POTENCIAL DE TRES LEGUMINOSAS PARA CULTIVO EN CALLEJONES EN TERRENOS DE LADERA P O R TESIS PRESENTADA A LA ESCUELA AGRICOLA PANAMERICANA COMO REQUISITO PREVIO A LA OBTENCION DEL TITULO DE INGENIERO AGRONOMO El ZAMORANO, HONDURAS Abril, 1993 ' RECIBIDO O5 HAYO l993 ii POTENCIAL DE TRES LEGUMINOSAS PARi\ CULTIVO EN CALLEJONES El1 TERRENOS DE LADERA Julio César Fuentes Toro El autor concede a la Escuela Agrlcola P~namericana permiso para reproducir y distribuir copias de este trabajo para los usos que considere necesarios. Para otras personas y otros fines, se reservan los derechos del autor. césar Fuentes Toro Abril - 199J lii DEDICATORIA Dedico este trabajo a Dios sobre todas las cosas por haberme permitido ser lo qua soy hoy. A mi madre por todo su ¡¡mor y comprensión, a mi. padre por todo su apoyo, a mis hermanos, tios y a mi abuelo. Y en memoria de :mi abuelita carminda (Q.D.D.G.) iv AGRADECIMIENTOS A mi asesor principnl Dr. Silvia E. Viteri por sus consejos y apoyo, y a mis asesores secundarlos Dr. Juan Carlos Rosas e Ing Nelson Agudelo por su colaboración. A mis compafteros de trabajo en la sección de Microbiologia de Suelos Luis Caballero, Robert Walle, Marie,;a, Tomasa y Joaquin y a todas aquellas personas que de una u otra forma contribuyeron a la culminación de es~e trabajo. A la GTZ por haber financiado mis estudios. A mis amigos de siempre Jermnino Vélez, Gerardo Torres, Randolfo Fúne:;:, José Luis Matamoros y Santiago Mejia por todo los buenos ratos que pasamos en la EAP. A Gaby por los momentos felices que pasamos juntos. '1 a Bueso y Reconco, sigan adelante. V TABLA DE CONTENIDOS Pog Titulo ..... . i Derecho del autor. li Dedicatoria. . . . iii Agradecimientos. iv T~bla de contenidos. .v Indice de cuadros •. . vii Indice de anexos ...............v iii I. INTROOUCCION. • • • • • II. REVISION DE LITERATURA. A. Definición de Agroforesteria ' B. Uso de cajanus cajan en cultivo ' en callejones ...... . C. Uso de Leucaena en cultivo en callejones ...... . D. Uso del madrendo en cultivo en callejones ...••.. III. MATERIALES Y METODOS • • • . • • • • . . . 21 A. Etapa 1. Establecimiento del Ensayo. . 21 1. Selección del terreno ....... 21 2. Reconocimiento del terreno ••.•. 21 J. Determinación de las obras flsicas. 24 4. Construcción de las obras flsicas .. 24 5. Establecimiento de las barreras vivas . . . . "· Vivero . . . " b. Trasplante . " c. siembra directa. " '· Trazada de >os parcelas " 7 . Mantenimiento . . . " B. Etapa ' . Incorporación ds Biornasa " a' suelo. . . '" '· Siembras de 1991. . " a. Siel!lbra ds primera . " ,_ b. Siembra da postrera. " Siem,,b ras da 1992. " ",,· siembra da primera . " Tratamientos. " Poda S Incorporación de biomasa "" vi 3) siembra . . 29 4) Fertilización . 29 5) Labores de campo. ?.9 6) Diseño experimental 30 7) Variables . . . . . 30 b. Analisis foliar de las barreras vivas . . . . . . . .30 c. Siembra de postrera . . . . . 31 1) Tratamientos . . . . . . . 31 2) Incorporación de Biomasa .31 J) Siembra. . . . . .Jl 4) Fertilización. . .32 5) Labores de campo .32 6) Variables estudiadas .32 IV. RESULTADOS 'i DISCUSION. • 3 4 V. CONCLUSIO!!ES. • • 50 VI. RECOMENDACIONES . 51 VII. RESU!ffil • • • • • 52 VIII. LITERATURA CITADA . 55 IX. Al/EXOS. . . . • • . 60 vii INDICE DE CUADROS Pág. Cuadro 1. Producción de biomasa de tres leguminosas usadas como barreras vivas en terrenos de laderas. cuadro 2. Contenido de nutrimentos en el follaje de las leguminosas usadas en el estudio . " Cuadro L Cantidad de N, P, K, Ce y Mg agregado al suelo a traves de le incorporación de biornasa de lea leguminosas . " Cuadro ' . Efectos de lo incorporación al suelo da le biomasa da loa leguminosas sobre el crecimiento de maiz . . " Cuadro 5. Efecto de le incorporación biornasa al suelo de tres leguminosas sobre lo nodulación y crecimiento de frijol común . " Cuadro 5. Efectos da le incorporación de biowasa el suelo de tres leguminosas sobre el crecimiento y rendiJuiento de grano frijol común . del . " cuadro ' . Efectos de le incorporación de biomasa de tres leguminosas sobre algunas caracteristicas quimicas del suelo. " Cuadro '· Efectos de la incorporación de biomasa de tres leguminosas sobre lea variación = el contenido de potasio, calcio y magnesio del suelo . ·" viii INDICE DE ANEXOS Pag Anexo 1. Esquema del perfil del suelo en tres sitios del terreno donde se efectuó el experimento. Lizapa, Honduras, 1992. 