Impacto de barreras vivas sobre suelos de ladera en los valles inter-andinos de Bolivia. 1: efecto sobre la erosión Brian G. Simsl y Félix Rodríguez V.' Resumen: La erosión del suelo es un problema serio que afecta los sustentos de los agricultores de pequeña escala que cultivan las laderas semiándas de los valles inter-andinos de Bolivia. Los agricultores reconocen el problema y han desarrollado algunas prácticas tradicionales para contrarrestar las reducciones de productividad debidas a la pérdida de fertilidad del suelo. Se establecieron barreras vivas, de especies de pastos y arbustos, sobre el contorno en siete sitios, con agricultores colaboradores en un proyecto de investigación participativa. Se hicieron mediciones durante un periodo de tres años del desarrollo de las barreras, el grado de sedimentación y erosión del suelo, y sus cambios de textura. Las barreras estaban bien formadas después de tres años y el proceso de sedimentación, fácilmente visible para los agricultores, les ha motivado para adoptar y adaptar la tecnología. El pasto falaris (Phalaris tuberarundinacea) resultó ser la mejor opción desde la perspectiva técnica, y desde el punto de vista de los productores durante su evaluación participativa. Palabras claves: Productividad del suelo, pequeños productores, semiárido, investigación participativa Abstract: Soil erosion is a senous problem affecting the livelihoods of small-scale hillside farmers in the semi-arid conditions of the inter-Andean valleys of Bolivia. Farmers are aware of the problem and have developed some traditional practices to counter- act their productivity declines due to loss of soil fertility. Live bamers, of grass and shrub species, were established on the contour at seven sites with collaborating farmers in a participatory research project. Measurements were made over a three-year penod of bamer development, degree of soil sedimentation and erosion and textura1 changes. Bamers were well formed after three years and the process of sedimentation, being readily visible to farmers, has encouraged them to adopt and adapt the technology. Phalaris grass (Phalaris tuberarundinacea) proved to be the best option from a technical perspective and from the farmers' viewpoint during their participatory evaluation. Key words: Soil productivity, small farmers, semi-arid; participatory research INTRODUCCION empinadas cultivadas y las leguminosas para incrementar la fertilidad del suelo estabilizado. El punto de partida La erosión del suelo es un problema muy serio en los fue la preocupación de los agricultores por la reducción valles semiáridos de la región inter-Andina de Bolivia y en sus rendimientos, y que las respuestas tradicionales a es especialmente pronunciada en las áreas de agricultura la pérdida de fertilidad de los suelos de laderas fueron de de subsistencia (Céspedes, 1998; Sims et al., 2000a). bajo costo en términos de capital y tierra. Estos incluyeron Para investigar métodos prácticos para combatir la pircas (muros de piedra), linderos, surcos al contorno y amenaza, en 1996 se inició un programa de investigación zanjas de coronación (Sims et al., 2000b). Las familias participativa con agricultores, en el cual se evaluaron campesinas de las comunidades colaboradoras iniciales alternativas adoptables en sus propias comunidades. estaban de acuerdo que sería lógico iniciar la investigación Se realizaron estudios en tres provincias de valles en el con las prácticas vegetativas de bajo costo probadas en Departamento de Santa Cruz, y en tres provincias del el campo en otros paises. Departamento de Cochabamba, Bolivia. El enfoque fue El empleo de barreras vivas, establecidas al contorno sobre prácticas vegetativas de bajo costo (barreras vivas en parcelas agrícolas, es una práctica de conservación sembradas al contorno y leguminosas de coberturalabono de suelo y agua ampliamente difundida en el mundo verde). Las barreras sirven para estabilizar las laderas (NRC, 1993,1990; Sims et al., 1999b). Sin embargo, su 1 Silsoe Research Institute, Wrest Park Silsoe, Bedford MK45 4HS. R.U. E.mail: bnan.sims@bbsrc.ac.uk 2 Proyecto de Manejo de Laderas (PROFOCE), Universidad Mayor de San Simón, Cochabamba, Bolivia. 