Escuela Agrícola Panamericana, Zamorano Maestría en Ciencias en Agricultura Tropical Sostenible Tesis de Grado de Maestría Herramienta de evaluación de política pública para promover la Agricultura Tropical Sostenible Estudiante Marco José Del Valle Trujillo Asesores Arie Sanders, Ph.D. Juan Carlos Rosas, Ph.D. Honduras, julio 2021 Autoridades TANYA MÜLLER GARCÍA, M.Sc. Rectora ANA M. MAIER ACOSTA, Ph.D. Vicepresidenta y Decana Académica ARIE SANDERS, Ph.D. Decano Asociado de Posgrado HUGO ZAVALA MEMBREÑO, MAE. Secretario General i ZAMORANO MAESTRÍA EN CIENCIAS EN AGRICULTURA TROPICAL SOSTENIBLE Herramienta de evaluación de política pública para promover la Agricultura Tropical Sostenible Tesis de graduación presentada como requisito parcial para optar al título de Maestría en Ciencias en Agricultura Tropical Sostenible Presentada por Marco José Del Valle Trujillo Zamorano, Honduras Julio, 2021 ii La defensa oral y el documento de tesis de Marco José Del Valle Trujillo fue revisada y aprobada por el siguiente personal docente y autoridades de la Universidad Zamorano1: Arie Sanders, Ph.D. Asesor principal Juan Carlos Rosas, Ph.D. Asesor Arie Sanders, Ph.D. Decano Asociado de Posgrado Juan Carlos Rosas, Ph.D. Director de Investigación Ana Maier, Ph.D. Vicepresidenta y Decana Académica 1La hoja de remisión de Visto Bueno contiene las firmas y este documento se encuentra en custodia de la Oficina de Registro. iii Las actividades de investigación y desarrollo en las que se basa gran parte de este trabajo de tesis fueron posibles en parte gracias al apoyo de la Fundación Nippon. El contenido es responsabilidad del autor y no refleja necesariamente los puntos de vista de Fundación Nippon. iv Herramienta de evaluación de política pública para promover la Agricultura Tropical Sostenible Marco José Del Valle Trujillo Resumen: Centroamérica en el 2020 se vio afectada por la temporada de huracanes y sobrelleva las implicaciones del COVID-19. Hoy día la Agricultura Sostenible debe hacer frente a una triple amenaza al desarrollo, el COVID-19, la recesión económica y el cambio climático. El objetivo de este estudio es revisar la literatura actual sobre Agricultura Sostenible en Centroamérica para la interpretación en el área, describir su alcance y proponer un estudio de caso como material integrado de los hallazgos en el contexto del desarrollo sostenible y la cooperación internacional. El aprendizaje de la pandemia debe hacernos razonar para acelerar el paso del cambio hacia una economía de emisiones nulas. Hasta septiembre del 2020, los gobiernos alrededor del mundo habían gastado 12 billones de dólares estadounidenses para el control del COVID-19. La recesión global podría comprimir la asistencia para el desarrollo, en un ámbito en el que se requiere osadas medidas de mitigación del cambio climático. La preocupación sobre diversos asuntos ambientales ha cambiado, y el discernimiento se encuentra construido y legitimado por varios discursos. Se reconoce que el clima puede ser alterado por la humanidad, pero los gobiernos aún parecen incapaces de encontrar una solución. La sociedad industrial se ha distinguido por un compromiso global con el crecimiento y en ella, las ideologías han suprimido la preocupación ambiental. Una resiliencia equitativa y coherente a las necesidades sopesa los procesos socio-ecológicos que fortalecen la capacidad de hacer frente y adaptarse, y ante qué factores. Palabras clave: adaptación, Centroamérica, degradación ambiental, dimensiones perdidas, modernización ecológica y redes agroalimentarias. Summary: Central America in 2020 was affected by the hurricane season and is coping with the implications of COVID-19. Today Sustainable Agriculture must face a triple threat to development, COVID-19, economic recession, and climate change. The objective of this study is to review the current literature on Sustainable Agriculture in Central America for interpretation in the area, describe its scope and propose a case study as integrated material of the findings in the context of sustainable development and international cooperation. Learning from the pandemic must give us reason to accelerate the shift towards a zero emissions economy. As of September 2020, governments around the world had spent US $ 12 trillion to control COVID-19. The global recession could squeeze development assistance, in an area that requires ambitious climate change mitigation measures. Concern about various environmental issues has changed, and comprehension is built and legitimized by various discourses. It is recognized that the climate can be altered by humanity, but governments still seem unable to find a solution. Industrial society has been distinguished by a global commitment to growth and in it, ideologies have suppressed environmental concern. An equitable and coherent resilience to the needs weighs the socio- ecological processes that strengthen the capacity to cope and adapt, and to what factors. Keywords: adaptation, Central America, environmental degradation, missing dimensions, ecological modernization, and agri-food networks. v CONTENIDO Portadilla ……………………………………………………………………………………………………………………………….i Página de autorización de documento de tesis………………………………………………………………………ii Resumen ..…………………………………………………………………………………………………………………………….iv Contenido ..……………………………………………………………………………………………………………………………v Índice de cuadro y anexos …………………………….………………………………………………………………………vi 1. INTRODUCCIÓN .................................................................................................................. 1 2. REVISIÓN DE LITERATURA…………………………………………………………………………………………………… 3 3. MARCO TEÓRICO .............................................................................................................. 11 4. METODOLOGÍA………………………………………………………………………………………………………………….15 5. ANÁLISIS DE LA AGRICULTURA EN CENTROAMÉRICA ......................................................... 17 6. DISCUSIÓN ....................................................................................................................... 27 7. CONCLUSIONES ................................................................................................................. 29 8. LITERATURA CITADA ......................................................................................................... 30 9. ANEXOS ............................................................................................................................ 37 vi ÍNDICE DE CUADRO Y ANEXOS Cuadro Página 1. Herramienta para evaluar la modernización ecológica fuerte en la agricultura y las redes agroalimentarias..............................................................................................................................16 Anexos Página 1. La naturaleza como base de la economía de Belice. ...................................................................37 2. Un sueño compartido para la realidad rural guatemalteca. .......................................................40 3. La ambiciosa determinación costarricense ante el cambio climático. ........................................46 4. La conectividad de la agricultura y la sostenibilidad en Panamá.……………………………….. ............56 5. Ejemplo lleno de la herramienta para evaluar la modernización ecológica fuerte en la agricultura y las redes agroalimentarias…………………………………………………………………………………. 59 1 1. INTRODUCCIÓN Los conceptos de sostenibilidad y desarrollo sostenible pueden concebirse y aplicarse de formas variadas, aunque se reconoce la trascendencia de las necesidades del futuro, en el presente las perspectivas de la sostenibilidad pueden tomar diferentes matices, volviendo muy variado el alcance y las características de la agricultura sostenible. En la complejidad de sistemas agrícolas los recursos usados pueden incorporar los naturales, los humanos y el capital, lo que se incluye en cada conjunto y la relevancia que cobra cada elemento puede variar de acuerdo con los valores de cada sociedad y un determinado período, por lo puede volverse difícil analizar el desempeño de la agricultura sostenible y trazar un rumbo claro en la planificación. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, siglas en inglés) “la agricultura sostenible conserva la tierra, el agua y los recursos genéticos vegetales y animales, y es ambientalmente no degradante, técnicamente apropiada, económicamente viable y socialmente aceptable” (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura [FAO], 2015a). Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) son un camino hacia la prosperidad de la humanidad y el planeta (Departamento de Asuntos Económicos y Sociales [DESA], 2020). Sin embargo, la realidad actual ha tenido implicaciones en el cumplimiento de esta agenda. Ante el alcance de la agricultura surgen relaciones evidentes con los ODS de fin de la pobreza, hambre cero, salud y bienestar. No obstante, al explorar los vínculos del sector agropecuario en la sociedad también se resalta la importancia para los ODS de la igualdad de género, agua limpia y saneamiento, energía asequible y no contaminante, trabajo decente y crecimiento económico, y acción por el clima. La presente investigación sobre la Agricultura Sostenible en Centroamérica detalla la elaboración de una revisión de literatura sobre este campo en la región. ¿La Agricultura Sostenible es capaz de mantener un sistema alimentario robusto y equitativo?. Centroamérica en el 2020, se vio afectada por la temporada de huracanes y en el presente sobrelleva las implicaciones del COVID-19. Los gobiernos en la región aplican medidas de reactivación mientras lidian por mantener a la población sana y segura ante necesidades históricas y emergentes, ¿cómo se acopla la asistencia internacional a los cambios y retos del desarrollo para no dejar a nadie atrás?. La pandemia del COVID-19 continúa afectando los sectores agropecuario y alimentario. El distanciamiento social, así como evitó contagios también interrumpió la movilización, el comercio y afectó las cadenas de suministro. Lo anterior, plantea retos para asegurar el abastecimiento de alimentos especialmente para los pobres y los más vulnerables. 2 La Agricultura Sostenible en Centroamérica debe hacer frente al cambio climático y combatir el rezago de desarrollo. Los programas nacionales y la cooperación internacional en el área rural han abordado la pobreza, el hambre, la salud, la inequidad, la producción responsable y los ecosistemas terrestres, pero aún existen desafíos por delante. Al explorar las aprehensiones sobre sostenibilidad y las aplicaciones de este concepto en la agricultura se abordará los temas trascendentales en esta área. La agricultura es vulnerable al cambio climático y a la vez contribuye con emisiones que incrementan la temperatura de la atmósfera; esta transformación modifica la frecuencia de los eventos de clima extremo, volviéndolos más impredecibles, esto aunado con el efecto pronunciado de la sequía en la producción. Los cambios requieren la adaptación de los actores dentro del sistema agroalimentario para adquirir resiliencia y paliar la pobreza y el hambre. La consciencia y el conocimiento respecto a la sostenibilidad, el cambio climático y su integración en la agricultura se han transformado, e igualmente la comunicación entre interlocutores como productores y consumidores, gobiernos y organismos internaciones se ha renovado. Llevando la ciencia a la práctica han surgido diversas iniciativas de acción como la Agricultura Climáticamente Inteligente (CSA, siglas en inglés) o Soluciones Basadas en la Naturaleza (SBN), hasta agendas globales como los ODS. Hoy día se afronta una triple amenaza al desarrollo, el COVID-19 tiene implicaciones en la salud y más allá de esta, en la actualidad enfrentamos la recesión económica más profunda desde la década de los treinta (United Nations Office for the Coordination of Humanitarian Affairs, 2020). Además, los efectos del cambio climático han incrementado el hambre, han puesto en riesgo los medios de vida y han agravado las vulnerabilidades. Este panorama supone brechas aún más amplias para el desarrollo, plantea retos más enérgicos para el sector agroalimentario y la necesidad de priorizar esfuerzos entre actores del desarrollo y la atención a desastres. La sostenibilidad aplicada a la agricultura usa diferentes enfoques y toma diferentes matices, al revisar comprensivamente el alcance de tales perspectivas en la literatura reciente, siguiendo una metodología que provee el rigor adecuado, se espera obtener el contenido para analizar y sintetizar el estado de la literatura en el ámbito centroamericano. ¿Cuál es el alcance de la literatura actual sobre Agricultura Sostenible en Centroamérica?, ¿Qué interpretaciones y aplicaciones han trascendido en esta área de estudio?. El objetivo del estudio es revisar la literatura actual sobre Agricultura Sostenible en Centroamérica como pieza independiente para la interpretación en el área de estudio, aplicar la metodología de revisión de literatura, describir el alcance de la literatura y proponer el estudio de casos como material integrado de los hallazgos en el contexto del desarrollo sostenible y la cooperación internacional. 