61 Anexo 2. Clave dicótoma para la selección de las pr~cticas de conservación de suelos. Anexo 3. Distribución de los trattimientos en el terreno de ladera. Lizapa, Honduras, 1992. .63 I. INTRODUCCION En la mayoria de las regiones agrícolas de Honduras, los sistemas de producción son de subsistencia; es decir, los ~gricultores producen granos básicos casi exclusivamente para autoconsumo. En la mayoría de casos, las áreas destinadas a este sistema de agricultura son las laderas, las cuales, debido al efecto constante de la erosión presentan un grado de la productividad de suelo muy bajo. En consecuencia, los rendimientos son muy bajos ni siquiera alcanzan a cubrir la demand alternativa de gran potencial en las estrategias de manejo sostenido de los suelos tropicales, debido a su potencial para mantener la fertilidad inicial del suelo y el rendimiento de los cultivos por más tiempo y además diversificar el sistema de producción buscando una mejoría en la condición económica del agricultor. El sistema de cultivo en callejones ha sido considerado como uno de les más versátiles, efec"tivos y fácilmente adoptables por la mayoría de agricultores (DiStefano, 1991). En la mayoría de ensayos realizados en varios países, se ha logrado aumenta!:" el rendimiento en forma sostenible, especialmente donde la fertilidad del suelo es ' relativamente baja. Por ejemplo, en un ensayo de se~s años en t!igeria, el rendir-dento de maíz bajo este sistema se mantuvo a un promedio de 2 tjha en comparación con un promedio de 0.6 tfha en el testigo (Leonard, 1992). Los resultados de otros ensayos indican que el sistema puede proveer un total de ll que fluctúa entre 97.4 y 162 kgfha por año. De esta cantidad entre 32 a 78 kgjha están inmediatamente disponibles para el cultivo; el resto se pierde por volatilización yfo lixiviación, de la misma forma corno ocurre en el caso de abonos químicos nitrogenados, por ejemplo la urea (Leonard, 1992). Se ha demostrado además que el uso de abono verde o leguminosas como mul~;h biológica y oconórnicamente eficiente, tanto para restaurar como para mantener el nivel da nitrógeno del suelo para la producción de granos básicos. Probablemente esto es debido al proceso de liberación del nitrógeno de los abonos orgánicos el cual es totalmente diferente al que ocurre en los fertilizantes qutmicos {Palm y Sánchez, 1989). La lista de las caracteristicas básicas que deben tener las especies de árboles usadas en cultivo en c<~llejones reportada por Kang ~ -ª.1- {1990) incluye facilidad de establecimiento, sistema radical profundo, rápido crecimiento, tolerancia a la poda y alta producción de follaje. La habilidad de fijar nitrógeno debe estar correlacionada con un alto contenido de nitrógeno en las hojas y una rápida ' descomposición, cuando dicha biomasa es incorporada al suelo como materia orgánica. otras caracteristicas deseables que se deben tener en cuenta en la selección de especies de árboles para agroforesteria son la arquitectura del árbol, patrones de enraizamiento, fenologia y composición qufmica y nutricional de las hojas (Palm, 1991). B. Uso de Caianus cajan en cultivo en cªlloiones Hediante investigaciones de laboratorio y ca:mpo, se ha encontrado que las hojas de leguminosas con alto contenido de polifenolos solubles (~ edulis y Caianus caian) se descomponen y mineralizan el nitrógeno a una tasa más lenta que las que tienen bajo contenido de polifenoles (Erythrina sp). La mayor liberación de nitrógeno para las tres especies anteriores ocurrió durante el primer mes despues de su incorporación al suelo, lo cual coincidió con la mayor descomposición de la biomasa (Palm y Sánchez, 1989). En un experimento con arroz, en el cual en la primera cosecha se aplicaron 3.3 t¡ha de mulch de cada una de estas leguiQinasas, se encontró que C<1lamg; cªj;m liberó 24 kg/Nfhá, 1· edulis 27 kg/Nfha y ~ sp 40 kgfllfha. En la segunda cosecha se compararan mismas cantidades de mulch con uno fertilización de lOO kg/U/ha. Can Q. cajan el rendimien"t:o fue de l. 35 t(ha, con Tng;, l. 97 y con ;E..rythrina 02.