1 Ceiba, 2000. Volumen 41(1):1-9 Ceiba Volumen 41 (1) enero-junio, 2000 aplicación en las condiciones semiáridas y frias de los MATERIALES Y METODOS valles inter-Andinos ha sido muy limitada (Céspedes, 1998). La meta del proyecto de investigación fue Las mediciones de erosión, sedimentación y identificar las especies gramíneas y arbustivas que se características físicas de los suelos se realizaron en siete adapten a estas condiciones y que fuesen productivas y parcelas dentro de las propiedades de rentables desde el punto de vista de los agricultores. Con pequeños productores en ep amento de esta finalidad se evaluaron las especies indicadas en el Cochabamba, Bolivia, entre 1996 y 1999. Las Cuadro 1. Además los agricultores sugirieron otras características climáticas y edáficas de los sitios fueron especies que fueron sembradas al lado de los lotes un poco variables (Cuadro 2). El diseño empleado fue de lotes divididos con tres experimentales, para su observación y evaluación tratamientos y dos repeticiones en siete sitios (Cuadro participativa (Sims et al., 199913). 1). Los tratamientos fueron barreras vivas de pastos (TI) El propósito del estudio fue describir los logros de las y arbustos (T2) con un largo mhimo de m; y un testigo barreras vivas en los sitios experimentales del sin barreras (TJ). Cada tratamiento cubrió una superficie Departamento de Cochabamba, Bolivia. Los resultados de 25-90 m2 según la tierra disponible y la distancia entre de las investigaciones en leguminosas serán repodados barreras (establecida por los agricultores). En la práctica próximamente, mientras que 10s aspectos de métodos de número de barreras dependió del interés mostrado por investigación participativa (Sims Y Bentle~, 1998) Y 10s los agricultores y algunas parcelas fueron establecidas aspectos socioeconómicos (Ellis-Jones y Mason, 1999) con 10 barreras de 15 m o más de largo. Además, los ya han sido publicados. agricultores pidieron que se establecieran más barreras Cuadro 1. Especies de gramineas y arbustos / árboles evaluados en Cochabamba, Bolivia. Comunidad v arcel las Gramíneas Arbustivas v asociaciones Yungataqui 1,2 Falaris (Phalaris tuberoarundinacea) Atriplex (Atr@lex halimus) + falaris Tirani 3 Vetiver (vetiveria zizanioides) Retama (Spartium junceum) + falaris Tirani - Pajcha 4 Falaris Gynoxis (Gynoxys oleifolia) reemplazado por falaris P a i m a n i 5,6 Falaris Retama + falaris E1 Molino 7 Vetiver Atriplex Cuadro 2. Caracteristicas climáticas y edáficas de los sitios experimentales en Cochabamba, Bolivia. No. de Temperatura Precipitación Suelo Zona agro- Altitud media annual anual Pendiente parcela Comunidad ecológica msnm TEC mm claseL Textura % 1 Yungataqui Valle cerrado 3460 14 592 m franco arcillo arenoso 17 2 Yungataqui Valle cerrado 3420 14 592 VI franco arcillo arenoso 22 3 Tirani Valle alto 2900 14 585 VI franco arenoso 25 4 Pajcha Puna 4000 6 800 VI1 franco rnigaj oso 45 5 Paimani Cabecera de 3380 8 558 N franco arcillo arenoso 29 valle 6 Pairumani Cabecera de 3400 8 558 N franco arcillo arenoso 56 valle 7 El Molino Valle central 2560 17 52 8 JY Franco 3 7 Según la clasificación del USDA (Landon, 1991; Sys et al., 1991). Clase 111: Tierras aptas para la agricultura y riego pero con restricciones severas. Clase I V Tierras con severas limitaciones con la necesidad de obras de conservación y riego restringido. Clase VI: Tierras generalmente no aptas para la agricultura. Clase VII: Tierras no aptas para agricultura. Sims y Rodríguez: Impacto de barreras vivas sobre suelos de ladera en los valles inter-andinos de Bolivia. 