3 2. REVISIÓN DE LITERATURA 2.1 Las definiciones y conceptos de la agricultura sostenible El Consejo Agropecuario Centroamericano (CAC) del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) declara que la agricultura y las prácticas agrícolas sostenibles pueden aportar significativamente a los retos de la región, por medio de políticas públicas para pequeños agricultores familiares e inversiones en cadenas de valor vinculadas. En vista de la vulnerabilidad antes los eventos hidrometeorológicos extremos en la región las medidas de adaptación y mitigación ante el cambio climático son acertadas, se estima más de 5 mil millones en pérdidas en los últimos 30 años en la región, es por ello el propósito de fomentar agricultura sostenible adaptada al clima (ASAC) (PAR, 2019). La ASAC es para los países del SICA una solución integral que encara la seguridad alimentaria y nutricional (SAN), el cambio climático, la productividad, los ingresos, la resiliencia, la adaptación y la mitigación (EASAC, 2017). Otro enfoque aunado al discurso internacional es la agroecología, este “aplica simultáneamente conceptos y principios ecológicos y sociales al diseño y la gestión de los sistemas alimentarios y agrícolas” (FAO, 2018). 2.2 Los desafíos actuales de la agricultura sostenible El combate del cambio climático en la agricultura. El agua es factor limitante en la producción de cultivos, la producción en el campo es sensible a los efectos del calentamiento global como la sequía, la escasez de agua y la incertidumbre del estado del tiempo. Además de los aspectos meteorológicos, el cambio climático puede tener consecuencias en los factores ambientales, económicos y sociales asociados a la agricultura. Según la FAO, los cambios en la temperatura y la lluvia pueden modificar las condiciones agroecológicas para el desarrollo ideal de cultivos y razas animales utilizadas; y también las variaciones en frecuencia, duración y magnitud de las plagas y enfermedades que las afectan (FAO, 2019a). El suelo, fuente de nuestro sustento, base de la agricultura familiar y reservorio de biodiversidad; se encuentra amenazado por la erosión, la degradación y la urbanización. Sin embargo, las prácticas agropecuarias pueden contribuir al manejo adecuado de este recurso, reduciendo las emisiones y captando carbono de la atmósfera (FAO, 2020). 4 Según el Sistema de Alerta y Acción Temprana (AAT), el Equipo de Salvaguardias, Riesgos Climáticos y Bioeconomía (OCB), y el Sistema Mundial de Información y Alerta sobre la Alimentación y la Agricultura (SMIA), el cambio climático puede tener repercusiones en el precio internacional de las mercancías agrícolas, considerando los fenómenos de El Niño, La Niña y la temporada de huracanes. A pesar del evento de La Niña declarado en octubre del 2020 y las fuertes inundaciones debido a los huracanes Eta e Iota en Centroamérica, se presentan condiciones propicias para la temporada de primera del 2021. Sin embargo, lluvias excesivas podrían ser desfavorables para la producción de frijol de “apante” en Honduras y Nicaragua (AAT, OCB y SMIA, 2021). Los eventos de clima extremo afectaron 3 millones de hondureños y 900 mil guatemaltecos, los cultivos de frijol, café, palma y hortícolas, y los medios de vida de los pobladores. Honduras debió implementar precios máximos cuando aumentaron los precios de los frijoles rojos. De acuerdo con el SMIA la inseguridad alimentaria se agravará en Honduras y Guatemala, afectando a los hogares vulnerables (SMIA, 2020). El embate de la pandemia resulta trascendental para la seguridad alimentaria dentro de economías pobres que dependen de las exportaciones, el turismo y las remesas. Países que no logran cubrir sus necesidades locales con la producción nacional experimentan dificultades con las alzas de precio en el mercado internacional (Sistema de información del mercado agrícola, 2021). La pobreza y la vulnerabilidad se incrementan con la amenaza de la actividad agropecuaria, la tala y los incendios en los ecosistemas de montaña que proveen agua, energía y biodiversidad. Con escasa cobertura vegetal se incrementa la escorrentía, la erosión, los deslizamientos y las emisiones, y se reduce la disponibilidad de agua (FAO, 2019a). Las áreas montañosas son regiones heterogéneas topográfica y socioeconómicamente, donde grupos marginados como aquellos que cuentan con poca tierra u hogares liderados por mujeres enfrentan inequidades estructurales. Para el caso del Occidente de Honduras, donde más del 80% de la población depende de la agricultura de subsistencia como fuente de alimentos e ingresos (Sanders, 2020), las tecnologías apropiadas de uso eficiente de suelo y agua, y alternativas acordes a las características de agrobiodiversidad de la agricultura familiar pueden reducir la vulnerabilidad en las esferas sociopolíticas y culturales. La tecnología y el conocimiento tradicional pueden mejorar la seguridad alimentaria y reducir la pérdida de alimentos. Según el SMIA y el AAT, acciones anticipadas para prevenir daños a la agricultura debido al clima pueden incluir reservas estratégicas de alimentos, bancos comunitarios y tecnologías adecuadas para el almacenamiento de semillas y forrajes, así como el uso de variedades adaptadas y resistentes a la sequía (SMIA y AAT, 2018). De acuerdo con la Comisión de Recursos Genéticos para la Alimentación y la Agricultura (CGRFA, siglas en inglés) las mujeres reducen la vulnerabilidad agrícola afrontando desafíos en el manejo de semillas y plantas. Se tienen ejemplos en Perú, donde la selección de variedades nativas de papa, sitios y momentos de siembra usa indicadores bioculturales específicos de género, y en Zimbabue donde las mujeres ofrecen pronósticos de lluvia precisos basados en indicadores ambientales. El enfoque de medios de vida sostenibles para analizar en particular los medios de vida de los pobres de las zonas rurales interpreta como los hogares combinan activos financieros, físicos, naturales, sociales y humanos en una estrategia para enfrentar desafíos y obtener resultados deseados (CGRFA, 2019). El apoyar a pequeños agricultores, mujeres y jóvenes, grupos más vulnerables, con enfoques integrales y específicos aliviará la pobreza, el hambre, la inseguridad alimentaria y el cambio climático (FAO, 2019a). Enfrentar las emisiones de efecto invernadero de la agricultura. Según la División de Estadística de la FAO (FAOSTAT, 2021) las emisiones de efecto invernadero provenientes de la actividad 5 agropecuaria, excluyendo las derivadas del uso y cambio de uso de suelo, han mostrado una tendencia incremental, con 52 mil Gg de CO2eq de crecimiento promedio anual desde 1961 hasta 2018, registrándose un máximo de 6 millones en 2017; en el presente siglo hubo bajas en los años 2003, 2009, 2013 y 2018. Las principales categorías de emisión han sido fermentación entérica, estiércol dejado en pastos, cultivo de arroz y fertilizantes sintéticos, con 41, 15, 12 y 12%, respectivamente. El impacto de la pandemia en la economía y el comercio aminoró las emisiones en 6% durante el 2020, sin lograr la meta de 7.6% anual, al flexibilizarse las medidas sanitarias estas volverán a elevarse. Sin embargo, el DESA afirma que el aprendizaje de esta situación debe hacernos razonar para acelerar el paso del cambio hacia una economía de emisiones nulas (DESA, 2020). El Informe sobre la Brecha de Adaptación del 2020 indica que la mayoría de los planes de adaptación, en movimiento desde 2015, dan prioridad a los sectores más vulnerables al cambio climático, el agua y la agricultura, y con frecuencia abordan sequía, precipitaciones, inundaciones y costas. Además, resalta que las SBN son decisivas para los riesgos climáticos, para afrontar la vulnerabilidad de las especies y los ecosistemas ante el cambio climático, y para fomentar la resiliencia en la agricultura y otros sectores. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP, siglas en inglés) sostiene que las SBN son usadas contra la sequía y la escorrentía con prácticas agrícolas climáticamente inteligentes, agrosilvicultura y agroecología entre otras (UNEP, 2021). Afrontar los eventos de clima extremo, la sequía y un clima cambiante. La guía agrometeorológica nicaragüense concerniente a los primeros 10 días de febrero del 2021 vaticinó buenos rendimientos para los granos básicos establecidos en la época de apante, ya que no mostraron un estrés significativo. Además, aconseja el manejo postcosecha de maíz y frijol de apante mediante el almacenamiento en silos artesanales o indicaciones técnicas gubernamentales (Grupo Técnico Agrometeorológico Interinstitucional, 2021). El boletín agrícola de Guatemala que corresponde al primer trimestre del 2021, señala que la siembra de apante se encuentra a la mitad de su desarrollo y brinda información climática relevante para finalizarla con éxito (Departamento de Investigación y Servicios Climáticos, 2021). En Centroamérica, en la perspectiva del clima del organismo técnico especializado en meteorología pertinente de diciembre del 2020 a marzo del 2021 se revisaron los patrones de lluvia considerando su uso en la agricultura. Se detalló que el fenómeno de La Niña que se desarrolló en agosto del 2020 continuará presente durante marzo del 2021. Además, denotó las zonas con precipitaciones arriba de lo normal en seis países de la región; para Nicaragua, el escenario más probable de precipitación de ambas Regiones Autónomas se ubicó debajo de lo normal favoreciendo los cultivos, en especial de frijol en el Caribe Sur (Comité Regional de Recursos Hidráulicos, 2021). Los sistemas de alerta temprana y observación meteorológica globales sufrieron un detrimento a causa de buques retornados a puerto, vuelos suspendidos, mantenimientos inhabilitados, actividades autónomas aplazadas, mediciones mermadas para respaldar energía, y personal limitado o trabajando a distancia debido a la crisis mundial de salud. Igualmente, en el futuro pueden surgir repercusiones para financiar estas actividades. La pandemia exhortó a mejorar la coordinación, flexibilidad, autonomía, redundancia y relevancia de las labores del clima, en especial en lo relacionado a tareas de investigación no tripuladas, comandadas a distancia o apoyadas por poblaciones locales e indígenas en áreas remotas garantizando así su operación continua y segura (Organización Meteorológica Mundial, 2021). De momento, incluso el sexto 6 informe de evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, siglas en inglés) aún no cuenta con una fecha definitiva de publicación (IPCC, 2020). Hasta septiembre del 2020, los gobiernos alrededor del mundo habían gastado 12 billones de dólares estadounidenses para el control del COVID-19, lo que según el último Informe sobre la Brecha de Emisiones equivale al 12% del producto interno bruto (PIB) del planeta en el 2020 (UNEP, 2020). La recesión global podría comprimir la asistencia para el desarrollo (DESA, 2020), en un ámbito en el que se requiere osadas medidas de mitigación del cambio climático que deben triplicar o quintuplicar sus ambiciones para evitar que la temperatura global incremente solo 