· l. 22; mientras que con fertil.lzación el rendimiento fue .:ola 0.97 t/ha. (Palm y Sánchez, 1989). Además, se ha encontrado gue Caianus caian es una especie tolerante al aluminio, al igual que Leucaeoa Qiversifolia, 1~ cual presenta un adecuado desarrollo en terrenos con problemas de toxicidad debido a este elemento (Palm y Siinchez, 1989). Delgadillo et aL ( 1991) combinó cuatro especies de leguminosas arbóreas (IDSa edulis, Cajanus cajan, Erythrina sp. y Gliricidia §eplum) con cultivos <~Duales de arre<: y frijoL La primera poda de las especies arbóreas se realizó a los 7 meses despues de la siembra, a alturas de 25, SO y 75 cm, a excepción de §. $epium. debido a su lento crecimiento. La poda a 25 cm produjo la mayor cantidad de biomasa para las tres especies, debido a que se aportó mayor cantidad de tallos que en las otras alturas de poda. Dicha cantidad fluctuó entre 2.9 a 3.8 tjha. En promadio, independiente de la altura de poda, la especie que más aportó biomasa al suelo fue cajanus cajan con 2.9 t(ha, posiblemente debido a la ~aayor producción de tallos y ramas con relación a las hojas. Respecto al tiempo de descomposición de la biomasa, ~· caían ocupó el segundo lugar después de la Erythrina sp .. La mayor altura de planta en el cultivo de arroz se obtuvo en los callejones de ~. cajan, debido posiblemente a la competencia por luz, ya que~­ caían, desarrolló alturas considerables. Como consecuencia de la altura de planta alcanzada por el arroz en los callejones de~· calan ocurrió un acame de 50-BO% y el rendimiento fue de L61 t/ha. " Locatelli et al. (1991) observó qua las podas favorecieron la sobrevivencia de Caianus caian y que el corte de ramas secas promovia nuevos brotes. carsky (1989} (citado por Lathwell, 1990) reportó que Cajanus cajan agregaba al suelo 10.4 ton(ha de ronteria seca y 229 Kg/ha de nitrógeno. hdemás, de-cerminó la aclllllulación en el suelo del nitrógeno roinerali?.ado, entre O a 70 dias después de la incorporación del material verde de la leguminosa, y encontró que en el caso del Cajªnys cajan a los O, 25, 42, 56 y 70 dias se acu:rn.ularon 3 1 62, 85, 68 y 61 kg de U/ha, rcspecti vamente. C. Uso de Leucaena en cultivo en calleiones En ensayos establecidos en la región sur de Honduras, se obtuvo un buen crecimiento de cipia (Leucaena salvadoren~is), leucaena (Leucaena leucocephala) y madreado (Gliricidia sepium), en sitios con p);I arriba de 5 y alturas menores de 600- m. En 6 meses, la cipia y la leucaena alcanzaron alturas de 7..5- 3.0 metros y el madreado casi 2 ID (Leonard, 1992). Salazar y Palm ll .aL (1989) estudiaron tres especies de leguminosas para agroforesteria, ~ edulis. Erythrina sp. y Leucaena leucocephala, usando dos anchos de callejones (4 y 8 m) y dos testigos, uno dejando los residuos del cultivo anterior en el campo y el otro sin residuos. Estas especies mostraron una alta sobrevivencia a los tres meses, pero I. edulis y¡,. leucocepbala crecieron más lento y fueron atacadas n por insectos dofoliadores. Las podadas se efectuaron a los 7 y 11 meses despues de la siembra. En el primer corte la producción de biomasa para las tres especies fue moderada en ambos anchos de callejones. En el segundo corte, en el ancho de 4 m, In9:2 disminuyó, comparada con las hiler~s del cultivo más lejanas. Con relación a los cambios en las propiedades quimicas del suelo, el P disponible decreció de G a 4 mg(l, y el K de 0.18 a 0.14 crnol(+)fl. El Ca y Hg intercambiables incrementaron su contenido de 17 a 21 cmol(+)(l y 2.0 a 2.8 =ol(+)/1, respectivamente. El pH, en la capa arable del suelo (0-15 cm), se mantuvo en el rango de 5.8- 6.0 (Salazar et ,¡¡_l., 1989). En un estudio, utilizando un disafio de bloques completos al azar, se comparó el rendimiento de hortalizas en parcelas dentro de una cerca viva de leucaena con parcelas libres de barrera