1 Figura 1. Diseño básico para el establecimiento de barreras vivas (i indica la pendiente). T I = barrera de pasto; T2 = barrera de arbusto; T3 = testigo de las especies más prometedoras en el transcurso de la evaluación. Las barreras adicionales no formaron parte del diseño experimental (Figura 1). Se hicieron algunos cambios en el transcurso del experimento (Cuadro 1). Algunas de las especies arbustivas no funcionaron como barreras con la rapidez deseada, de manera que en el segundo año se agregó falaris al atriplex en las parcelas 1 y 2 y a la retama en la parcela 3. El gynoxis en la parcela 4 nunca logró el desarrollo esperado debido a 'las condiciones extremas de la parcela, ya que se está a 4000 msnm (Cuadro 2), lo que restringió el buen enraizamiento de los esquejes. Por lo tanto fue reemplazado por falaris a partir del segundo año. Establecimiento de las barreras Se trazaron las curvas de nivel con el nivel "A" a una distancia escogida por el agricultor, pero nunca a menos de 4.5 m (LUPE, 1994). Las especies gramíneas falaris y vetiver fueron establecidas por esquejes distanciados a 10. cm aproximadamente; mientras que las arbustivas burbuja. Se acopla el nivel de burbuja sobre el palo plano, y luego se apoya un extremo del palo contra la pendiente y se ajusta hasta que la burbuja se centralice. Luego se mide la distancia vertical (cm) del otro extremo del palo hasta la superficie del suelo. La pendiente en porcentaje es equivalente a la mitad de la distancia vertical medida en centímetros. Para medir las tasas de erosión y sedimentación en el transcurso de los tres años, se establecieron cuatro estacas de hierro, de 1.5 m de largo, en los dos extremos de la barrera, 15 cm encima y 15 cm debajo de ella. Estas estacas formaron puntos de referencia permanentes y se enterraron a 1 m de profundidad. Al estirar una cuerda entre los rayos cortados en las estacas, se midió la distancia hasta la superficie del suelo a distancias marcadas en la cuerda de 30 cm. Las mediciones fueron tomadas al inicio del experimento (noviembre de 1996) y al final (mayo de 1999) y después de las tres cosechas intermedias. Los cambios en las distancias indican las tasas de acumulación o erosión del suelo. Cierre de las barreras Para cada especie se midió el tiempo entre el establecimiento de la barrera hasta su cierre. Se realizaron mediciones de las distancias entre plantas y esquejes a intervalos de un mes para determinar la tasa de cierre de las barreras. Textura del suelo Para medir los cambios en textura del suelo entre barreras, se tomaron con un tubo tipo Hoffer 10 muestras al azar en cada tratamiento, al inicio del experimento. Al final de los tres años se tomaron 10 muestras en cada una de tres ubicaciones entre las barreras, a 30 cm debajo de la barrera, en medio, y 30 cm arriba. Se tomaron muestras de O a 10 cm de profundidad. Las muestras de cada ubicación fueron agregadas y mezcladas y una muestra compuesta para cada una fue analizada. atriplex y retama fueron plantas de vivero de un año de edad y transplantadas a 20 cm. Se mantuvieron las Análisis estadístico libres de malezas durante los primeros dos meses Los datos de erosión y sedimentación fueron analizados de su establecimiento. con el empleo de Probabilidad Máxima Residual (Residual Maximum Likelihood). Esto fue porque los datos no son Medición de pendientes, erosión y sedimentación balanceados, es decir, no se encuentran todas las Las pendientes son fácilmente medidas con un palo de combinaciones en todos 10s años en todos 10s sitios y no 2 m de largo (uno de 10s pies del nivel "A") y un nivel de fueron muestreados con la misma frecuencia. LOS Volumen 41 (1) enero-junio, 2000 resultados del análisis son resumidos en cuadros de tres sentidos, por tiempo, tipo de barrera y ubicación de muestre0 relativa a la barrera (abajo o arriba, correspondiendo a la erosión y sedimentación, respectivamente). La importancia de los diferentes factores en el análisis es evaluada por los estadísticos de Wald. Estos son estadísticos de sumas de cuadrados y son distribuidos asintóticamente como p2 con los grados de libertad correspondientes. Para el análisis de textura se analizaron los datos como proporciones de 100 y se empleó la interacción de más alto valor como el término de error. Si los datos fuesen verdaderamente binomiales, es decir si las respuestas fueran de 100 experimentos individuales, hubiese