4. Implementación de maquinaria y tecnología Figura 2. Símbolos del buen agricultor en el contexto de la producción de papa en Intibucá. 20 es una parcela bien manejada. Y enfatizó: “y esto se debe a la asistencia técnica que se le dé al cultivo y, sobre todo, a los tipos de productos que se apliquen”. El agricultor 16, con respecto al tener una parcela visiblemente exitosa, manifestó que: “esto se debe a una buena preparación de la tierra, a una aplicación de los foliares y no dejar que las plantas no se pinten de absolutamente nada para que tengamos una buena cosecha”. Idea que se refuerza, con lo expresado por el agricultor 7, quien le da mayor crédito al uso de las “medicinas” para ser exitoso: “hay que estar muy pendiente del manejo de las medicinas [plaguicidas] y la parcela se verá bien manejada”. Y concluyó: “una buena alimentación de la planta y cuidarla de las enfermedades son temas clave para que uno le vaya bien”. Altos rendimientos. Para los agricultores este símbolo es un indicador clave de éxito de su actividad productiva. El agricultor 5 destaca este aspecto al afirmar que: "una parcela bien manejada se ve excelente y en la cosecha se obtienen buenos rendimientos". Los agricultores entrevistados reconocen la importancia de un buen manejo en sus parcelas y la relación directa con la cantidad de producción obtenida. De hecho, el agricultor 6 reconoce esta importancia y pone de ejemplo a sus productores vecinos: “aquí en la zona hay varios agricultores que cuidan muy bien sus cultivos y producen bastantes quintales por tarea, hasta 30 quintales [45.45 kg] por tarea [0.044 ha]". Es decir, este rendimiento esperado representa cosechar 30.9t/ha de papa. La calidad de la producción en el contexto de los altos rendimientos también es fundamental en la identificación del BA. El agricultor 8 afirma que "un buen agricultor se reconoce por la calidad de la producción que saca y porque en su producción hay más quintales". Además, el agricultor 20 destaca la relación entre la calidad y el precio al mencionar: "ser un buen agricultor significa tener la capacidad de producir un buen producto y una buena producción. Como dicen los ‘coyotes’, es ahí donde el papero puede pedir un buen precio". El tamaño de las parcelas y la continuidad en el cultivo son factores que también se asocian con un BA. El agricultor 14 comenta que: “es un agricultor que le pone toda la asistencia técnica al cultivo y lo mantiene excelente y saca buenas producciones. Uno lo reconoce porque tiene parcelas grandes de papa, no tienen por tareas sino por manzanas". Por su parte, el agricultor 18 menciona que: "son productores que normalmente cultivan todo el año y tienen como regar sus parcelas". Implementación de maquinaria y tecnología. Los testimonios de varios agricultores destacan la importancia de implementar maquinaria y equipos agrícolas en la gestión del cultivo. Aunque ellos mismos no poseen esta tecnología, han observado en sus vecinos agricultores que la implementan un mayor éxito en sus cosechas. Al respecto, el agricultor 8 afirma que: “él es el que más siembra y siembra con el objetivo de ganar. Tiene la mayor área sembrada de todos nosotros y también sabe preparar bien la tierra, utiliza un tractor”. Eventualmente, los agricultores entrevistados utilizan a la medida de sus posibilidades este tipo de maquinaria. Por ejemplo, el agricultor 2 ilustra: "en una ocasión nos tocó conseguir el apoyo de un tractor para picar la mitad de la tierra porque nosotros solos no podíamos preparar el terreno a tiempo". La utilización de maquinaria y equipos de riego también se asocia con la gestión de parcelas más grandes y una mayor producción. El agricultor 5 destaca sus vecinos como buenos agricultores al decir: "aquí hay agricultores que tienen buena área sembrada y riego por goteo en sus parcelas. Así logran obtener una ventaja en el rendimiento cuando cosechan y generan buenos ingresos". 