viva. Las parcelas con setos de leucaena tenian 15 m de barrera viva distanciados 1 y 2 m. Las parcelas sln barreras vivas recibieron un~ dosis de nitrógeno equivalente a lOO y 200 kgfha. Las hojas y los tallos de leucaena fueron incorporados antes de la siembra en los surcos de las parcelas correspondientes como fuente de nitrógeno y agregados co:co mulch después de la siembra. La primera siembra fue de repollo y el rendilüento en las parcelas con lcucaena fue muy bajo comparado con aquel de las parcelos sin barrera viva. El primer reforzamiento con mulch de leucaena se hizo en la etapa de establecimiento de los setos de leucaena. La segunda siembra se hizo con moíz dulce y ya no se observó diferencias significativas entre los tratamientos con leucaena y el control suplementado con nitrógeno. El nitrógeno aportado por la leucnena ascendió a 67 y l36 kg/htt para la primera y segunda siembra, respectivamente (Oemeterio, 1988). D En otro ensayo de cultivo en callejones, utilizando Leucªena leucoceRhala y Flemingia rnacroPhy~ como barreras vivas, con y sin fertilización, en una zona de altura media (1200 msnrn) y clima semi-árido (900 mm de precipi~ación), se monitoreó los cambios de humedad del suelo durante el desarrollo del cultivo de maíz por medio de tensiometros instalados en las parcelas. El agotamiento de la humedad fue similar bajo los se1:os y bajo las hileras de maiz, pero significativamente mayor en las parcelas con setos fertilizados comparado con las parcelas con set:os no fertilizados. La leucaena produjo más biomasa que flemingia, pero en las parcelas sin ferti 1 ización aplicación al suelo de la poda de flemingia resulto en mayor rendimieDLO de maíz que cuando se aplicó podas de leucaena. E~te estudio demostró que bajo condiciones de baja fertilidad leucaena extrajo más nutrimentos del suelo que flemingia lo cual causó una disminución en el crecimiento y rendimiento del maíz (chir.i'a et el-, 1991). En cultivos continuos de maiz con barreras vivas de leucaena, distanciada 1 m y podadas cada dos meses durante un periodo de cuatro años en un terreno de ladera, la erosión fue reducida 2.5% y el rendimiento de maíz incrementado 380\, con relación al control (Benge, 1987; citado por Kung M al., 1990). Duguma et al (1988) (citado por P¡¡lm, 19!H) incluyó las especies Leucaenª leucocephalp., G1 iricidia seplum y Sesbania sesbao en un estudio, en el cual las espec~es fueron podadas en una combinación de varios intervalos do tiempo {1, 2, 3 y 5 meses) y de alturas (25, 50 y 100 cm) Las tres especies aumentaron su producción de biomasa cuando se incrementó la altura de poda y el intervalo de tiempo entre podas. J.¡. 1-eucocephala tuvo la 111ayor producción de biomasa en todas las alturas y frecuencias de poda. Kang et li· (1985) (citado por Lathwe1l, 1990) encontraron que el rendimiento de maiz cuando se agregó podas de leucaena fue de 2 t(ha mientras que sin podas el rendimiento fue solo 0.5 tjha. La incorporación de biomasa de leucaena a cada cosecha de maiz represen~ó un aporte al suelo de 110 kg Njha. cuando las parcelas además de la biomasa recibieron una fertilización de 80 kg lt(ha (190 kg ll/ha en total) la producción de maiz se incrementó a 3.3 tjha. Esto demuestra que una aplicación combinada de ll y podas de leucaena incrementan el rendimiento de ma1z. En otro estudio, la incorporación de mulch de leucacna, a un nivel de solo S ton(ha, no mostró incrementos significativos en el rendimiento de maiz. Sin embargo, cuando la aplicación subió a 40 tonjha, el rendimiento de ma1z se incremen~ó significativamente comparado con el rendimiento obtenido con la fertilización recomendada de lOO, 40 y S kg de 11, P, y K, respectivamente (Rodr1guez et !!l.., 1988). En un estudio realizado con arroz Y maiz en cultivo en callejones en suelos aluviales se evaluaron tres especies de leguminosas (Inga edul is, Erythrina sp. y Leucaena leucocephal~), con dos anchos de callejones (4 y Bm).El diseño experimental fue el de parcelas divididas, con anchos de callejones en las parcelas principales y las leguminosas en las subparcelas. Se