2 ó 1.5 °C, respectivamente (UNEP, 2020). El rescate y la recuperación deben acoger el desarrollo y la mitigación, la restauración de paisajes y la reforestación a gran escala pueden respaldar una economía con bajas emisiones de carbono. Este momento de cambio puede catalizar estilos de vida equitativos y bajos en carbono donde el progreso no sea solo acumular ingresos y la riqueza poseer recursos intensivos en energía, ya que “las emisiones del 1% más rico de la población mundial equivalen a más del doble de la suma de las emisiones del 50% más pobre” (UNEP, 2020). La fuerza de la actividad humana sobre los océanos tiene un efecto en cascada con impactos adversos sobre la salud, la seguridad alimentaria, la agricultura, los incendios forestales, las sequías y las inundaciones, entre otros. Existe múltiples líneas de evidencia sobre los riesgos asociados al calentamiento global y el motivo de preocupación de episodios meteorológicos extremos ha incrementado de nivel moderado a alto (IPCC, 2019). El clima continúa cambiando, a pesar de los súbitos cambios a causa de la pandemia y la economía. Dos tercios de las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI) están directa e indirectamente relacionadas con los hogares, por lo que el potencial para la reducción de emisiones derivadas del comportamiento de los consumidores es grande y urgente (Ivanova et al., 2020). Las decisiones con respecto al transporte, la vivienda y la alimentación son capaces de reducir emisiones al evitar, cambiar o mejorar nuestras selecciones, alineando los objetivos climáticos y de progreso en los países en desarrollo. En esta interrupción repentina de nuestra rutina, las dietas con altas emisiones de carbono establecidas a través de comidas preparadas, compra a granel y comidas a base de carne pueden también ser interrumpidas con dietas de bajas emisiones, altas en vegetales y pescado, pero deben trascender a largo plazo para abordar el cambio climático y la inequidad. La recuperación debe catalizar este cambio en el estilo de vida (UNEP, 2020). El reto de adaptación de los actores del sistema agroalimentario. Dentro de la cadena de valor del sistema agroalimentario se encuentran proveedores, comerciantes, procesadores y minoristas. Las integraciones, fusiones y adquisiciones de estos actores han marcado una tendencia de concentración. Por ejemplo, en los sectores de productos farmacéuticos para animales, semillas y agroquímicos, maquinaria agrícola, y fertilizantes, las 10 compañías más grandes controlan el 75, 73, 65 y 28% de cada área, respectivamente. En la genética del ganado una significativa concentración ha ocurrido desde la década de 1980, y para el comercio global de mercancías agrícolas se estima que cuatro compañías abarcan un 90%. Los procesadores y los minoristas de alimentos son dentro del sistema los actores más grandes (Mooney, 2017). El Comité de las Naciones Unidas para la Coordinación de Actividades Estadísticas (CCSA, siglas en inglés) emitió el 1 de septiembre del 2020 un informe destacando que América Latina y el Caribe se encontraban en el epicentro de la pandemia a mediados del 2020, con estimaciones de 7 desempleo del 13.5% a finales del año, 37.3% de personas en situación de pobreza (231 millones) y 15.5% en pobreza extrema (96 millones). En Centroamérica, El Salvador y Nicaragua se encuentran entre los países con mayores incrementos en pobreza extrema. Además, se evaluó que el PIB per cápita de la región descenderá 9.1%, la inversión extranjera directa viniéndose hasta un 40% abajo, debido a un panorama de incertidumbre, situándose entre 70 a 100 mil millones en el 2020. En general, las mujeres en América sufrieron más discriminación que los hombres (CCSA, 2020). La perspectiva de los mercados de productos básicos del Grupo Banco Mundial (GBM) correspondiente a octubre del 2020 informó que los precios del sector agrícola aumentaron un 6.3% en el tercer trimestre del 2020, recuperando la caída de 4.5% del trimestre anterior. Los precios de los cereales en general se mantuvieron estables en comparación a otras mercancías del agro. Hasta ese informe se proyectaba un ligero incremento en el precio de las mercancías agrícolas de 1.4% durante el 2021, continuando el aumento de 2.8% del 2020 (Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento, 2020). El comercio mayorista y minorista, el alojamiento y los servicios de alimentación han sido los sectores más afectados por esta crisis. También, en promedio las pequeñas y medianas empresas (PYMES) se han visto más afectadas negativamente. Se estima que en el segundo trimestre del 2020 las pérdidas de horas de trabajo habían alcanzado el 28% en América, y en el tercer trimestre se perdió, en todo el mundo, el equivalente a 345 millones de puestos de trabajo a tiempo completo. Aun cuando las medidas de bioseguridad promueven el trabajo a distancia, en los sectores de fabricación, salud, supermercados y embalaje de entregas, eso no es factible (Organización Internacional del Trabajo [OIT], 2020). Globalmente los sectores agricultura, minería, manufactura, construcción y comercio comprenden cerca del 52% de los empleados que perciben salarios mínimos o debajo de estos. Entre los asalariados con sueldos mínimos, o más bajos, figuran mayoritariamente mujeres, así como trabajadores jóvenes, con menor educación, rurales y con hijos dependientes. En total 266 millones de personas reciben un salario inferior al mínimo, la cifra sube a 327 millones si se incluye dicho límite. Estos trabajadores tienen más probabilidades de tener contratos temporales, trabajos a tiempo parcial y trabajar más horas. En América el crecimiento real anual medio del salario mínimo fue de 1.8%. El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua tienen varias tasas sectoriales para la aplicación de salarios mínimos. En Honduras, la relación entre el salario mínimo y el salario medio es de 147%. A nivel mundial, la mediana de los salarios mínimos brutos para el 2019 fue $ 486 mensuales a paridad del poder adquisitivo, 61.2% de la población que desempeña un trabajo lo realiza en el sector informal, llegando a una cifra de 2 mil millones de trabajadores. En marzo del 2020 sus ingresos pudieron haberse reducido hasta en un 60%. En países de bajos ingresos el empleo informal corresponde al 80% del total. Existe consenso en que los pisos salariales pueden reducir la desigualdad de ingresos y sueldos en países desarrollados y en desarrollo, para lograrlo deben ser eficaces, adecuados y considerar las características de los beneficiarios. Ya que, si la informalidad es preponderante y la cobertura del mínimo es deficiente, su potencial se disminuye. Además, con frecuencia se excluye de los salarios mínimos a trabajadores agrícolas y domésticos, en Centroamérica, El Salvador y Honduras excluyen únicamente a los asalariados dentro de los hogares. Asimismo, debe considerarse la diferencia relativa entre el salario mensual promedio de las mujeres en el empleo informal y de los hombres en el empleo formal que es la más alta en los países en desarrollo. Las políticas salariales adecuadas y equilibradas, ganadas a través de un diálogo social sólido e inclusivo, pueden mitigar el impacto de la crisis y apoyar la recuperación económica (OIT, 2020). 8 En un contexto donde las compañías más grandes se vuelven cada vez más grandes y los trabajadores más vulnerables se vuelven más pobres, ¿es posible que la cadena de valor entre los actores del sistema agroalimentario intensifique la resiliencia, y debilite la pobreza y el hambre?, ¿es posible que el valor de los salarios, las ganancias, los impuestos, los excedentes al consumidor y las externalidades que generan proveedores, comerciantes, procesadores y minoristas superen las limitaciones del desarrollo y las implicaciones de la crisis?. La perspectiva de cadena de valor para el desarrollo ha sido aplicada por la Organización de las Naciones Unidas en sus funciones de alimentación, agricultura, comercio internacional, trabajo y desarrollo agrícola, comercial, humano e industrial (Stamm y Drachenfels, 2011). El “Enfoque de Cadena de Valor para el Desarrollo” (DCV) de la OIT, analiza un producto o servicio, y permite a los profesionales identificar cadenas capaces de obtener crecimiento, crear empleo y reducir la pobreza; y reconocer limitaciones y oportunidades de desempeño, de modo tal que las operaciones puedan diseñarse e implementarse para abordar los obstáculos y mejorar los resultados (OIT, 2021). La FAO reconoce el concepto “Cadena de Valor Alimentaria Sostenible” como empresas agrícolas que producen materias primas o las transforman en productos alimentarios añadiéndoles valor para su venta a los consumidores, de manera rentable, beneficiando la sociedad y garantizando el uso estable de los recursos naturales. El valor creado incluye externalidades positivas y negativas entre los aspectos de salarios, ganancias, recaudaciones y excedentes del consumidor (FAO, 2015b). Las aspiraciones del DCV se orientan en fomentar el trabajo decente, oportunidades equitativas, ingresos mayores y más seguros, integración social, desarrollo laboral, seguridad y salud ocupacional, y nuevos medios de sustento. La Organización también reconoce que “factores exógenos, como los choques climáticos y geopolíticos, a los que muchos países son particularmente vulnerables, pueden representar una amenaza para la resiliencia de las cadenas de valor” (OIT, 2021). El DCV encara asuntos de captura y distribución de valor en toda la extensión de este enlace. El Grupo de Trabajo Interinstitucional de las Naciones Unidas sobre la Economía Social y Solidaria (UNTFSSE, siglas en inglés) declara que en el alcance de objetivos económicos en la producción de bienes y servicios, las ambiciones sociales y solidarias que mueven a empresas y organizaciones facultan a la Economía Social y Solidaria para no dejar a nadie atrás, mejorando el acceso al trabajo, la integración de pequeños agricultores a las cadenas de valor y los medios de sustento de trabajadores en el campo, mientras enfrenta el cambio climático y la pobreza (UNTFSSE, 2020). Según Humphrey y Navas-Alemán (2010), existen cuatro vías para mejorar el desempeño y los resultados de una cadena de valor, en las intervenciones de donantes para el alivio de la pobreza puede fortalecerse el eslabón más débil, mejorar el flujo de conocimiento o recursos, enriquecer los vínculos entre empresas, o crear eslabones nuevos o alternativos. Ante la conexión digital de más consumidores a través del comercio electrónico de alimentos se debe administrar el riesgo de desconectarlos aún más de la realidad de la producción (Mooney, 2017). El ODS Hambre Cero promueve la agricultura sostenible, busca duplicar la productividad agrícola e incluye entre otros aspectos el acceso seguro e igualitario a la tierra y los recursos productivos, así como al empleo no agrícola (Division for Sustainable Development Goals, 2020). Clay y Zimmerer (2020), muestran como bajo el emblema de la “Nueva Revolución Verde de África” se aplica la Intensificación Sostenible y la CSA. Los autores señalan que las organizaciones de desarrollo han captado financiamiento del cambio climático activando la CSA para apoyar la Intensificación Agrícola. Sin embargo, estos intentos han disminuido la soberanía alimentaria y la 9 resiliencia; como resultado ¾ de los hogares productores de alimentos contemplan un deterioro de su seguridad alimentaria con cada choque climático sucesivo. El cambio climático abarca diferentes dimensiones sociales, quienes disponen de tierras rurales heterogéneas padecen ante los opresores sociales y ambientales de forma diversa. Una resiliencia equitativa y coherente a las necesidades sopesa los procesos socio-ecológicos que fortalecen la capacidad de hacer frente y adaptarse, y ante qué factores. Además, al concebir la resiliencia y la intensificación de forma colectiva se fomenta un desarrollo rural más equitativo. El Gobierno de Ruanda ha liderado una intensificación agrícola impulsada por insumos, su plan estratégico pretende fortalecer la resiliencia ante el cambio climático y mudar la agricultura