21 4.4. Fuerzas asociadas a la gestión fitosanitaria del cultivo de papa desde la concepción del buen agricultor Se identificaron siete fuerzas relacionadas con la construcción social en torno al empleo de plaguicidas sintéticos en la gestión fitosanitaria del cultivo de papa por parte de los agricultores de Intibucá (Figura 2). Se presenta una descripción de cada uno de los componentes identificados. Aversión al riesgo. El análisis de las entrevistas a los agricultores revela una fuerte conexión entre el concepto de BA y la aversión al riesgo en relación con el uso de plaguicidas en el cultivo de la papa. Esta conexión se manifiesta en varias creencias y percepciones compartidas por los agricultores entrevistados. En primer lugar, los agricultores conciben el uso de plaguicidas como una necesidad absoluta para mantener la producción y evitar pérdidas económicas. El agricultor 7 menciona: “si no se aplica algún producto de este tipo, como se dice aquí vulgarmente, se va a la quiebra. Los tiempos han cambiado, si no se utiliza un químico es muy difícil producir y, si se produce, es muy poco”. Por su parte, el agricultor 15 enfatiza: “si no se fumiga, no se puede sacar la cosecha. Sobre todo, aquí en la zona donde hay tantas plagas que, si uno se descuida, puede perder todo lo que invirtió en una parcela”. En segundo lugar, los agricultores también expresan la percepción de que las condiciones actuales de la zona hacen que el uso de plaguicidas sea imprescindible. Tal y como lo manifiesta el agricultor 2: “con tanta plaga que hay, no se saca hoy en día una papa buena sin llevar medicamentos. Hoy Gestión fitosanitaria del cultivo de papa en Intibucá 1. Aversión al riesgo 2. Confianza ciega en los plaguicidas sintéticos 3. Limitación en la oferta de productos ecológicos u otras alternativas 4. Asistencia técnica orientada al uso de agroquímicos 5. Incremento en la dosis de plaguicidas 6. Experimentación y difusión de prácticas de uso de plaguicidas 7. Búsqueda de soluciones rápidas y efectivas Figura 3. Fuerzas relacionadas con la gestión de plagas en el cultivo de papa en el contexto del Buen Agricultor. 22 en día los suelos ya están muy contaminados de plagas que hay en el suelo. Cuenta mi mamá que hace algún tiempo aquí en la región a la papa no se le aplicaba casi nada y se daban unas cosechas tan buenas sin meterle nada porque eran tierras fértiles. Ahora estas tierras ya no lo son”. En tercer lugar, los agricultores entrevistados también señalan que las semillas y las variedades actuales de papa están “adaptadas” a los insumos químicos y requieren su uso para mantener la producción. Por ejemplo, el agricultor 5 dijo: “la semilla de papa que viene ya se ha acostumbrado a los químicos. Si los dejamos de aplicar, no cosechamos ni para los gastos. Entonces, es muy difícil. El uso de químicos siempre continúa”. Finalmente, los agricultores expresan la creencia de que no utilizar plaguicidas conlleva riesgos económicos y personales inaceptables. Al respecto, el agricultor 8 manifestó: “sinceramente es muy difícil, aquí si uno no aplica, no produce y sino produce, no come”. Manifestación que se refuerza con la expresión del agricultor 9: “si no realizamos la aplicación de agroquímicos, la producción de papa no da el rendimiento que debe dar. Además, hay muchas responsabilidades por cumplir y uno no se puede arriesgar a perder”. Dentro de las responsabilidades que los agricultores tienen que cumplir están las responsabilidades financieras, como lo menciona el agricultor 12: “si no aplicamos las medicinas se nos dañarían las cosechas y no podríamos pagar los préstamos que uno solicita en el banco”. Situación que enfatiza el agricultor 12 al afirmar que: “entonces aquí es “sálvese quien pueda” y el banco nos llama para recordarnos el pago de la cuota del préstamo que sacamos para producir”. Confianza ciega en los plaguicidas sintéticos. El uso del término "medicinas" en referencia a los plaguicidas sugiere una percepción positiva de los productos químicos entre los agricultores, quienes confían en ellos para mantener la salud de sus cultivos y, por ende, su estatus como "buenos agricultores". Esta confianza ciega en el uso de plaguicidas puede estar relacionada con la falta de conocimientos sobre alternativas más sostenibles y el temor a perder la producción si no se utilizan estas "medicinas". Así como lo manifiesta el agricultor 10: " Si no se le hacen las aplicaciones necesarias, ese cultivo no funciona. No hay otra alternativa que verdaderamente sirva”. Idea que se refuerza con el contexto que destaca el agricultor 4: “hay muchas enfermedades y plagas en el suelo y así ya es muy difícil cultivar sin químicos. Si uno deja de aplicar los medicamentos, créame que no va a cosechar nada. La confianza ciega en el uso de plaguicidas también puede ser un mecanismo de adaptación ante la incertidumbre en la producción. Es evidente el nivel de confianza que los agricultores de la zona le tienen a los plaguicidas para su gestión fitosanitaria, que el uso poco frecuente de productos ecológicos se destaca en el abono del cultivo. Tal y como lo destaca el agricultor 13: Para el control de plagas no, eso se hace solo con químicos. Lo que