incluyeron además dos testigos (sin árboles), uno en donde los residuos del cultivo anterior fueron dejados en el campo y el otro donde los residuos fueron retirados. El rendimiento de arroz mostró, un ligero incremento en los tratamientos, un considerable incremento en el control can residuos y una disminución en el control sin residuos. Con el tiempo, al malz moctró un marcada incremento en la producción de grano en los tratamientos, y una notoria disminución en los controles. Con respecto a las caracterlsticas quimicas del suelo, los trutamientos mostraron un incremento del ca y Mg, lo mismo que en el control con residuos, pero decreció en el control sin residuos; los niveles de P decrecieron en todos los tratamientos. Tanto la acidez como el K decrecieron en todos los ~ra~amientos, con excepción del control sin residuos 1 en donde la acidez se incrementó notoriamente. El nitrógeno se incrementó en los ~ratamientos y decreció en los controles (Salazar, 1991) Kang y Ghuman (1991) condujeron un e:-:perimento da cultiva en callejones en el cual utilizaron ~- leucacephala y fi. sepium can dos anchos de callejones, 2 y 4 m, y dos controles, una sin urado y el otro con arado. Los resultados mostraron que durante la époco seca, la leucacna tuvo un " cr:ccimicnto sustancial de J m, en menos de 5 meses. En la primera poda la Leucªena produjo alrededor de 40\ más biomasa que el Q. sepium. El rendimiento de maiz en los callejones de leucaena fue 45%- mayor que en el control con arado, y 37% mayor que 1:m el sin arado. El mayor rendimiento de mniz se ob~uvo con leucaena, en un ancho de callejones de 2 m. D. Uso del madreado en cultivo en calleiones En un eA~erimento efectuado con el fin de estudiar los efectos del madreado (Gliricidia sepium) y el ipil-ipil (Leucaena leuco.,ePhala] a diferentes niveles de aplicación como mulch, se mostraron incremcnt:os significativos en la producción de maiz. La incorporación de mulch de madreado a nivel de JO tjha, produjo un rendimiento de maiz superior al control sin fertilización y sin aplicación de -rnulch y similar al obtenido con una fertilización de 100, 40, 8 kgjha da N, P y K, respectivamente. El ipil-ipil mostró resultados similares con aplicaciones de 40 tjha de mulch (Rodrtguez tl al., 1988). En otro estudio se evalu~ron los efectos de Gliricidiu sepiwn y Ervthrina poeRpigian¡¡ en combinación con aplicación de N sobre la producción de maiz (Zea lll..i!X..§.) y frijol U'.· vulgaris) . El diseño experimental fue de parcelns divididas. Las parcelas principales estuvieron represeontadas por los niveles de ll (150 y O kg/ha(año, en forma de nitrato de " amonio) y la subparcela por las leguminosas (Gliricidia sep~urn o E¡-ythrjna poeppig_iana), establecidas como ban:eras vivas. Sin fertili~ación el rendimiento de maiz y frijol fue bajo, mientras que con la aplicación de 150 kgfha de l1 se incrementó el rendimiento de frijol pero se redujo el del maiz. Sin fertilización, la producción de biomasa fue mayor para fl. sepi~rn que para ~- poeppigiana y con el nivel de 150 kgfha de N la producción de biomasa de~- sepium se incrementó y la de ,g. pqepplgiana se mantuvo al mismo nivel (Sánchez ll M·, 1990). En cinco años de trabajo con cultivo en callejones con maiz y frijol, los mejores resultados fueron obtenidos con Gliricidiª sepium con espaciamientos de J m entre callejones y 0.5 m entre plantas. El cultivo en callejones y las aplicaciones de mulch no tuvieron erecto significativo sobre la materia orgánica del suelo ni sobre el nitrógeno total, pero tuvieron un incremento en los cationes intercambiables (Jiménez ~al., 1988)- Palada et El- (1988) estudiaron los efectos del cultivo en callejones sobre el rendimiento de maiz-yuca y maiz-caupi en secuencia, utilizando parcelas con setos de GJ jricidig sepium y L. dosis de 20 kgfha de p2o5 en baso a 18-46-o. Debido a la fuerte sequia que se presento en ese año y a las condiciones criticas del suelo, cultivo no pudo desarrollarse completamente, por lo tanto se decidió incorporar el cultivo al suelo, cama fuente de materia orgánica .. b. Siembrij de postrera La siembra