de subsistencia a una competitiva y dirigida por el mercado. Los pequeños agricultores por precepto consolidan parcelas y plantan los cultivos autorizados, generando operaciones comerciales con el propósito de crear riqueza rural y generar oportunidades de empleo no agrícola (Clay y Zimmerer, 2020). La perspectiva crítica de los investigadores muestra como la ambigüedad de conceptos permite su uso para reforzar agendas, ideas y discursos, más no para el éxito de las promesas de solventar la pobreza, la equidad y la resiliencia rural. Al analizar los desafíos rurales entrecruzados de clima, acceso a los recursos, anuencia a la inversión y rendimientos relevantes; sugieren estrategias de intensificación agroecológicas y valorar el conocimiento ambiental local, con miras a un sustento familiar más resiliente (Clay y Zimmerer, 2020). En Honduras, la adaptación y la mitigación del cambio climático es abordada a través de intervenciones gubernamentales, junto a agencias de desarrollo internacional y organizaciones no gubernamentales locales. El análisis de la construcción social del riesgo al cambio climático permite evidenciar los nexos del escenario nacional, regional, socioeconómico, político y cultural con el sector agrícola, que ambiciona satisfacer las demandas de los mercados internacionales (Sanders, 2020). Los efectos de las actuaciones del gobierno, las agencias y las organizaciones han sido asimétricos entre los hogares que procuran su sustento en la agricultura, fuera de esta o incluso fuera de su país. La interacción entre las actividades humanas y el cambio climático constituye el mayor riesgo para el ambiente y el desarrollo. Sin embargo, los agricultores no están cambiando en respuesta al cambio climático, por ejemplo, solo un 16% ha adoptado prácticas de conservación en laderas. El papel de los individuos en la ponderación del riesgo es sustancial, sin conciencia sobre la manera usual de hacer las cosas no habrá una renovación. Al confrontar las mejores prácticas agrícolas in situ se fomenta la introspección local, rememorando que no es posible desacoplar el crecimiento económico de la degradación ambiental. “Si la participación local en la definición de posibles soluciones o alternativas es limitada, será difícil crear experiencia local en manejo de riesgos” (Sanders, 2020). La ASAC fue evaluada por (Vergara y Barrientos, 2020) en las comunidades de Olopa y Santa Rita, en Guatemala y Honduras. Los autores recolectaron la información haciendo uso de una aplicación llamada “Geo-Farmer” y la analizaron empleando una Calculadora de ASAC, que toma en cuenta los ejes de productividad, adaptación y mitigación. Al representar las características relevantes de estos sistemas productivos deducían cómo incorporar de manera práctica las innovaciones ASAC para mejorar la productividad y los ingresos de manera sostenible, al adaptarse al clima y mitigar las emisiones. No se dilucidó si los agricultores participan de la noción de una producción agrícola calóricamente autosuficiente, ni si las variables seleccionadas son las más ingeniosas para su contexto. 10 Los agricultores se dedican a los cultivos de maíz o café, ya sea porque son su base alimenticia y una red que absorbe la crisis, o porque desean mejorar sus condiciones de vida. No obstante, su selección y adopción de prácticas afronta interdependencias agroecológicas y sociopolíticas, y reconocer las compensaciones entre índices de cada eje continúa siendo un desafío. En este estudio se concluyó que los sistemas productivos no lograron ser climáticamente inteligentes, existiendo tanto una baja utilización de insumos externos, como una limitada venta de excedentes. Las estrategias de la CSA deben enfocarse al largo plazo y no únicamente en incrementar la productividad en el corto plazo (Vergara y Barrientos Perez, 2020). En el estudio realizado por Xiao y Watson (2019) se recomienda una guía para el desarrollo de revisiones de literatura sistemáticas para aportar la rigidez necesaria en la educación e investigación. En términos de metodología, replicabilidad y validez, la calidad de estos estudios puede aportar mucho a las implicaciones del mundo real. Los autores detallan la utilidad, la tipología y el procedimiento de una revisión sistemática de literatura, aportando ejemplos para la planificación. Al planear, conducir e informar una revisión sistemática se debe diagramar y pulir el protocolo del estudio ya que esto distingue este procedimiento de una mera búsqueda de literatura. La presente propuesta pretende llenar el vacío identificado y describir el alcance de la literatura sobre Agricultura Sostenible en Centroamérica. 11 3. MARCO TEÓRICO La modernización ecológica se ha caracterizado por el crecimiento económico cualitativo, las metas ecológicas, las tecnologías para ampliar los límites ecológicos y reducir los impactos ambientales, el papel rector gubernamental, y una nueva adopción de la ciencia en la sociedad. Sin embargo, se distinguen formas débiles y fuertes de modernización ecológica, el régimen agroalimentario preponderante ha sido débil o estrecho que a pesar de lidiar con los problemas ambientales ha generado distorsiones sociales, culturales, espaciales y políticas. Los principios generales de la agricultura sostenible son descritos como la coevolución de la sociedad y los factores naturales, el uso del conocimiento indígena, las potencialidades endógenas y las estrategias sistemáticas integrales y multifuncionales. “Una modernización ecológica fuerte debería conducir a una eco-economía basada en el valor del lugar, incluidas las redes agroalimentarias que están más integradas en las comunidades locales, cimentadas en una base científica y de conocimientos más integral”. La modernización ecológica fuerte se ve representada por la agricultura orgánica, urbana y periurbana, de conservación o labranza cero, baja en insumos, agrosilvicultura y multifuncional, y acuicultura. Para difundir y aumentar la escala de la agricultura sostenible debe convertirse la diversidad y el contexto en una virtud ecológica y social, contarse con una política que lo permita y reorientar la investigación, el desarrollo y la transferencia de conocimientos agrícolas. Hoy día sigue siendo urgente cuestionar seriamente la legitimidad del sistema agroalimentario industrial ya que cuestiones importantes como el hambre, el agotamiento de recursos y el cambio climático siguen consternando a la humanidad (Horlings y Marsden, 2011). Según Dryzek (2013), la preocupación sobre diversos asuntos ambientales ha cambiado, el discernimiento se encuentra construido y legitimado por varias formas compartidas de ver el mundo. Hoy en día se reconoce que el clima puede ser alterado por la humanidad, pero los gobiernos aún parecen incapaces de encontrar una solución. Movimientos, partes y corporaciones ven el cambio climático tanto como oportunidad y amenaza. La creciente movilidad del capital y las finanzas empresariales permite transferir operaciones a países ambientalmente menos restrictivos, tales decisiones en la globalización se respaldan en discursos orientados al mercado. La búsqueda gubernamental de crecimiento económico debe encontrar un balance adecuado entre controlar la contaminación y mantener la inversión. 12 Para decidir entre cosmovisiones, ideologías o preceptos correctos o incorrectos podemos acudir a un juicio comparativo crítico que, al aplicar evidencias y argumentos, señalen algún error y lograr así un progreso en nuestra comprensión de los asuntos y problemas ambientales. La sociedad industrial se ha distinguido por un compromiso global con el crecimiento y en ella, las ideologías han suprimido la preocupación ambiental. La sostenibilidad, intersección entre las dimensiones reformista e imaginativa, se define por “intentos imaginativos de disolver los conflictos entre los valores ambientales y económicos”. Si los discursos permiten a las historias ser relatadas, el autor promueve para el escrutinio comparativo crítico de los discursos, los siguientes elementos, políticas asociadas al discurso, efecto en las políticas de los gobiernos, efecto en las instituciones, impacto social y cultural, argumentos de los críticos, y defectos revelados por pruebas y argumentos. Tal análisis aplica también al desarrollo sostenible que “avanza en la dirección de un ‘crecimiento verde’ favorable a las empresas” (Dryzek, 2013). La transdisciplinariedad aborda fenómenos amplios y complejos, pretende confluir opiniones que disienten entre sí, evitando que las decisiones se detengan. Asimismo, el estudio de casos permite evaluar varios actores cuando determinada circunstancia requiere incorporar espacios más extensos de pensamiento, conocimiento y práctica. Obstáculos polifacéticos requieren acuerdos entre los involucrados para alcanzar la solución anhelada, y lidiar con niveles de conocimiento y comprensión que pueden aventajarse el uno al otro. El dar voz a partes inexpertas ha expresado reprobación, lo cual puede derivar del hincapié académico en disciplinas independientes. Sin embargo, abarcar requisitos no técnicos y aplicar tecnologías relevantes requiere comprender los valores de los demás para lograr sinergias de colaboración, construcción de conocimiento y diseminación. Los alimentos, la energía y el agua se encuentran en reciprocidad y ejercen a su vez acción en temas de mucho afán, relativos al desarrollo y la sostenibilidad, como la seguridad, la tecnología, la pobreza, el hambre y la preservación del ambiente. Si bien la tríada parece no tener solución, la infraestructura social, política y empresarial es necesaria para brindar claridad a este problema pernicioso, ya que domar un solo componente del sistema sería desacertado. Para contribuir a objetivos de mutuo beneficio ecológico y económico, las cadenas de suministro sostenibles relacionan los negocios con los problemas de sostenibilidad y las cargas ambientales más amplios, aplicando la teoría de sistemas investigan las relaciones de los afectados directa o indirectamente y aportan una solución óptima. La modernización ecológica como remedio para volverse más sostenible plantea la expectativa que la tecnología a escala gubernamental e industrial disminuya la degradación ambiental al adoptar la agricultura sostenible y otras innovaciones en los elementos alimento, energía y agua. No obstante, detractores afirman que la humanidad no se exime de las consecuencias del daño ambiental, que el énfasis en el crecimiento económico recrudece inequidades, que asuntos como el calentamiento global y el desgaste de la biodiversidad son de atención integral, que sus intenciones resultan generando retrocesos, y que su teoría comprende incoherencias y contradicciones. A pesar de lo anterior la modernización ecológica considera situaciones de múltiples jerarquías como cadenas, organizaciones, hogares e individuos (Bergendahl, Sarkis y Timko, 2018). Según Adua, York y Schuelke-Leech (2016), si bien es cierto que la modernización ecológica se ha empleado a nivel de hogares, al centrarse en el gobierno y la industria para enverdecer la sociedad resolverá solo la producción y no el otro lado de la ecuación, el consumo. Para acaparar los hogares como espacios relevantes de decisiones y elecciones ambientales la economía política y la ecología humana plantean también la concordancia de la tecnología con la mitigación de impactos ambientales; la primera alega que la innovación tecnológica a menudo acelera el consumo de recursos; la segunda razona que las características de la población, la riqueza y las características 13 biofísicas influyen en los impactos ambientales. La economía política debate que los beneficios de las tecnologías verdes se ven contrarrestados ya que se espera que estos aumenten la riqueza y conduzcan a un mayor consumo. Para indagar el vínculo clave entre los hogares y el nivel macro la ecología humana se encauza a las relaciones dinámicas impulsoras clave de la degradación ambiental. Los autores al evaluar la tecnología, la riqueza, las emisiones de CO2 del consumo energético y las características demográficas y biofísicas de hogares, encontraron relaciones