sí hemos hecho es utilizar abonos como el bocashi y, cuando es posible, aplicamos gallinaza al suelo””. Idea que se refuerza con lo expresado por el agricultor 16. “Para manejar las plagas solo utilizo productos químicos. Ya en lo orgánico estaríamos hablando de la gallinaza procesada, pero eso se utiliza es para abono, para realimentar el suelo”. La preocupación por el impacto ambiental de los plaguicidas también está presente en las entrevistas, aunque se percibe como un mal necesario. Situación que se evidencia con los hallazgos encontrados en la determinación del EIQC (Cuadro 5), cada situación particular se detalla en el anexo 6. El Agricultor 17 expone que "las fumigaciones, quiérase o no, siempre van a tener un impacto en el ambiente, pero son sumamente necesarias si uno aspira a tener una buena producción". El Agricultor 19 reconoce la erosión del suelo y la disminución de su capacidad 23 productiva, afirmando que: "los suelos están bien erosionados y ya sin la medicina no se puede producir". Estas perspectivas reflejan la complejidad de la situación y la necesidad de encontrar un equilibrio entre la producción agrícola y la sostenibilidad ambiental. Cuadro 5. Coeficiente de Impacto Ambiental en Campo (EIQC) para fungicidas, insecticidas y herbicidas calculado para cada productor de papa. Código del Productor EIQC para fungicidas EIQC para insecticidas EIQC para herbicidas EIQC Total Interpretación Ag 01 368.10 401.70 20.75 790.55 Muy alto Ag 02 643.82 83.79 31.31 758.92 Muy alto Ag 03 1,858.06 93.73 5.63 1,957.42 Muy alto Ag 04 1,504.67 125.38 33.83 1,663.88 Muy alto Ag 05 1,019.04 92.45 16.59 1,128.08 Muy alto Ag 06 1,209.39 437.39 22.57 1,669.35 Muy alto Ag 07 1,523.96 195.28 28.20 1,747.44 Muy alto Ag 08 1,526.93 50.73 33.83 1,653.19 Muy alto Ag 09 2,236.15 30.39 5.63 2,272.17 Muy alto Ag 10 1,293.85 190.27 18.22 1,502.34 Muy alto Ag 11 619.01 85.96 28.94 733.91 Muy alto Ag 12 2,502.40 90.14 56.41 2,648.95 Muy alto Ag 13 2,171.03 204.15 11.16 2,386.44 Muy alto Ag 14 1,337.69 227.86 47.97 1,613.52 Muy alto Ag 15 874.44 38.32 56.41 969.17 Muy alto Ag 16 926.14 38.80 33.84 998.78 Muy alto Ag 17 2,569.79 131.05 23.22 2,724.06 Muy alto Ag 18 843.29 0 0 843.29 Muy alto Ag 19 1,772.49 95.57 40.11 1,908.17 Muy alto Ag 20 603.49 115.05 38.23 756.77 Muy alto Total 27,403.74 2,728.01 552.85 30,726.40 Muy alto Promedio EIQC 1,370.18 136.40 27.64 1,536.32 Muy alto Limitación en la oferta de productos ecológicos u otras alternativas. La concepción de lo que implica ser un buen agricultor se refuerza con la idea de que debe mantener sus parcelas en un buen estado fitosanitario y utilizar los mejores productos disponibles para proteger sus cultivos. En este contexto, la limitación en la oferta de productos ecológicos u otras alternativas implica que los agricultores tienen pocas opciones para abordar sus problemas de plagas y enfermedades sin depender de los agroquímicos. Como menciona el agricultor 1: "en este momento es como la única alternativa que tenemos para poder producir, porque creo que en el país por ejemplo son pocas las variedades que se han desarrollado que sean resistentes a plagas y que le gusten al productor”. Esta limitación en la oferta de productos alternativos refuerza la construcción social en torno al uso de plaguicidas en el cultivo de la papa. El agricultor 10 señala que: “lo que yo aplico en mis parcelas para las plagas es solo químico. Porque en la tienda no conozco un producto que sea totalmente orgánico o algo así”. Los agricultores sienten que no tienen otra opción que utilizar plaguicidas para proteger sus cultivos y mantener su sustento. Como lo expresa el agricultor 17 que refuerza esta idea al decir que: “pero mire, usted, por ejemplo, va a las tiendas de la zona y no consigue un producto 100% orgánico para las plagas, y así ya es muy difícil”. 24 Además, la percepción de un "BA" como alguien que utiliza agroquímicos eficaces también se ve reforzada por la influencia de los distribuidores de agroquímicos. El distribuidor 1 menciona que un buen agricultor es: "un productor que siempre quiere tener el mayor éxito en su parcela, tener una buena cosecha. Para lograr esto, utiliza los mejores agroquímicos del mercado y mantiene sus parcelas protegidas de todos los factores a los que está expuesta la parcela". Una percepción similar comporta el distribuidor 2, al afirmar que: “si un productor de papa quiere tener éxito en su cosecha debe utilizar los mejores productos del mercado”. Estas expresiones de los distribuidores denotan un interés económico en la promoción y