se r-ealizó el 16 de septiembre de 1991. Se sembró frijol común, de la variedad Dorado. La semilla no fue inoculada debido a que e!'ltaba tratada con producto quimico (Malathion). Las distancias de siembra fueron de 10 cm entre planta y 90 cm entre surcos, dejando dos semillas por postura. El cultivo recibió una fertilización de 45 kgfha de 18-46-0. El rendimiento promedio obtenido fue de JOJ >:gjha. Debido a que las barreras vivas aun no estaban suficienternen~e desarrolladas, aún no se hicieron podas, es decir aun no se aplicaron los tratamientos a las parcelas y por lo tanto no se tomaron datos del cultivo. 2. Siembras de 1992 En el segunde año del experimento (1992), se logró empezar a incorporar la biomasa de las leguminosas producida en lns barreras vivas y a evaluar sus efectos sobre las propiedades del suelo y los rendimientos de lilaiz y frijol. Las c~acteristicas quimicas del suelo al inicio del experimento fueron: " pH (H20)............ 5.4 pH (KCl) ••••• ••• •• . . 4.1 ~!ateria orgánic« (%) 2.4 llitrógeno total (t). 0.1 Fósforo (pprn) ......• '-' Potasio (ppm) ...... . 305.0 Calcio (pprn) .••••.. 1285.0 Magnesio (ppm) ••. .•• 27·t.o Según el análisis el pH es fuertemente ácido, el porcentaje de materia orgánica es medio, el nitrógeno total es bajo, el fósforo es cxtremndamente bajo, equivalente a 6. 7 kgjha de P2o 5 . El potasio y magnesio son altos, mientras que el calcio es medio. a. Sieml<_¡:a de Prj,.era 1) Tratamientos Los tratamientos utilizados fueron los siguientes: 1. Maíz con barrera viva de leucacna. 2. Maíz con barrera viva de madreado. 3. Maiz con barrera viva de gandul. 4. control regional (maiz sin barrera viva¡. 2) Poda e incorporación de biorn~sa. Antes de la siembra de maiz en 1992 se realizaron dos podas a las barreras vivas. Lrr pri.rnera se realizó cuando la barrera viva tenia un metro de altura a los 7 meses y l:perimentales correspondientes a cada tratamiento recibieron igual cantidad de biomasa de la respectiva le~uminosa. J) Siembra La siembra se realizó c:l 23 de noviembre de 1992, " utilizando semilla de frijol común de la variedad Dorado. La semilla ze inoculó 2 o.o 0.26 Madreado 44.7 15.7 o. 76 ll. 9 , . o l. 21 Leucaena ,_, 0.15 0.22 " Los resultados de los efectos de la incorporación al suelo de la biomasa producida por las leguminosas en las barreras vivas, sobre el peso fresco y seco de la parte uérea de plunt:as de ma1z, se presentan en el Cuadro ... Seglln el análisis estadístico, nn se encontraron diferencias significat:ivas entre los tratamientos en cuanto a estas dos variables. El control, pese a que recibió una fertilización suplementaria de 45 kgjha de urea, no superó a los tratamientos. Cabe mencionar qu-e debido a las condiciones del suelo, en cuanto a su pobre capacidad de absorción y retención de agua, y a la sequia que se presento durante el desarrollo del cultivo no fue posible evaluar los efectos de los tratamientos sobre el rendimiento del maiz. Sin ~mb~~go, ~n 1992 el cultivo se desarrollo mucho mejor que ~n ~1 año anterior (1991), en el cual, debido a la fuerte sequla el cultivo no se desarrolló lo suficiente como para justificar la toma de datos. En la época de postrera de 1992 se sembró frijol común. Los resultados de la incorporación al suelo de la biomasa de las legUJilinosas sobre nodulación y crecimiento del frijol común se presenta en el Cuadro 5. No se encontraron diferencias significativas entre los tratamientos sobre el número cie nódulos por planta y el peso seco de n6dulos. Es necesario mencionar pesar qu• nn hubieron diferencias significativas el mayor nÚI!ler:ante 18-46-0, en las siembras anteriores. Debido a la sequía, el desarrollo de los cultivos fue pobre y por lo tunto los nutrim.:.ntos del fertilizante, especialmente el P que es poco móvil, se acumularon en el suelo en vez de ser utilizados. En el caso del N, es posible que su incre1nento no se deba totnlmente a este fanómeno y que parLe de est:e provenga de la bio¡¡¡asa incorporada o aplicada en forma de mulch en los "tratamientos. En el segundo análisis el N disminuyó en los traLamientos con leucaena