una estimación independiente del error. Estos datos están en una escala continua entre O y 100, de ahí nace el uso del término de error. El análisis procede por incluir sucesivamente los factores y sus interacciones. Para todos estos datos es posible aplicar un modelo que tome en cuenta todas las diferencias en el cuadro, efectivamente por tener un parámetro para cada celda en el cuadro de datos. Esto se llama un modelo saturado y los grados de libertad residuales son cero, tal como la desviación residual (McCullagh y Nedder, 1989). Al analizar datos como éstos, la destreza reside en la selección del modelo más sencillo que tome en cuenta una cantidad mayor de la variación totk (desviación). Los resultados se resumen en un cuadro de "Análisis acumulado de desviación". Una implicación adicional en estos datos es que, debido a los "márgenes" para los factores en los datos son fijos, algunos efectos principales tienen cero desviación, pero esto es algo esperado. Los efectos principales tienen que incluirse antes de agregar los términos de interacción. Del cuadro del análisis de desviación acumulada, se hace la elección de los cuadros de medios que se presentan en los resultados. Evaluaciones de los agricultores En reuniones en el ámbito de comunidad y familias campesinas en todos los sitios estudiados, se invitaron a los agricultores a evaluar el concepto de barreras vivas. Se compararon las barreras vivas con otras prácticas lo- cales e introducidas; por medio de ejercicios de matrices e identificación de prioridades se identiGcaron las prácticas más aceptables (Linzer, s.f.). RESULTADOS Y DISCUSION Desarrollo de las especies Claramente los pastos tuvieron mayor potencial para cerrar la barrera debido a su macollamiento, comparado con las especies de arbustos plantadas solas. Además se observó que el tiempo necesario para formar la barrera completa depende mucho en las condiciones de la parcela (clima, suelo, pendiente) y la intensidad de las prácticas agrícolas. Las parcelas donde las barreras se cerraron en menos tiempo cuentan con riego y producen dos cultivos por año. Las parcelas de secano, con un cultivo por año en parcelas empinadas, no formaron barreras completas antes de los 180 días después de la plantación. Erosión y sedimentación El efecto de las barreras sobre la sedimentación del suelo es un proceso lento durante el periodo de su desarrollo. Sin embargo, se observó el proceso de sedimentación inmediatamente arriba de las barreras en la gran mayoría de los casos (no así la erosión que es mucho más difícil detectar visualmente). Después de dos años se compararon los resultados preliminares de todas las parcelas para determinar el comportamiento de cada combinación de tratamientos (Figura 2). Parcelas (P1 - P7) Figura 2. Sedimentación y erosión en cada parcela, con y sin barreras, después de dos años. P1 y P2 = Yungataqui; P3 = Tirani; T4 = Pajcha; P5 y P6 = Pairumani; P7 = El Molino Sims y Rodríguez: Impacto de barreras vivas sobre suelos de ladera en los valles inter-andinos de Bolivia. I Al terminar la experimentación en 1999 se analizaron todos los resultados. Para simplificar su presentación, se tomaron tres parcelas que representan el rango encontrado (parcelas 3, 4 y 5 del Cuadro 1). El Cuadro 3 representa la erosión y sedimentación entre el inicio y el final de los tres años agrícolas en Tirani. La erosión ocumda se aprecia comparando la distancia desde la línea fija en el primer muestreo, con el segundo, en cada año. Por ejemplo en el año uno, no tenemos una erosión apreciable. En cambio, hubo sedimentación amba de las barreras. Para vetiver hubo una sedimentación de 3.4 cm de suelo (15.8 - 12.4) y muy poca diferencia entre los resultados de los otros dos tratamientos. En el año dos hubo mayor respuesta de los dos tratamientos de barreras, un proceso que se mantuvo en el tercer año. Cuadro 3. Distancias (cm) entre la línea fija y la superficie del suelo, 15 cm arriba y debajo de las barreras. Tirani, Cochabamba, Bolivia. Muestreo Tratamiento Debajo de Arriba de (ver Cuadro 11 la