venta de productos químicos y, por lo tanto, es posible que no estén motivados a promover alternativas más ecológicas. Asistencia técnica orientada al uso de agroquímicos. Se evidencia que la asistencia técnica en la zona está orientada casi que exclusivamente a la promoción del uso de plaguicidas. En gran medida, los agricultores confían en las recomendaciones que los técnicos emiten. Por el ejemplo, el agricultor 15 expresó: “cuando hay un problema desconocido en mi parcela, llamo a un ingeniero para pedirle una recomendación sobre lo que puedo hacer y que producto aplicar”. Y enfatizó: “ahora es más fácil comunicarse, solo basta con coger el celular y llamar”. El agricultor 10 manifestó: “nosotros nos avocamos [confianza] a lo que el técnico de la zona nos recomiende cuando tenemos problemas nuevos para nosotros”. Estas afirmaciones dejan entre ver la influencia que tienen los técnicos de la zona. Los agricultores valoran la asistencia técnica recibida y reconocen la importancia de seguirla para obtener buenos rendimientos en sus parcelas. Al respecto el agricultor 5 señala que: “una parcela de papa bien manejada se ve excelente y en la cosecha se obtienen buenos rendimientos. Para lograr eso, hay que prestarle toda la atención a lo que recomiendan los ingenieros”. El agricultor 6 expone la influencia de las casas comerciales distribuidoras de agroquímicos, al afirmar que: “aquí las agro tiendas saben enviar a su técnico y le dan consejos sobre cómo aplicar bien la asistencia técnica al cultivo. A veces nos dicen que hay un producto bueno en el mercado y buscamos la forma de conseguirlo”. El Agricultor 7 exalta el valor de las capacitaciones que eventualmente reciben: “Aquí a veces vienen con programas de capacitación y uno pregunta sobre cualquier problema que haya tenido con su parcela”. El agricultor 18 reconoce que el ejercicio de compra de productos químicos tiene presente las recomendaciones del técnico: “Entonces, uno lleva una lista de lo que va a comprar. Esa lista la hacemos con base a la experiencia que tengamos con el producto y con lo que el ingeniero nos recomiende” El extensionista 1, en su manera de diagnosticar problemas fitosanitarios en campo, señala que: “Las recomendaciones que le damos al productor van en función del diagnóstico que realizamos, platicamos con el productor de qué forma podemos contrarrestar las enfermedades y plagas, luego ahí le mostramos una variedad de productos que puede utilizar”. También señala que la empresa a la que el representa ya tiene un paquete tecnológico que el productor debería seguir. Y afirma lo siguiente: “cuando ellos trabajan con nuestros paquetes tecnológicos ya vienen especificados los productos, nosotros le brindamos una hoja al productor sobre los productos que se van a utilizar a medida que avanza el cultivo. Y enfatiza diciendo: “nosotros ya le damos un plan de manejo para que ellos tengan buenas parcelas”. El extensionista 3 señala y atribuye el éxito en control fitosanitario casi que, con exclusividad a los plaguicidas, señalando que: “uno como profesional lo que le recomienda a la gente es lo que verdaderamente funciona y aquí sino fuera por los plaguicidas no se produciría nada”. 25 Por su parte, el extensionista 3 expresa las dificultades que supone la introducción de nuevas alternativas de manejo de plagas en la zona, manifiesta que: “los agricultores se cierran a que quieren un producto y esperan que les dé los resultados en la parcela, ojalá que sean inmediatos. Entonces, a uno como extensionista se le dificulta a veces llevar otra alternativa, por ejemplo, una ecológica”. Y a su vez expone dos dificultades afirmando que: “las alternativas como la elaboración de un plaguicida a base de ají representa tiempo de trabajo adicional para el productor en comparación con la compra de un producto químico”. Con respecto a la segunda afirmación destaca que: “Tampoco en la zona se cuenta con una variedad de papa que al productor le guste y que presente resistencia a las enfermedades de la región”. Incremento en la dosis de plaguicidas. Al analizar las narrativas de los agricultores, es posible evidenciar la creencia de que el aumentar la dosis de un plaguicida presenta efectos “positivos” sobre la gestión de las plagas en el cultivo de papa. El agricultor 3 manifestó: “El otro día tenía un problema con los tallos de la papa que se estaban poniendo amarillos. Le pregunté [a un familiar] qué podía aplicar y me recomendó una medicina con una buena dosis y me funcionó”. La sugerencia de emplear “una medicina con una buena