y gandul, pero en el "tercer análisis tuvo una tendencia a incrementarse. El mayor incremento se logró con madreado y el menor con leucaena debido « la poca cantidad de biomas« que de esta leguminosa se incorporó al suelo. El incremento de N en el control, el cual fue suplementado con 45 kg/ha de urea en cada siembra, fue similar al observado en los tratamientos. Los resultudos de los análisis de suelo para potasio, calcio y magnesio se resumen en el Cuadro 8. El contenido de K, Ca, Mg bajó en todos los tratamientos a medida Cuadro 8. Efectos de la incorporación de biomasa de tres leguminosas sobre las variaciones en el contenido de potasio, calcio y magnesio del suelo. Lizapa, Honduras, 1992. Tratamientos Epoca K (pprn) (p'" Hg pm ) (ppm) Inicial~ 1285 Madreado ""'' ' '" "' " " " m ' '' ' "" Inicial 1285 Leucaena m "22'0 "' '" '""' " "' 25'8 Inicial 1285 Gandul APS "90' 769 'm" "' m m 227 Inicial 1285 27~ Control AeS "'"' "' 2~5 ASO 202 "' 229 Antes de la primera siembra en 1991 AP' " Antes de la primara siembra 1992. MS = Antes de '" segunda siembra "" "" 1992. " que se cultivó el terreno. La disminución del ca fue especialmente considerable, comparada con aquella del K y Mg. Estos resultados están de acuerdo con lo reportado por Walle y Viteri (1993), quienes encontraron que el contenido de K, Ca y !1g en el sedimento fue por lo menos tres veces mayor que en el suelo remanente en la parcela. Esto obviamente no significa que la implementación de las zanjas de ladera y las barreras vivas como medidas de conservación de suelos no estdn siendo efectivas. Debemos recordar que la efectividad de estas medidas se logra con el ~iempo, hasta cuando el sistema este bien establecido en el campo. Pe esta maner, si al inicio aún se pres07nta erosión J' en consecuencia hay p{!rdid.: de nutrimentos, ésto va a ir reduciéndose gradualmente con el tiempo. Prueba de esto son los resultados del último análisis, realizado antes de la siembra del frijol 1992, donde se observa que las pérdidas de los nutrimentos con respecto al análisis antes de la primera siembra tienden al menos a mantenerse constantes. V. CONCLUSIONES l- El madreado mostró un mayor potencial para producción de biomasa, respondiendo bien a las podas y adapt~ndose a las condiciones de suelos de ladera. 2. La mayor producción de biomasa en las tres leguminosas se logró cuando la poda se realizó durante la época de lluvia. 3. La leucaena y el gandul no respondieron a l<1s podas, produciendo cantidades minimas de biomasa, debido a que su adapLación a las condiciones pobres del suelo fue lenta. 4. La efectividad de los sistemas agroforestalcs de cultivo en callejones para recuperar la productividad del suelo, siempre se manifiesta a largo plazo, máxime cuando en suelos como los de Li:>;apa su grado de degradación es muy severo. 5- Aunque hasta el momento los efectos de la incorporación de biomasa sobre la productividad del suelo y la producción de granee básicos aun no son claras, observaciones visuales indican que las condiciones del suelo, si est:án cambiando, especialmente en las parcelas tratadas con madreado y pronto dichos cambios podrán ser detectados mediante el análisis del suelo. 6. Para obtener rendimientos en los primeros afios bajo este sistema de cultivo, es necesario aplicaciones bajas de fertili~antes quimicos. VI. RECOHENDACIO~~S l. Para el establecimiento de sistemas agroforcstalez, de cultivo en c~llejones en terrenos marginales de laderas, se recomienda el madreado (Gl~ricidia sepium) 2. Raalizar las podas de las leguminosi'ls en la época de lluvias, para obtener :mayores cantidades de biomasa. 3. Continuar con este tipo de e~perimentos ya que los efectos de la incorporación de bio:masa al suelo se observan a largo plazo. 