positivas, negativas, mixtas y más propensas concluyeron que no necesariamente individuos y hogares reducirán la degradación ambiental en ausencia de cambios a nivel macro, se espera que el comportamiento y los estilos de vida de los consumidores repercutan en los impactos ambientales de sus hogares, que la esperada relación de ∩ entre ingresos y degradación puede depender de la conexión de la tecnología con la riqueza. Importantes impulsores de las emisiones son el tamaño del hogar y contar con un miembro siempre presente ahí; tener al menos un niño está relacionado con algún factor no determinado que guía a economizar energía en casa. Además, aconsejan considerar tecnologías relacionadas con la vivienda, los asentamientos y los factores fuera del control de individuos. Mol, Spaargaren y Sonnenfeld recapitulan los logros y los debates de la modernización ecológica y proyectan su evolución. Aunque la óptica de los científicos sociales ambientales era pesimista en los años setenta y ochenta, los estudiosos admiten el éxito de la reforma ambiental en casos individuales con fines determinados aún en la sociedad industrialista capitalista. La modernización ecológica ha contribuido con conceptos, nociones y temas innovadores como la racionalización ecológica, la modernización política mejor adaptada a nuevas condiciones y la dinámica del mercado. Respecto a las políticas tecnológicas y las cadenas y redes de producción y consumo la modernización ecológica ocupó representaciones de la economía ambiental y ecológica para lo que designaron “ecologizar la economía”. La ecología radical o profunda percibe matices “verde claro” y “verde oscuro” de la modernización ecológica, el primero es un interés entregado a las élites y el segundo un cambio político institucional y especialmente de abajo hacia arriba más ecológicamente sostenible. Aun cuando la ecología humana estructural ha resuelto que el impacto de la tecnología ecológica es rebasado por el auge de la población y la opulencia; la modernización ecológica no se ajusta a ese parecer y explora alternativas particulares, reflexivas y más orientadas al cambio ambiental institucional y cultural. En la senda por recorrer, la modernización ecológica debe vislumbrar hasta qué punto encuadran los intereses ambientales en el ejercicio económico, cultural, político e institucional, en distintos rangos, espacios y tiempos. Además, la esfera ecológica debe reconectarse con el mercado, el estado y la sociedad civil, el campo de los estudios de consumo se ha responsabilizado de afiliar la vida cotidiana de los ciudadanos con la racionalidad ecológica. Los expertos tienen el reto de proporcionar marcos conceptuales orientados al cambio, y evidencia empírica global para sortear los desafíos ambientales en los ámbitos de la sociedad y los contextos locales (Lockie, Sonnenfeld y Fisher, 2013). Horlings y Marsden (2011) para controlar los efectos secundarios negativos de la modernización ecológica "débil" exploran las dimensiones conceptuales de una nueva modernización ecológica de la agricultura, estas son económica, tecnológica, ecológica, sociocultural, espacial y política. “La forma en que pensamos sobre los conceptos básicos relacionados con el ambiente puede cambiar drásticamente con el tiempo” (Dryzek, 2013). A través de la enumeración y la comprensión de los últimos asuntos más relevantes de sostenibilidad de la agricultura en Centroamérica, se mostrará la construcción de los juicios que los argumentan, al aplicar un escrutinio comparativo crítico de los discursos de desarrollo sostenible se revelará como los gobiernos, movimientos, partes, corporaciones y operaciones internacionales buscan soluciones para un balance adecuado entre 14 el crecimiento económico, el control de la contaminación y las necesidades sociales. De tal forma se presentará como las principales clases de discursos respaldan a los actores antes mencionados. 15 4. METODOLOGÍA Se realizó una investigación y búsqueda de literatura a distancia, con los recursos públicos accesibles en línea sin requerir programas de asistencia para el proceso. Se indagó en los sitios en línea de las dependencias del Poder Ejecutivo de Belice, Guatemala, Costa Rica y Panamá relacionadas a la agricultura, el ambiente y el desarrollo, se corroboró este listado con un grupo de personas clave que trabajan en el área o que estuvieron involucradas anteriormente en ella, de esta forma se identificó los intereses, planes, informes y organismos de cooperación nacionales e internacionales involucrados más recientemente. Se analizó la documentación recabada en la primera etapa y al identificar literatura relevante no disponible en los sitios en línea nacionales se realizó una búsqueda adicional sobre agricultura sostenible de los países antes mencionados a través de la base de datos de la Oficina Jurídica de la FAO (FAOLEX) que comprendió el período del 2017-21. Se validó el protocolo de revisión de literatura con el asesoramiento disponible para el investigador y así planear, conducir e informar el estudio. Se seleccionó Belice, Guatemala, Costa Rica y Panamá para representar la diversidad, el contexto, la política y el conocimiento en la región. Se propuso para el estudio los casos de los cuatro países como material integrado de los hallazgos en el contexto del desarrollo sostenible y la cooperación internacional. Se compararon las dimensiones económica, tecnológica, ecológica, sociocultural, espacial y política de la modernización ecológica fuerte propuestas por Horlings y Marsden (2011), retomando los hallazgos más representativos de cada país. Se estudió la aplicabilidad y uso de un cuadro comparativo como herramienta de evaluación de la política pública para promover la Agricultura Tropical Sostenible de acuerdo con la modernización ecológica fuerte en la agricultura y las redes agroalimentarias de Centroamérica (Cuadro 1). 16 Cuadro 1. Herramienta para evaluar la modernización ecológica fuerte en la agricultura y las redes agroalimentarias. Dimensiones Modernización ecológica fuerte País 1 País 2 País 3 País 4 Promedio Económica ¿Se fomenta las redes agroalimentarias? ¿Se enfoca de modo integral la producción de alimentos? ¿Se promueve el valor agregado a nivel de finca? Tecnológica ¿La generación tecnológica es un proceso impulsado por la demanda y espacialmente sensible? Ecológica ¿La agricultura y el sector agroalimentario se basan en principios agroecológicos, son flexibles y adaptables a ecologías y lugares? Sociocultural ¿Se promueve la autonomía? ¿Se anima la sinergia entre humanidad y naturaleza? ¿La investigación es impulsada por la demanda? ¿La agricultura y el sector agroalimentario son intensivos en mano de obra? Espacial ¿La agricultura y el sector agroalimentario se integran localmente en la comunidad? ¿Se usa recursos locales? Política ¿Existe política (instrumentos, doctrinas y actividades) que permita la modernización ecológica fuerte? ¿Existe enfoques participativos? ¿Las comunidades influencian en las redes agroalimentarias? ¿Se favorece a los actores institucionales locales y regionales? Use una escala de 1 a 3, donde 1 valora un criterio como débil y 3 como fuerte en relación la práctica general en la región que debe ser valorada como 2. Fuente: Horlings y Marsden (2011), modificado. 17 5. ANÁLISIS DE LA AGRICULTURA EN CENTROAMÉRICA 5.1 La agricultura en Centroamérica Entre 2010-19, la participación del valor agregado de la agricultura sobre el PIB ha ido disminuyendo en los siete países centroamericanos, desde un promedio de 9.8%, hasta 8.1%. En 2019, el valor más alto lo tuvo Nicaragua con 15.4% y el más bajo Panamá con un 2.1%, mientras que América Latina y El Caribe mostró un valor de 4.7%. La cantidad de tierra agrícola en los países de la región también es variable, en 2018, el rango fue desde 1,720 hasta 50,650 km2, correspondiendo estos valores a Belice y Nicaragua, en cada país la extensión agrícola incrementó en los últimos cinco años, con excepción de Nicaragua y Panamá donde permaneció estable. En 2019, el porcentaje de población rural promedio fue de 38%, siendo el mínimo para Costa Rica con un 20% y el máximo para Belice con un 54% (GBM, 2021) Centroamérica es un área diversa agroecológicamente y de contrastes biofísicos y socioeconómicos, se distingue dentro de ella el Corredor Seco, un área singular en deforestación, degradación de suelo y escasez de agua. Al categorizar los sistemas agrícolas de Centroamérica y analizar su nivel de integración se encuentran tres grupos, corporaciones y grandes agricultores, medianos y pequeños agricultores emprendedores, y pequeños agricultores y de subsistencia. El sector agrícola parte de la economía de libre mercado, promueve las exportaciones no tradicionales, mientras que los hogares de los agricultores cada vez más buscan su sustento en ingresos no agrícolas entre los que se encuentran la migración y las remesas. “El sector de pequeños agricultores en Centroamérica y México está aumentando en número debido a la falta de fuentes de ingresos alternativas, pero el tamaño promedio de su finca se está reduciendo”, para interpretar estas disparidades es necesario ver la importancia económica de cada categoría agrícola y como opera cada una. La agricultura de las empresas de grandes dimensiones atiende el mercado nacional y de exportación, siendo la mayor fuente de empleo agrícola temporal, posee un número reducido de cultivos, actividades ganaderas, tecnología moderna, irrigación y es intensiva en capital, dentro de esta las granjas avícolas y porcinas industrializadas son relativamente nuevas y proveen proteína animal a bajo costo para suplir especialmente la población urbana en incremento, las grandes empresas agrícolas siguen una tendencia de integración vertical cuidando la inocuidad alimentaria y la trazabilidad. La categoría intermedia de medianos y pequeños agricultores emprendedores se dedica a un rango más amplio de cultivos de alto valor, posee un enfoque de mercado diferenciado, acostumbra un contacto directo con el comprador, aunque también forman asociaciones para el procesamiento y comercialización de sus productos. La última categoría de agricultores pequeños y de subsistencia es la más numerosa, cuenta con cerca de 2 millones de productores en Centroamérica, ellos usan la mano de obra familiar y pocos insumos externos, los 18 cultivos de maíz y frijol mantienen la seguridad alimentaria de sus hogares, pero también ofrecen cultivos comerciales, ganado, café, frutas y vegetales de alto valor (Lopez-Ridaura et al., 2021). Los productores agropecuarios en Centroamérica han enfrentado los desafíos del COVID-19, sus implicaciones en la salud y más allá de esta, mostrando diferentes estrategias de acuerdo con sus activos financieros, físicos, naturales, sociales y humanos. Los impactos han diferido entre sistemas agrícolas particularmente de acuerdo con su nivel de integración y sus medios de vida. Sin embargo, se espera que “la pobreza de los pequeños agricultores y las dificultades financieras aumentarán a mediano plazo”. Productores más integrados verticalmente, con mejor coordinación con sus proveedores y consumidores, así como con una mayor disponibilidad de inventario para cubrir las interrupciones de abastecimiento indicaron una mayor habilidad para asegurar la continuidad de sus negocios. En cambio, una mayor afectación se relacionó a una mayor dependencia del mercado, las compras y la mano de obra. Por tanto, las grandes empresas agrícolas y los sistemas de subsistencia más pequeños se vieron relativamente menos afectados. La naturaleza de las exportaciones agrícolas, la estructura del sector, las diversas estrategias de sustento de los hogares rurales y la trascendencia de la movilidad para los medios de vida rurales configuraron los impactos súbitos en México y Centroamérica. Debido a la estrecha integración de los sistemas agroalimentarios en los países centroamericanos, gran parte de sus importaciones y exportaciones de alimentos se suplen entre sí, la coordinación regional oportuna facilitó el comercio y proveyó algún nivel de estabilidad al sistema agrícola. Los controles sanitarios