dosis” refuerza la percepción positiva hacia el incremento de la dosis de plaguicidas como medida efectiva. Tal y como lo manifiesta el agricultor 11: “entonces hay otros productos que están saliendo al mercado que pueden hacer el mismo efecto, lo que nosotros hacemos es comprarlos y subirle un poco la dosis a la mochila [máquina de fumigar] para que mejore”. Esta situación representa un riesgo potencial para la salud humana y el entorno ecológico. Las visitas a campo revelaron que los agricultores no estandarizan las medidas para dosificar los plaguicidas, especialmente los productos que se comercializan en presentaciones sólidas (Granulado -G, Gránulos dispersables -WG, Gránulos solubles -SG, Polvo Mojable -WP). Esto pone de manifiesto que indirectamente puede existir un aumento de la dosis de plaguicidas. Los agricultores suelen utilizar cucharas para medir los productos sólidos, lo que introduce un margen de error en la dosificación. Además, las frecuencias de aplicación también son alarmantes (Cuadro 6). También se evidencia un exceso de confianza sobre el manejo de las dosificaciones de los plaguicidas, como lo expresó el agricultor 14: “Ya uno solo con ver la medicina sabe cuánto se va a aplicar". Cuadro 6. Frecuencias de aplicación de plaguicidas sintéticos Intervalo de tiempo Frecuencia (f) Frecuencia relativa (Fr) Porcentaje (%) Cada 3-4 días 14 0.7 70 Cada 5-6 días 5 0.25 25 Cada 7-8 días 1 0.05 5 Total 20 1.0 100 La observación en campo y los registros en las bitácoras evidencian una situación alarmante: la mezcla de múltiples moléculas en una misma aplicación. Estos “cócteles”, que contienen múltiples moléculas con diferente acción pueden tener repercusiones sobre la salud de los agricultores y el medio ambiente (Cuadro 7). Tal y como lo reconoce el agricultor 17 en una de sus experiencias: “A mí me ha pasado en ocasiones con algunos productos que uno abusa en la dosis [aumento de la dosis] y le revuelve un poco de cosas, entonces hay momentos en que eso productos tratan de intoxicar. A mí me ha dado mareo, vómitos e incluso diarrea”. El agricultor 4, también reconoce la 26 intensidad de las aplicaciones de químicos al manifestar que: “Aquí hay gente que le tira mucho agroquímico, pero es exagerado”. Cuadro 7. Productos aplicados en la gestión fitosanitaria de los agricultores entrevistados Tipo de producto Nombre comercial Ingrediente activo Fungicida RODAZIM 50 SC Carbendazim CAPTAN 50 WP Carboxin SANADOR 72 WP - CURZATE M 72WP - ARPIA 72 WP Cimoxanil + Mancozeb DACOMAX 72 SC – GLIDER 72 SC – BRAVO 72 SC – TALONIL 50 SC Clorotalonil ACROMORPH CT 60 SC – ACROBA CT 60 SC Clorotalonil + Dimetomorf DIAZINON 60 EC Diazinon FIGHT 15 SC Dimetomorf FIGHT 60 DC Dimetomorf + Clorotalonil BANAZEB 80 WP – DUTHANE 60 SC - MANCOZEB 80 WP – MANZATE 75 WG Mancozeb CURAXIL 72 WP – MOXAN MZ 72 WP Mancozeb + Cimoxanil AVANTE72 WP Mancozeb + Metalaxil REVUS 25 EC Mandipropamida RIDOMIL 25 WP Metalaxil CABRIO 60 WG Metiram + Piraclostrobina ANTRACOL 70 WP Propineb Insecticida COBRA 1.8 EC Abamectina VILLANO 4.6 EC Acetamiprida LANDRIS 8.8 EC Acetamiprida + Cipermetrina APPLAUD 25 EC Buprofezina CYPER 25 EC Cipermetrina BARRIDA 48 EC – CPF 48 EC – LORSBAN 48 EC Clorpirifos BELEAF GS Flonicamida THIMET 10 GR Forato ARMERO 70 WG Imidacloprid CONNECT 11,25 SC Imidacloprid + Beta-Ciflutrina MURALLA DELTA 190 OD Imidacloprid + Deltametrina CINTANEGRA 2.5 - KARATE 2.5 EC – KUN FU 2.5 EC Lambda cialotrina AMPLIGO 15 SC Lambda cialotrina + Clorantraniliprol PIRAÑA 33 EC Lambda cialotrina + Clorpirifos CURAFOS 55 EC Lufenuron + Profenofós VIDATE 24 SL Oxamil GUSAFIN 10 EC Permetrina ATRAPA 44 EC – TAMBO 44 EC Profenofós + Cipermetrina CURYOM 55 EC Profenofós + Lufenuron ACTARA 25 WG Tiametoxam ENGEO 24,7 SC Tiametoxam + Lambda cialotrina Herbicida GRAMOXONE SUPER 20 SL Paraquat Experimentación y difusión de prácticas de uso de plaguicidas. Los agricultores entrevistados parecen estar dispuestos a compartir sus conocimientos y experiencias con sus colegas, lo que indica una actitud colaborativa y proactiva en la búsqueda de prácticas efectivas y “exitosas” en el 27 manejo de las plagas del cultivo de papa. Por ejemplo, el agricultor 16 explica: "Ellos ven cuando hay una buena cantidad y calidad de cosecha y le dicen a uno: “Oiga vecino, qué buena papa está sacando de la parcela, ¿qué fue lo que aplicó?”