4. De acuerdo a 1a información obtenida recientemente sobre la adaptación de leucaenas a terrenos de ladera, se recomienda reemplazar la 1- leucocephala por la B- diyersifolia, la cual ha deJllostrado tener el potencial para esta clase de terrenos. S. Se recomienda seguir estudiando la 1eucaena (Leucaena ;ieucoce_phala) para sistemas agroforestales en suelo con niveles de fertilidad media a alta y buen pH, ya que es una especie con gran potencial para reciclar nutrimentos al suelo. ----- VII. RESUMEN En la mayoría de las reg~ones de Honduras, los sistemas de producción son de subsistencia. En la mayoria de casos, las áreas destinadas a este sistema de agricultura son las laderas, las cuales, presentan un grado de productividad del suelo muy bajo debido al efecto constante de la erosión. Este estudio se llevó a cabo en un terreno de ladera en la región de Lizapa, Honduras y está dirigido a evaluar los efecto de la incorporación de la biomasa producida por las legundnosas leucaena (Leucaena leucocephala) 1 madreado (Gliricidia sepium) y gandul (Cajanus cajan), sobre algunas características que determinan la productividad del suelo y la producción de granos básicos. En producción de biomasa de las leguminosas se encontró una interacción significativa (P < 0.01) leguminosa X tiempo de poda, indicando que la cantidad producida de biomasa en un tiempo determinado depende, en este caso, del género de la leguminosa. El --madreado resultó muy superior al gandul y leucaena en producción de biomasa. La máxima producción se obtuvo en la tercera poda en el mes de Julio (26.1 kg/18 rn de barrera viva), en la época de lluvia. No se hallaron diferencias significativas en los efectos de la incorporación y aplicación en forma de mulch al suelo de la biomasa producida por las leguminosas sobre el peso fresco y seco de las plantas de maíz. Sin embargo, cabe mencionar que pese a que el control recibió una fertilización suplementaria de 45 " •:g(ha de urea no se diferenció d~ los demás tratamientos, en cuanto a estas ctos variables. Los efectos residuales y la incorporación de la biomasa producida sobre el frijol común, mostraron difcrcmcias significativas (P < 0.05) solo en cuanto a peso seco plantas y rendimiento. Los tratamientos con madreado y leucaena igualaron al control t'egionaL Los resultados del monitoreo de la fertilidad del suelo mostraron cambios leves. Los cambios de pH y M.O. son muy leves. El JI total y P LlUestran un in=e..mento en todos los tr«tamientos, incluyendo el controL El incremento del N es ligero, pero el del P es considerable. El incremento del P representa una acumulación del fertilizante 18-46-0, aplicado en las siembras anteriores. En el caso del Jl, es posible que en los tratamientos su incremento provenga de la biomasa incorporada o aplicada en forma de mulch, ya que el incremento da N en el control, el cual fue suplementado con 45 kg/ha de urea en cada siembra, muestra valores similares a los observados en los tratamientos. Por otro lado, el contenido de K, ca y Mg muestran una reducción con relación a su contenido inicial, pero el último análisis, antes de la siembra del frijol en 1992, indica que dichos valores tienden al menos a mantenerse constantes. Los resultados obtenidos hasta ahora nos permiten concluir que entra las leguminosas estudiadas, el madreado muestra cü mejor potencial para el establecimiento de sistemas agroforestales. Su afecto sobre la producción do granos basicos aún no se ha podido dilucidar, especialmente 5' por los efectos de sequía, que no permitieron un buen desarrollo de los cultivos. Sin embargo, observaciones oculares del suelo indican que éste está mejorando. Por tanto, los efectos de las leguminosas utilizadas en el ensayo sobre la producción de granos básicos pronto serán más evidentes. VIII. LITERATURA CITADA BENE, J.¡ H. BEALL¡ A. COTE. 1.977. Trees, food and pcople: land r.tanagcment in the tropic. Ottawa, canada, IDRC. 52 p. Citado por: COMBE, J.¡ G. BO'DOWSKI. 1978. C1assification of agro-for.:.stry techniques. In Workshop J<.gro-forestry Systerns in Latin Ar.lérica. (Proceedings) Ed. por Gonzalo De las Salas. CATlE. Turrialba, Costa Rica p p. 1.8-45. BEUGE, M.D. l9B7. Agroforestr',_' systems (mimeografiado). Bur. sci- Technol., Agency Tnt. Dev., Washington, D.C. citado por: KAllG, B. T.¡ L. REYNOLDS; A. N. ATTA-KRAH. 1990. Alley farming. In Advances in Agronomy Ed. By ILC. 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