para la circulación de vehículos no imprescindibles, aislamiento obligatorio, limitación de oficinas públicas, fronteras, eventos y sitios de congregación y venta, activaron mecanismos de los actores del sistema agroalimentario para paliar la crisis. Se aseguró el abastecimiento de alimentos a todos los sectores, incluidos los más pobres y vulnerables; los proveedores reaccionaron a los cambios de comportamiento de los consumidores; los supermercados incrementaron el servicio en vista de su flexibilidad ante las restricciones de movilidad; se expandieron oportunidades de comercio nacional debido al cese de importaciones; emergieron cadenas de valor alternativas más cortas; el capital social alivió las dificultades a través de la acción colectiva, la organización y la solidaridad; proliferó el uso de medios digitales; plataformas educativas, financieras y comerciales se pusieron al alcance del sector; los servicios de entrega se expandieron; y fue más evidente el rol gubernamental, de la integración centroamericana y los programas sociales. Respuestas que surgieron ante la crisis, un aprieto aún no resuelto, cuestionan si estas transformaciones prevalecerán ante la condición esencial del rubro agroalimentario en Centroamérica (Lopez- Ridaura et al., 2021). Sanders, describe que mundialmente existe una tendencia neoliberal de modernización económica, en lo que compete a Latinoamérica como ejemplos exitosos de modernización agrícola liderada por el estado se encuentran Colombia en el cultivo de flores, México en horticultura, Costa Rica en el negocio de las frutas, Brasil en las operaciones de soya y Chile en el cultivo de la vid. La imagen que un grupo social o país tiene en una época determinada es un elemento importante de su vida social y política, así como de su futuro, ya que determina aquello que es deseable y factible, e influencia las decisiones y estrategias que reestructuran aspectos sociales, económicos, políticos y culturales, así bien los programas de ajuste estructural introducidos en Latinoamérica en los años noventa planteaban “un futuro mejor con un aumento de la producción, las exportaciones y la seguridad alimentaria y una reducción de la pobreza rural”. Sin embargo, la modernización no tuvo igual efecto en Latinoamérica, comprendiendo solo pocos productos y regiones. En el caso de Honduras, tales determinaciones políticas se contienen en la Visión de País 2010-38, el Plan Nacional de Desarrollo, la Estrategia Nacional de SAN 2010-22 y el Plan de 19 Inversión de País para el Sector Agroalimentario 2011-14. La idea de aliviar la pobreza e iniciar un nuevo proceso de crecimiento económico resuena desde la Ley de Modernización Agrícola de 1992, pero el crecimiento de la producción y la disminución de la pobreza rural siguen inquietando al país, la disminución del rol gubernamental, los mercados abiertos y la modernización en la agricultura aún no han solventado la pobreza y pobreza extrema en el área rural, ya que “la mayor parte de la tierra agrícola en Honduras se utiliza para la agricultura de subsistencia en pequeñas parcelas en las laderas que son demasiado pequeñas para ganarse la vida o garantizar la seguridad alimentaria de los hogares”. La producción “campesina” tiene la virtud potencial de generar suficientes alimentos locales de forma sostenible, por lo que la reflexividad es apremiante para abordar la situación actual y plantear alternativas basadas en la soberanía alimentaria (Riordan, 2020). 5.2 Dimensión económica La dimensión económica de la modernización ecológica fuerte se presenta en las redes agroalimentarias, el enfoque integral de la producción de alimentos y el valor agregado a nivel de finca (Horlings y Marsden, 2011). Dentro del contexto beliceño a través del apoyo a los mercados de agricultores (Horizon 2030), las disposiciones de seguridad alimentaria de la política nacional (NAFP, 2015) y la consideración de urgencia del riesgo de inundaciones y el estrés hídrico en la gestión básica de los recursos hídricos (GSDS, 2016). Siendo el sector económico más importante en términos de seguridad alimentaria la promoción de mejores prácticas contra las pérdidas de alimentos en la agricultura es también relevante (NAFP, 2015). Kitchen y Marsden (2009) postulan recombinar y utilizar más eficazmente los recursos naturales y la ecología local, el turismo sostenible puede agregar valor a nivel de finca, mejorar las operaciones comerciales (GSDS, 2016), que según el International Center for Tropical Agriculture y World Bank Group (2018) son temas clave de las intervenciones en competitividad sostenible y SAN para mejorar la resiliencia de los agricultores ante el cambio climático. En Guatemala las redes agropecuarias dinamizan la economía local, según la Secretaría de Planificación y Programación de la Presidencia (SEGEPLAN) los retos de la pandemia, Eta e Iota volvieron a los agricultores familiares proveedores de las Organizaciones de Padres de Familia para el Programa de Alimentación Escolar, se asesoró casi 12 mil productores sobre formalización, asociatividad, Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) e inocuidad, se alimentó 1.3 millones de estudiantes y se generó más de 132 millones de Quetzales en ventas de productos agrícolas (SEGEPLAN, 2020). La Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional (SESAN) promueve la disminución de los niveles de intermediación comercial entre productores y consumidores, y fomenta la solidaridad para que toda la sociedad sienta como propio el problema de SAN (Plan para Activar y Adecuar la PNDRI, s.f.). El enfoque integral de la producción de alimentos a través de Huertos Urbanos de Traspatio que cultivaron maíz, frijol, pepino, acelga, zanahoria, espinaca, repollo, coliflor, lechuga y cebolla apoya la base de la economía campesina y de la seguridad alimentaria del país (SEGEPLAN, 2020). Al 2032, se espera que la seguridad alimentaria haya dejado atrás el enfoque asistencial y garantice la disponibilidad, acceso, consumo y aceptabilidad alimentaria, resguardando así la salud y el desarrollo físico, mental y social (Plan K’atun, 2014). El valor agregado a nivel local se incorpora a través de las MIPYME, de relevante aporte en la generación de empleo y la competitividad en los territorios, estas contribuyen con un desarrollo económico incluyente y sostenible, y gran cantidad se encuentran integradas en el sector cooperativista, se brindó apoyo financiero y técnico a actividades de comercio, servicios, artesanía, 20 industria y agroindustria (SEGEPLAN, 2020). Además, en el desarrollo nacional el plan proyecta la inversión en infraestructura social y productiva para aumentar el desempeño de la producción y disponer de servicios ambientales (Plan K’atun, 2014). En Costa Rica, los Ministerios de Ambiente y Energía (MINAE), Relaciones Exteriores y Culto (MREC) y Planificación Nacional y Política Económica (MIDEPLAN) fomentan las redes agroalimentarias por medio del consumo y producción sostenibles, se impulsa productos, servicios y formas de vida más sostenibles informando las consecuencias de la no sostenibilidad, las estrategias involucran el enfoque de ciclo de vida, las buenas prácticas y desempeño ambiental y social, la diferenciación de productos y proveedores sostenibles, un programa para residuos agroalimentarios, el impulso de proyectos más sostenibles, el control de plaguicidas, la investigación, la inocuidad y la gastronomía local, saludable y sostenible (Política Nacional de PCS, 2018). El enfoque integral de la producción de alimentos contiene un programa para la reducción de la pérdida y desperdicio de alimentos en actividades de la agricultura familiar vinculado a una red especializada (Plan Nacional de AF 2020-2030, 2020). El valor agregado a nivel de finca se potencia por intervención de la producción orgánica y el turismo, para el 2015, 7,819 ha se certificaron orgánicas; la naturaleza, ecoturismo, aventura, playa, deportes, fincas, cultura y bienestar constituyen alternativas para las propiedades agrícolas y los territorios rurales (Política Nacional de PCS, 2018). En Panamá, se evidencia en la prioridad de la agricultura familiar para atenuar la pobreza al apoyar a agricultores de subsistencia y pequeños productores (PEG, 2019), en las campañas de consumo nacional y “Mercados del campo a la mesa” (Nuestro Compromiso. 4 Pilares 1 Estrella y 125 Acciones Prioritarias para Transformar Panamá, 2019), el enfoque de eficiencia en el uso de recursos y la sostenibilidad de los sistemas agroalimentarios planteado en el plan de cambio climático (PNCCSA, 2018). Sin duda, la promoción de la comercialización, el emprendimiento a través de centros de acopio, las pequeñas agroindustrias, el transporte al mercado, las aplicaciones digitales (Ley 127, 2020) y el Plan Panamá con cadenas agroalimentarias desarrollarán las redes del sector (Ministerio de Desarrollo Agropecuario [MIDA], 2021b). Las artesanías y el turismo comprendidos en la agricultura familiar que potencian el valor agregado a nivel de finca (Ley 127, 2020). El Plan Nacional de SAN matiza la importancia de la coordinación entre sectores e instituciones, ya que, en 2015, 400 mil personas estaban subalimentadas, aproximadamente 900 mil dependían de la agricultura familiar y en 2008, 56 y 21% de los adultos presentaba sobrepeso u obesidad, respectivamente (Plan Nacional de SAN 2017-2021, 2017). Por lo anterior, ahora la agricultura familiar es interés nacional como una forma de vida sostenible (Ley 127, 2020), la producción de alimentos en escuelas y comunidades marginadas está entre las labores del MIDA (MIDA, 2018) y la seguridad alimentaria es uno de los lineamientos orientadores agropecuarios (MIDA, 2021b). Además, la gestión sostenible del agua es prioritaria en la estrategia de cambio climático para la operación óptima del Canal (PEG, 2019), el consumo de los habitantes y la seguridad alimentaria (Estrategia Nacional de Cambio Climatico 2050, 2019). 5.3 Dimensión tecnológica La generación de tecnología inducida por la demanda y espacialmente sensible caracteriza la modernización ecológica fuerte (Horlings y Marsden, 2011). En la agricultura de Belice el desarrollo de las energías renovables de los biocombustibles y la biomasa rebaten el alto costo de la energía 21 en el sector (GSDS, 2016). La reconstrucción de parcelas de demostración es receptiva al lugar y responde a los impactos locales, nacionales y regionales en el sector (Horizon 2030); NAFP, 2015). La generación tecnológica encara en Guatemala la carencia de servicios básicos, infraestructura productiva y equipo adecuado, y las malas prácticas de postcosecha, transporte, acopio y distribución. Los pequeños productores campesinos tienen gran participación en la producción de alimentos, lamentablemente las carestías causan que más del 30% de la cosecha se pierda (Marco Legal SAN, 2019). Para reaccionar eficazmente de forma local el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) realiza análisis microeconómicos de acuerdo con los contextos biofísicos y socioeconómicos que validan la sostenibilidad de las innovaciones (Acuerdo Ministerial 40-2018, 2018). Costa Rica genera cambios tecnológicos en su ruta de transformación hacia la “descarbonización”, neutralidad de carbono, acelera y escala prioritariamente las mayores emisiones en el agro. El país plantea también cambios institucionales y económicos de fondo, una revolución que involucra los sectores comercial, residencial e industrial, aun cuando la expectativa industrial es menos clara el país se orienta a evitar las “tecnologías de transición” marcando el paso para eliminar las emisiones (Plan de Descarbonización, 2019). En Panamá, esto se presenta en las prioridades de adaptación agropecuaria y energética, en los sistemas de riego, reservorios, evaluación de fuentes de agua, semillas resistentes y la reducción de emisiones (Estrategia Nacional de Cambio Climatico 2050, 2019). El plan ejecutivo propone crear el Viceministerio de Producción y Agrotecnología y aumentar la inversión pública en ciencia, innovación y tecnología al 1% del PIB (Nuestro Compromiso. 