. Entonces, uno les dice el nombre de los productos y les da algún consejo que ellos necesitan". Los agricultores comparten sus experiencias, tanto exitosas como fallidas, lo que les permite aprender unos de otros y adaptar sus propias prácticas en consecuencia. También se evidencia un proceso de experimentación a partir de la iniciativa propia. El agricultor 18, por ejemplo, destaca que: “Bueno, en este último ciclo que sembré, para controlar los insectos utilicé un producto a base de ajo. Estuve experimentando, porque sembré poco para hacer la prueba. No tuve una buena cosecha, la plaga siempre me afectó”. Esta actitud de experimentación y búsqueda de soluciones sugiere que los agricultores están interesados en mejorar sus prácticas y encontrar alternativas más eficientes. Sin embargo, las estrategias de gestión de plagas de papa en la zona están lideradas por la implementación de productos de síntesis química y es la alternativa de referencia de los agricultores. Por ejemplo, el agricultor 19 menciona que: “Yo voy a Intibucá a comprarlos [productos químicos] y lo que hago es llevar una lista de lo que voy a necesitar, sobre todo de lo que me ha funcionado. Allá, a uno a cada rato le ofrecen medicinas nuevas y lo que yo hago a veces es comprarlas para hacer la prueba. Si me funciona, la sigo comprando”. Esto se refuerza con lo que expresa claramente el agricultor 11: “Con los productos hay que experimentar, unos funcionan y otros no”. Búsqueda de soluciones rápidas y efectivas. Los agricultores realizan prácticas que les permiten ahorrar tiempo y esfuerzo mientras obtienen resultados satisfactorios en sus cultivos de papa. En las entrevistas, se observa que los agricultores están dispuestos a utilizar soluciones químicas, para agilizar y facilitar sus procesos agrícolas. Estas soluciones rápidas y efectivas les permiten manejar de manera eficiente sus cultivos y obtener resultados óptimos. Por ejemplo, el agricultor 7 menciona la conveniencia de los productos químicos al afirmar que: “el problema es que elaborar esos productos [repelentes y abonos orgánicos] lleva tiempo y es más conveniente para uno como agricultor, comprar un producto que ya esté listo, que solo sea echarlo a la mochila [máquina de fumigación] y ya”. Existe una práctica cultural que los agricultores la relacionan como una oportunidad para gestionar la sanidad en el cultivo. Esa práctica se conoce como la “defoliación” y consiste en eliminar los tallos y hojas de la papa cuando esté próxima a la cosecha. Dicha práctica se puede realizar por dos formas: la primera, de manera manual; la segunda, optando por una estrategia química utilizando un herbicida. A través de los registros en las bitácoras, la observación en campo y las entrevistas, se evidencia la tendencia de que los agricultores tienen de preferencia la estrategia química. Por ejemplo, el agricultor 12 mencionó: “la defoliación se realiza con Gramoxone [herbicida] para combatir todas las plagas de una vez y las parcelas quedan listas para esperar la cosecha”. Esta percepción de los agricultores de que con esta actividad se eliminan las plagas también esta reforzada con la eficiencia en el tiempo de realización. El agricultor 1 menciona que: “al aplicar con mochila [máquina de fumigar] un quemante [herbicida] la actividad la realizo en poco tiempo, solo hay que esperar a que llegue el tiempo de cosechar, que normalmente es a los 20 días”. Esta idea que se refuerza bajo el discurso de la “eficiencia” con lo expresado por el agricultor 9: “La defoliación la realizó con herbicida, con un producto que se llama Gramoxone [herbicida]. Es más rápido y efectivo que hacerlo manualmente o por medio de chapeo [control manual o mecánico 28 de arvenses]. En este sentido, es notoria la priorización de la “eficiencia” en la búsqueda de soluciones para la gestión de plagas en el cultivo. 4.5. Discrepancia entre la percepción y acción frente al riesgo. Los agricultores pueden ser conscientes de los riesgos asociados con ciertas prácticas, pero no necesariamente toman medidas suficientes o adecuadas. Esa discrepancia tiene implicaciones significativas para la salud de los agricultores, la calidad y seguridad de los productos agrícolas, el bienestar de las comunidades circundantes y el medioambiente. Por ejemplo, los agricultores enfocan su atención al color de las etiquetas y fecha de vencimiento de los productos. El agricultor 1 mencionó: “me guio por la etiqueta del producto. Sabemos que, si la etiqueta es de color rojo, significa que el producto es peligroso y debemos tener precaución al manejarlo. También es importante revisar la fecha de vencimiento del producto”. Sin embargo, el mismo agricultor con respecto al uso de los elementos de protección personal señaló que: “lo que más usamos