4 Pilares 1 Estrella y 125 Acciones Prioritarias para Transformar Panamá, 2019). Es especialmente importante para el Instituto de Innovación Agropecuaria de Panamá (IDIAP), que la tecnología y el conocimiento se impulsen por la demanda y sean espacialmente sensibles, como medio para el desarrollo productivo, competitivo y sostenible, usando las capacidades técnicas y de extensión (PNCCSA, 2018), las áreas piloto (MIDA, 2021a) y los productos y servicios científicos y tecnológicos (POA 2020, 2020). 5.4 Dimensión ecológica Una agricultura basada en principios agroecológicos, flexible y adaptable a ecologías y lugares encarna la modernización ecológica fuerte (Horlings y Marsden, 2011). Confrontando las peculiaridades de Belice con los diez elementos de la agroecología (FAO, 2018), la estrategia para fortalecer la agricultura y las comunidades rurales que incorpora las inversiones gubernamentales para el desarrollo de semillas y pesticidas “verdes” (Horizon 2030), la estrategia económica hasta el 2019 que desarrollaba la resiliencia climática dándole uso a la gestión sostenible de la zona costera y las áreas protegidas y consideraba el impacto económico de los cambios en los patrones de precipitación en la agricultura (GSDS, 2016), así como el interés en las prácticas de producción respetuosas con el ambiente y la conservación de los recursos naturales en la transformación del sector agropecuario (NAFP, 2015), se acoplan muy bien al elemento agroecológico de resiliencia ya que estas propuestas para lograr sistemas alimentarios y agrícolas sostenibles mejoran tanto la resiliencia socioeconómica, como ecológica (FAO, 2018). El marco legal de cambio climático en Belice desarrolló la capacidad y la resiliencia del país para enfrentar los desafíos del cambio climático en las áreas temáticas de adaptación y mitigación del 2015-20 (NCCPSAP, 2014). 22 Guatemala requiere adaptabilidad y flexibilidad para satisfacer sus dificultades, modelos productivos sostenibles que respeten la diversidad cultural y protejan los recursos (Marco Legal SAN, 2019), como ejemplo de esto, un principio de la estrategia bovina nacional es la adaptabilidad, el sector debe ser capaz de adoptar los cambios de cualquier índole (Acuerdo Ministerial 40-2018, 2018). En Costa Rica, la agricultura familiar integra múltiples dimensiones uno de sus pilares es promover la sostenibilidad ambiental para conseguir sistemas alimentarios resilientes al cambio climático, los desafíos de investigación y extensión agropecuaria incorporan propuestas para mejorar el recurso suelo e hídrico mediante la aplicación de prácticas de producción sostenibles, agroecológicas y orgánicas (Plan Nacional de AF 2020-2030, 2020). En Panamá, destaca en la tarea de actualizar las regiones agroecológicas del país como medida de adaptación (Estrategia Nacional de Cambio Climatico 2050, 2019), la labor del MIDA para la certificación de la agricultura orgánica (MIDA, 2018) y la estrategia del ejecutivo ejecutada por dicho Ministerio en el programa huertas agroecológicas familias unidas (Nuestro Compromiso. 4 Pilares 1 Estrella y 125 Acciones Prioritarias para Transformar Panamá, 2019). La agricultura familiar en áreas rurales, periurbanas y urbanas, con esquemas tradicionales, orgánicos y agroecológicos constata la base de los principios agroecológicos (Ley 127, 2020), aunque en Panamá, notable por el uso de los recursos marinos, costeros y logísticos (Estrategia Nacional de Cambio Climatico 2050, 2019), la pesca y la acuicultura deben distinguir en la agricultura y la alimentación. 5.5 Dimensión sociocultural Según Horlings y Marsden (2011) la dimensión sociocultural de la modernización ecológica fuerte cuenta con cuatro cualidades en agricultura la autonomía, la sinergia humanidad y naturaleza, la investigación impulsada por la demanda y la intensidad en mano de obra. Para asegurar la autonomía la agricultura de Belice promueve medios de vida alternos, la adaptación al cambio climático, el monitoreo de indicadores de resiliencia y la incorporación del cambio climático en las decisiones institucionales y de productores agrícolas y alimentarios (NAFP, 2015). La sinergia entre humanidad y naturaleza se afianzada en el respeto y el aprecio por el ambiente y se promueve en la escuela y el hogar a través de los cultivos (Horizon 2030), se consolida en una visión de liderazgo en la gestión ambiental y en el resguardo del patrimonio natural del país (Nawaz, Bood y Shal, 2017). Los recursos naturales son una fuente renovable de capital natural (National Environmental Policy and Strategy, s.f.), pero también las SBN son decisivas para los riesgos climáticos, para afrontar la vulnerabilidad de las especies y los ecosistemas ante el cambio climático (UNEP, 2021). Si bien es cierto que la estrategia económica hasta el 2019 recalcaba el apropiado análisis y práctica interdisciplinarios de la gestión social, económica y ambiental, sus esfuerzos de inversión e investigación se centraban en caña silvestre para su uso para biodiesel y biomasa (GSDS, 2016), es importante que las instituciones involucradas venzan el desafío de la diversidad y la dependencia del contexto expuestos por Horlings y Marsden (2011) hacia una investigación impulsada por la demanda. La agricultura es el sector económico más importante en términos de generación de empleo (NAFP, 2015), para el uso intensivo de mano de obra planes sobre medios de vida, formación vocacional y apoyo técnico para personas desempleadas, grupos dentro de comunidades pobres o jóvenes (GSDS, 2016) son clave dentro de esta dimensión, donde se 23 advierte como tema clave de futuras intervenciones la mejora de los medios de vida rurales (CIAT y GBM, 2018). En Guatemala el rol rector del Estado fomenta la autonomía de la economía rural, indígena y campesina (Plan K’atun, 2014). La sinergia con la naturaleza está consignada desde la Constitución Política de la República que decreta que “el Estado, las municipalidades y los habitantes del territorio nacional están obligados a propiciar el desarrollo social, económico y tecnológico que prevenga la contaminación del ambiente y mantenga el equilibrio ecológico” (Const. de Guatemala art. 97, § 7). El CONADUR establece que "la tríada bosque, agua y energía será un elemento central de la sostenibilidad del desarrollo nacional dentro de veinte años". Sin embargo, actualmente las condiciones socioeconómicas del país y la degradación de ecosistemas motivan el deterioro de recursos naturales, el bajo nivel de conocimiento sobre las implicaciones del cambio climático es general (Plan K’atun, 2014). Para ajustar la investigación y desarrollo tecnológico a las necesidades del país se trabaja en la determinación de los beneficios económicos, sociales y ambientales derivados de las innovaciones (Acuerdo Ministerial 40-2018, 2018). La agricultura del país es intensiva en mano de obra al abarcar el 30.4% de los empleos, los cinco elementos que condicionan la calidad de vida de los asalariados son la informalidad, el subempleo, el desempleo, el ingreso laboral que en la ocupación agrícola es uno de los más bajos y el trabajo infantil que sobresale en el área rural y en niños indígenas (Plan K’atun, 2014). Costa Rica promueve la autonomía en la agricultura familiar nacional y local haciendo uso de campañas de comunicación y comercialización innovadora y de circuitos cortos para sensibilizar sobre el valor social, ambiental, cultural y económico del consumo de alimentos de la agricultura familiar, favoreciendo el sector, el rescate cultural de semillas, productos y alimentos, grupos específicos como las mujeres rurales y la calidad de vida familiar (Plan Nacional de AF 2020-2030, 2020). Para potenciar la sinergia entre la sociedad y la naturaleza el país toma ventaja de la educación, apertura y capital natural, cuestiona la tecnología, el mercado y los cambios institucionales, fiscales, regulatorios y sociales para una economía moderna, verde y libre de emisiones, revalora su experiencia de crecimiento, progreso social y capital natural para continuar incrementando sus ingresos provenientes del ecoturismo (Plan de Descarbonización, 2019). Para impulsar la investigación el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Telecomunicaciones tiene el desafío de aumentar la inversión en investigación y desarrollo al menos al 1% del PIB (PNDIP, 2018). En el 2019, la tasa de desempleo en Costa Rica era la más alta de las últimas tres décadas, aun cuando las emisiones nulas crearán empleos en energías renovables, el país se prepara para las destrezas digitales, verdes y resilientes de la mano de obra a través de una transición justa (Plan de Descarbonización, 2019). La faceta de autonomía sobresale en Panamá en vista que en el sector rural agrícola vive el 31% de la población y el agro aporta el 12% del empleo (PEG, 2019). El lineamiento de soberanía agropecuaria (POA 2020, 2020) opera a través del “mejoramiento de vida y producción sostenible” (MIDA, 2018), las intervenciones para la vida digna de los agricultores (Ley 127, 2020) y los servicios ecosistémicos de los que dependen y a la vez mejoran la infraestructura y los servicios básicos rurales en la lucha contra la pobreza, el hambre y el cambio climático (PNCCSA, 2018; Ley 127, 2020). La sinergia entre humanidad y naturaleza requiere un cambio de pensamiento y conducta ambiental y de desarrollo (PEG, 2019), para logar una economía baja en carbono cada individuo debe vincular su consumo a este razonamiento (Estrategia Nacional de Cambio Climatico 2050, 2019) y así reducir la huella ecológica personal y el conjunto nacional (PEG, 2019). La gestión 24 de recursos económicos ante organismos nacionales e internacionales (MIDA, 2021a) y el Plan Panamá deben reforzar la autonomía de los sistemas agroalimentarios (MIDA, 2021b). 5.6 Dimensión espacial Horlings y Marsden (2011) establecen que los atributos de la dimensión espacial de la modernización ecológica fuerte son su integración en la comunidad y el uso de recursos locales. Belice contempla en su visión al 2030 el afán de comunidades rurales fuertes (Horizon 2030), la “modernización ecológica que se reintegra en el espacio y el lugar” como un nuevo tipo de eco- economía agroalimentaria adaptada a los activos naturales y basada en una diversidad de enfoques agroecológicos, preserva la capacidad de los ecosistemas para prestar servicios esenciales a la sociedad, al profundizar, expandir y reposicionar las actividades agrícolas. Los proyectos agroecológicos que están más integrados localmente son resilientes, respetuosos con el ambiente, contribuyen a la biodiversidad y el rendimiento productivo (Horlings y Marsden, 2011). Las condiciones de riesgo en los medios de vida de la población en Guatemala requieren planeación y acondicionamiento territorial para un desarrollo integral sostenible, para la integración local en las comunidades se impulsó el conocimiento del riesgo y se coordinó acciones con las autoridades locales y comunidades, se brindó asistencia técnica a 296 familias en sistemas de mini-riego y cosecha de lluvia (SEGEPLAN, 2020). Para amparar los medios de vida locales se avalará el acceso a la tierra y otros activos productivos (Plan K’atun, 2014). Costa Rica aplica la integración local en la comunidad por medio de la agricultura familiar garantizando la SAN, mejorando los medios de vida, gestionando mejor los recursos naturales, protegiendo el ambiente y logrando un desarrollo sostenible e inclusivo, el plan de agricultura familiar propone valorar elementos culturales, tales como gastronomía, agroturismo étnico, prácticas productivas ancestrales, medicina tradicional y semillas (Plan Nacional de AF 2020-2030, 2020). La estrategia panameña para el cambio climático tiene como tema prioritario de adaptación los distritos resilientes y la tarea de capacitar agricultores y realizar estudios sectoriales (Estrategia Nacional de Cambio Climatico 2050, 2019). El rescate y eficiencia agropecuaria se amparan en la infraestructura rural y el patrimonio agropecuario, el estímulo a la agricultura familiar por medio de la cosecha de agua y los rubros de pequeña superficie garantizan la producción sostenible y desarrollan valor agregado (PEG, 2019) vinculando la agricultura al reto de “garantizar disponibilidad hídrica para el crecimiento socioeconómico inclusivo en un clima cambiante” (PNSH, 2016). En el desarrollo de las comunidades favoreciendo el uso sostenible de los recursos naturales, la equidad de género, la seguridad alimentaria y la reducción de la pobreza la Dirección de Desarrollo Rural debe integrar la cultura y tradición de las comunidades campesinas, poblaciones indígenas y sus ecosistemas (MIDA, 2021a; Ley 127, 2020; PEG, 2019). Igualmente, para respaldar la dimensión espacial un presupuesto adecuado y robusto de investigación debe destinarse a las áreas de pobreza rural e indígenas y sus necesidades específicas locales (POA 2020, 2020). 