son las botas de caucho y una chumpa [chaqueta]. Cuando estamos mezclando los productos, usamos una mascarilla y, si hay, usamos guantes”. Esta adopción inconsistente del equipo de protección personal y medidas de seguridad sugiere una vulnerabilidad de los agricultores a problemas de salud a corto y largo plazo. El agricultor 2 señala: “recuerdo que en algún momento mi esposo tuvo un problema con una boquilla de la máquina de fumigar. Se dañó y a mi esposo le cayó medicamento en un ojo. Estuvo un par de días enfermo de esa vista y casi no podía ver por ahí. Hoy en día, ese ojo siempre está rojo. No sé si será por eso”. No solo se expone la salud de los trabajadores al realizar las aplicaciones, sino también la salud de aquellos de su entorno. Por ejemplo, el agricultor 7 manifestó: “A nosotros lo que nos ha pasado, y sobre todo cuando fumigamos con esas bombas de motor, es que a veces estamos fumigando y pasa un vecino sin que uno se dé cuenta. El otro día pasó un señor y se expuso a esa nube de producto, y por la tarde tenía un ardor en los ojos que no se le quitaba”. 29 5. DISCUSIÓN El cultivo de papa en la comunidad agrícola de Intibucá tiene una importancia cultural profunda para los agricultores. Este cultivo se percibe como un elemento de cohesión en la comunidad, un patrimonio cultural y una fuente clave de ingresos, lo que refuerza su importancia para la región. Se evidencia la complejidad asociada con la identidad del “buen agricultor” en el contexto de la gestión fitosanitaria del cultivo de papa. Los hallazgos sugieren que los productores de papa en Intibucá han desarrollado y continúan reforzando una identidad productivista, priorizando el máximo rendimiento y las ganancias en su cultivo. La agricultura productivista se enfoca en los resultados buscando constantemente una mayor eficiencia a través del uso intensivo de fertilizantes y aportes de pesticidas, el aprovechamiento de las economías de escala, el empleo de semillas genéticamente modificadas y el progreso tecnológico (Dentzman y Jussaume, 2017). Este enfoque productivista se refleja fielmente en el uso de plaguicidas, donde los agricultores buscan proteger sus cultivos y asegurar altos niveles de producción mediante la aplicación de estos químicos. A medida que esta identidad productivista se fortalece, es probable que los productores de papa sigan utilizando plaguicidas para mantener y mejorar sus rendimientos, a pesar de las posibles consecuencias negativas para la salud humana y el medio ambiente. Esta identidad productivista se ve reforzada por una serie de factores que influyen en el contexto. La identidad social de un agricultor se refuerza o se ajusta en función de su relación e interacción con su propio grupo y la participación de grupos ajenos en situaciones sociales concretas (McGuire et al., 2013). En primer lugar, están los asistentes técnicos que enfocan sus esfuerzos en la promoción de soluciones basadas en el uso de productos químicos. Por otra parte, los distribuidores de agroquímicos impulsan el enfoque productivista mediante la promoción de agroquímicos como soluciones efectivas para la gestión fitosanitaria. Esta estrategia comercial puede llevar a los agricultores a depender más de los productos químicos en lugar de explorar enfoques alternativos y sostenibles. Otro actor clave en el territorio son los intermediarios o “coyotes” como se conocen popularmente en la zona. En las narrativas de los agricultores se identificó que los intermediarios poseen cultivos en la región y que comparten información sobre el manejo fitosanitario “exitoso” de sus cultivos y sus buenas cosechas. De cierta manera, la influencia de los intermediarios refuerza la coherencia en la adopción de un enfoque productivista en la región. Según el entorno social, el capital cultural y las manifestaciones simbólicas pueden variar. Es así que, los agricultores tradicionales tienen una noción clara acerca del capital cultural y de cómo pueden aumentarlo al exhibir ciertos símbolos (Burton et al., 2021). Teniendo en cuenta dicho contexto, se identificaron cuatro símbolos importantes en la concepción del “Buen Agricultor” por parte de los productores de papa. El primer símbolo, los campos y parcelas ordenadas, constituyen una de las habilidades encarnadas (Burton, 2012) en la comunidad. Este símbolo refleja el trabajo arduo 30 del día a día de estos agricultores y es la oportunidad para demostrar sus habilidades y experiencia adquirida con el tiempo. El segundo símbolo corresponde a las parcelas visiblemente sanas. En un estudio realizado