25 5.7 Dimensión política Horlings y Marsden (2011) incluyen en los rasgos de la dimensión política de la modernización ecológica fuerte una política que la permita, enfoques participativos, influencia de las comunidades en las redes agroalimentarias y actores institucionales locales y regionales. La estrategia económica de Belice, hasta el 2019, declaraba la necesidad de un enfoque íntegro de sistema para el desarrollo. La perspectiva participativa se manifiesta en los enfoques impulsados por la comunidad (GSDS, 2016) y los mecanismos de consulta (National Environmental Policy and Strategy, s.f.; NAFP, 2015). Al organizar la agricultura considerando la categoría tradicional o “milpa” y pequeñas granjas comerciales para mercados nacionales se pretende la influencia de las comunidades en las redes agroalimentarias (NAFP, 2015). Actores institucionales locales y regionales como operaciones agrícolas comunales y cooperativas (Horizon 2030), iniciativas de CSA de las organizaciones de agricultores y el Programa Alcance Comunitario y Medios de Vida (CIAT y GBM, 2018), y el Club de Agricultores han logrado representación en el sector agrícola (Caribbean Development Bank, 2021). Guatemala ya cuenta con legislación que regula los temas de desarrollo rural, seguridad alimentaria, descentralización, municipalidades, cambio climático, patrimonio cultural, agua, riego, ambiente, biodiversidad y los sectores agrícola, bovino, empresarial y el turismo sostenible. El enfoque participativo se articula en K’atun, el plan nacional de desarrollo, que une lo social, institucional, legal, territorial, ambiental y político, es un cambio de pensamiento donde trasciende la participación ciudadana, que institucionaliza a actores locales y regionales en la planificación a nivel territorial, sectorial e institucional (Plan K’atun, 2014). El plan de desarrollo de Costa Rica, que incluyó la participación ciudadana por consulta pública, asegura la coherencia interna entre políticas, objetivos, metas, estrategias, programas, proyectos y responsabilidades institucionales. El país se ha destacado con acciones de mitigación en café y ganadería (PNDIP, 2018) y en producción y consumo sostenibles donde se privilegia los enfoques de desarrollo sostenible, derechos humanos y desarrollo inclusivo. Además, permite la influencia de las comunidades en las redes agroalimentarias reconociendo los estilos de vida sostenibles que minimizan el impacto ambiental y contribuyen a relaciones sociales justas y equitativas (Política Nacional de PCS, 2018). Costa Rica es pionero en innovación institucional más allá de lo ambiental y climático, tratando implicaciones como financiamiento, inversiones, economía del conocimiento, derechos humanos, igualdad de género, transparencia, educación y cultura (Plan de Descarbonización, 2019). En Panamá, esta dimensión se permite a través de la política nacional de cambio climático, los planes del sector agropecuario, de seguridad hídrica y agropecuario de cambio climático y la estrategia de desarrollo sostenible bajo en carbono de la ganadería bovina (Estrategia Nacional de Cambio Climatico 2050, 2019). Enfoques participativos se presentan en lo relativo a investigación en la ley de agricultura familiar (Ley 127, 2020) y la construcción de los ejes estratégicos del plan agropecuario de cambio climático, el quinto eje estimula la sostenibilidad en el desarrollo de prácticas agropecuarias, las normas ambientales y de producción, e incentivos en la producción agropecuaria (PNCCSA, 2018). La influencia de las comunidades en las redes agroalimentarias debe alcanzar las tareas de adaptación climática y la gestión ambiental en contra de la tala ilegal (Estrategia Nacional de Cambio Climatico 2050, 2019; PEG, 2019) pues las comunidades dependen del clima y los recursos. La conectividad de la economía rural debe fortalecerse a través de actores institucionales locales y regionales, el cooperativismo ya está vinculando los productores (Nuestro 26 Compromiso. 4 Pilares 1 Estrella y 125 Acciones Prioritarias para Transformar Panamá, 2019), y la agricultura familiar transferirá conocimiento entre generaciones, garantizará la sostenibilidad institucional y mejorará la asociatividad (Ley 127, 2020). 27 6. DISCUSIÓN La compilación de Jasanoff y Kim (2015) muestra la creación de visiones diversas del bien colectivo donde se involucran la ciencia y la tecnología en el trabajo imaginativo de actores sociales, los autores aplican los imaginarios socio-técnicos "visiones colectivamente sostenidas, institucionalmente estabilizadas y realizadas públicamente de futuros deseables, animadas por entendimientos compartidos de formas de vida social y orden social alcanzables a través de avances en ciencia y tecnología y que los apoyan". Representaciones favorecedoras y negativas preceden la innovación tecnológica y pueden restringir los límites de la realidad, la representación de los sistemas tecnológicos frecuentemente se construye socialmente. El conocimiento tiene un rol en los imaginarios del orden social desde que la ciencia experimental impregnó la cultura política por medio de sus demostraciones a la vista de observadores, es así como la democracia moderna ahora estriba en la transparencia y el asentimiento y de ahí la relevancia de reposicionar la ciencia y la tecnología. “Nuestro sentido de cómo debemos organizarnos y gobernarnos influye profundamente en lo que hacemos con la naturaleza, la sociedad y el mundo real”, nuestras formas de vida están ligadas a como entendemos e imaginamos el mundo, no existe una modernidad universal y homogénea y los imaginarios no son una talla única para todos pues se ajustan a diversas escalas. En la cultura política se da muchas cosas como inherentes, los sistemas políticos son una “realidad imaginada” e instituciones de poder yerguen ciertos futuros imaginados. El peso de la observación de la sociedad sobre el gobierno tiene el contrapeso de la rejilla que este ejerce sobre la vista del colectivo, los imaginarios descubren estos relieves de poder. La dominancia de la contingencia, la fluidez, el caos y las distracciones visuales no deben guiar a dar por sentado las cosas, ni disolver la reflexividad, “los imaginarios sociotécnicos nacionales pueden permear en la cultura popular”, la imaginación debe ser una herramienta de revisión para rehacer el mundo, tomando en cuenta todas las dimensiones y los dispositivos, logrando así trascendencia tanto en tiempo como en espacio. Chen, describe al arroz en China como una coproducción de la naturaleza, la política estatal y la identidad nacional y como las preocupaciones individuales despertaron un hábito hogareño en sustitución de los restaurantes y las ventas ambulantes. La tecnología del arroz en el país siguió una narrativa diferente a la Revolución Verde, desde una transición híbrida, a la secuenciación del genoma, la bioprospección, la ingeniería genética de primera y segunda generación, hasta una tecnología impulsada por el mercado. Los efectos de los alimentos transgénicos en la salud humana, controversia entre biotecnólogos y activistas, son un apartado entre dispersas preocupaciones arraigadas respecto a productos peligrosos tanto locales como globales. Los alimentos falsificados y adulterados advirtieron sobre el desamparo de los consumidores y condujeron a campañas públicas para remediar la alarma ante los escándalos alimentarios. Los consumidores chinos están adquiriendo un papel más importante en reformular conceptos de riesgo, pero el impacto a largo plazo de la inocuidad en la seguridad alimentaria es incierto. Entre el 2011-15, el plan gubernamental proyectaba incrementar la investigación y el desarrollo hasta un 2.2% del PIB dirigido a alcanzar 3.3 patentes por cada 10 mil habitantes. Aun cuando existe una 28 concentración de la investigación y el desarrollo en la tecnología del arroz, el aparente obstáculo de la bioseguridad se ha compensado con una mayor cantidad simultanea y sucesiva de transgénicos en ensayos, esto en sincronía con un fortalecimiento de la relación jerárquica entre la ciencia y el campo. En China, emerge una bio-soberanía por medio de la biotecnología y el mercado y un “cambio de rol de los agricultores de criadores calificados a técnicos de campo y del ascenso de los científicos como custodios de conocimientos cada vez más especializados”, en la transición social se renueva el valor de los agricultores y las preocupaciones de los consumidores que se dan cabida en procesos más transparentes de inspección y en espacios dedicados de comunicación. Nuevos desafíos requerirán nuevas tecnologías e “imaginarios de ciencia, tecnología, economía y ética” que aborden la seguridad alimentaria, los derechos privados y deberes públicos y el enfoque entre estas relaciones transformadas. “La atención cuidadosa al cultivo de los consumidores comunes y los agricultores de arroz como productores de conocimiento primario en una era de tecnologías agrícolas intensivas puede ser uno de los imaginarios revolucionarios” (Jasanoff y Kim, 2015). De acuerdo con la relevancia del sector agroalimentario y la composición de este en cada país, los planes de desarrollo y agricultura sostenible pueden enfocarse en una o más dimensiones, teniendo por ejemplo “prácticas de producción ambientalmente racionales”, “desarrollo social sostenible” o “sostenibilidad ambiental”, por lo que los enlaces perdidos citados por Horlings y Marsden (2011) social, cultural, espacial y político no se encuentran de forma generalizada en los instrumentos gubernamentales de la región. 29 7. CONCLUSIONES La noción de desarrollo sostenible del Informe Brundtland lo define como el “desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer las necesidades de las futuras generaciones” (Marco General de Política para la Promoción de la Inversion Privada en Territorios Rurales, 2012), en la Agenda 2030 el indicador 2.4.1 sobre proporción de superficie agrícola dedicada a una agricultura productiva y sostenible evidencia tres dimensiones de sostenibilidad económica, ambiental y social (FAO, 2019b). Considerando los desafíos actuales de la agricultura sostenible y la documentación oficial de cuatro países disponible en línea se aplicó una herramienta de evaluación de instrumentos gubernamentales para promover la Agricultura Tropical Sostenible. Las dimensiones conceptuales de una nueva modernización ecológica fuerte permiten evidenciar los enlaces perdidos social, cultural, espacial y político. Las diferencias económicas, tecnológicas, ecológicas, socioculturales, espaciales y políticas conforman el contexto y la imagen de un país y época y destacan las virtudes potenciales de modernización sostenible en el sector agroalimentario. El Cuadro 1 presenta una herramienta para evaluar la política y promover la Agricultura Tropical Sostenible. La agricultura sostenible en Centroamérica debe ser capaz de mantener el sistema agroalimentario robusto y equitativo ante necesidades históricas y emergentes. Se evaluó en el sector gubernamental los factores limitantes y condiciones para los arreglos institucionales, esta evaluación también puede ser usada en los sectores privado, no gubernamental y académico. Así como las dimensiones de la modernización ecológica fuerte permiten evidenciar los enlaces perdidos y las diferencias de contexto y virtudes también pueden guiar a tomadores de decisiones 30