en el contexto agropecuario por Wood et al. (2014) consideran al buen agricultor como alguien que demuestra que es proactivo con la sanidad de las unidades productivas. En el contexto de los productores de papa, tener una parcela visiblemente sana representa el compromiso con el cultivo y constituye un símbolo de estatus. Otro de los símbolos, corresponde a los altos rendimientos, donde los agricultores consideran en gran medida el retorno percibido como el éxito del cultivo (Schneider et al., 2010). Es decir, entre más se coseche, más exitoso es el agricultor. En este sentido, Leitschuh et al. (2022) afirman que para el agricultor la idea de que la tierra deba trabajarse en función de maximizar las ganancias es un tema único y relevante para los productores. El enfoque ‘adecuado’ para generar ingresos en la agricultura está generalmente asociado con la identidad grupal del agricultor, ya sea que se consideren a sí mismos como un agricultor “tradicional” o “conservacionista”, y las normas predominantes en su entorno (Leitschuh et al., 2022). El símbolo de implementación de maquinaria y tecnología representa para los agricultores una parte importante de la construcción de lo que significa ser un “Buen Agricultor” (Burton et al., 2008). A pesar de no contar con dicha tecnología ellos mismos, varios agricultores han notado cómo sus vecinos que emplean maquinaria y equipos agrícolas obtienen mejores resultados en sus cosechas. La utilización de tractores y otros equipos para preparar y cultivar la tierra permite un manejo más eficiente y efectivo del suelo, así como el cultivo de áreas más grandes. Además, el uso de sistemas de riego, como el riego por goteo, también se relaciona con una mayor producción y rentabilidad de las parcelas. Los agricultores del estudio reconocen el valor de implementar maquinaria y tecnología en la medida de sus posibilidades, ya que, según ellos, les permite mejorar la calidad y el rendimiento de sus cultivos. La gestión de plagas en el cultivo no está idealizada solamente al comportamiento en función de consideraciones económicas: sino que, además, están vinculados a objetivos estilísticos o existenciales de los miembros de la comunidad (Burton, 2004). La percepción de buenas parcelas se asocia con parcelas verdes y sin rastro de enfermedades o ataque de insectos plaga que alteren la calidad visual. Esta concepción tiene una repercusión sobre las estrategias de manejo fitosanitario y corresponde a la alta dependencia de plaguicidas sintéticos. Los hallazgos revelan que los productores están teniendo indicadores de alto impacto ambiental con su actual forma de gestión fitosanitaria. Mantener las parcelas verdes y sin rastro de ataque de plagas, constituye la representación de buenos agricultores para los productores locales. Por ejemplo, Robbins et al. (2014) mencionan que en Estados Unidos mantener el césped bien cuidado está relacionado con el estatus social y la responsabilidad percibida en la comunidad, lo que le da a las personas el estatus de “buen ciudadano”. Si bien el ejemplo anterior se enfoca en el césped, se pueden trazar paralelismos con la gestión de plagas en el cultivo de papa. Al igual que en el caso del césped, los agricultores pueden sentir presión social para mantener sus parcelas libres de plagas y enfermedades, lo que puede ser percibido como un signo de éxito y responsabilidad. Si un agricultor no controla adecuadamente las plagas, esto puede afectar la percepción de su habilidad y compromiso como productor, lo que puede conducir al estigma y al deterioro de su posición social dentro de la comunidad agrícola. De hecho, los agricultores mencionaban que una “parcela bonita” se lograba por la atención y el 31 manejo de cada productor reflejando el grado de interés en la actividad agrícola. En el estudio se evidencia que los agricultores tienen cierta discrepancia entre la percepción y acción frente al riesgo en el manejo de los plaguicidas. Si bien reconocen el riesgo potencial que implican los agroquímicos, las medidas que se toman al respecto son poco eficientes, tampoco se llega a considerar el explorar otras alternativas, quizás por la presión social de su entorno. Esta presión social puede llevar a los agricultores a seguir con esta estrategia de manejo, especialmente si otros productores en la comunidad también lo hacen. Es así como, la adopción de prácticas de gestión de plagas puede ser vista como un bien social, ya que contribuye a la prosperidad colectiva y al prestigio de la comunidad agrícola en su conjunto (Robbins et al., 2014). 3