barrera la barrera 1997 vetiver 10.9 15.8 Inicial retama + falaris 18.6 14.4 testigo 13.4 14.5 Vetiver 7.7 12.4 Final retama + falaris 17.5 13.5 testigo 13.0 15.2 Error estándar de diferencias 3.73 1998 vetiver 8.3 12.4 Inicial retama + falaris 17.5 13.5 testigo 17.5 15.1 vetiver 20.2 8.0 Final retama + falaris 18.3 5.3 testigo 12.7 20.7 Error estándar de diferencias 4.22 1999 vetiver 20.2 8.0 Inicial retama + falaris 18.3 5.3 testigo 12.7 20.7 vetiver 17.6 4.9 Final retama + falaris s.d. s.d. testigo 14.6 21.1 En resumen, se detectó poca diferencia en el primer año debido a que fue la época de establecimiento de las barreras. La roturación del suelo (con arado de palo) también tuvo el efecto de esconder movimientos de suelo debido solamente al proceso de erosión y sedimentación. En el segundo año ha habido movimiento de suelo representado por diferencias entre las fechas de muestreo y, también entre la erosión y sedimentación de las parcelas con barreras. En el tercer año el movimiento de suelo es menor y esto se debe a la madurez de las barreras ya bien establecidas con las terrazas formándose visiblemente. Además se debe a que el agricultor estaba respetando mucho más la estructura de las barreras du- rante la labranza del suelo. El había cambiado de mentalidad y no consideraba las barreras como un Cuadro 4. Distancias (cm) entre la línea fija y la superficie del suelo, 15 cm arriba y debajo de las barreras. Pajcha, Cochabamba, Bolivia Muestreo Tratamiento Debajo de Arriba de (Cuadro 1) la barrera la barrera 1997 Inicial Final falaris Gynoxis Testigo Falaris Gynoxis Testigo Error estándar de diferencias 4.44 1998 falaris Inicial falaris 19.2 24.7 testigo 16.0 17.0 falaris 18.2 25.0 Final falaris 12.7 27.7 testigo 17.1 20.5 Error estándar de diferencias 4.47 1999 Inicial Final falaris falaris testigo falaris falaris testigo Error estándar ;e diferencias 3.14 Error estándar de diferencias 4.28 s.d = datos perdidos debido al robo de las estacas s.d. = datos perdidos debido al robo de las estacas Ceiba Volumen 41 (1) enero-junio, 2000 obstáculo y una pérdida de su área cultivable. Además obtenía beneficios adicionales como forraje. En Pajcha (la parcela más alta y fría), hubo la menor tasa de crecimiento de las especies. El gynoxis se murió después de un año y fue reemplazado por falaris. Es una parcela con buen potencial productivo, según la calidad de sus suelos, pero limitado por la pendiente. Inició su periodo de descanso a partir del segundo año según la rotación local. En consecuencia, aunque se detectan las ligeras tendencias, había poco movimiento del suelo en el primer año, y no hubo diferencia entre los tratamientos (Cuadro 4). En el segundo año se empezaron a ver diferencias más claras. Sin embargo, lo curioso es que había deposición del suelo debajo de las barreras (por ejemplo, para el pasto falaris 1: 6.4 cm 124.6 - 18.21) y erosión de 1 cm (26.0 - 25.0) arriba de las barreras. Este fenómeno fue observado solamente en este sitio y se debe al lento desarrollo de las plantas y la pendiente pronunciada Cuadro 5. Distancias (cm) entre la línea fija y la superficie del suelo 15 cm arriba y debajo de las barreras. Pairumani, Cochabamba, Bolivia Tratamiento Debajo de Arriba de Muestreo (ver Cuadro 1 ) la barrera la barrera 1997 Falaris Inicial Retama + falaris 20.6 24.7 Testigo 22.6 22.9 Falaris 18.7 23 -2 ~ i n ~ l Retama + falaris 22.6 23.4 Testigo 24.3 24.9 Error estándar de diferencias 1.76 1998 Falaris 18.7 23.2 Inicial Retama + falaris 22.6 23.4 Testigo 24.3 24.9 Falaris 19.3 23.1 Final Retama + falaris 14.5 25.2 Testigo 26.2 20.8 Error estándar de diferencias 3,52 1999 Falaris Inicial Retama + falaris 14.5 25.2 Testigo 26.1 20.9 Falaris 27.1 7.5 Final Retama + falaris 33.3 7.8 Testigo 30.2 24.1 Error estándar de diferencias 6.06 de 45% de la parcela. El resultado fue que, las plantas frenaban el caudal de escurrimiento para provocar la deposición del sedimento aguas abajo, pero no para detener el caudal para que se depositara arriba de las barreras. El comportamiento de las barreras en Pairumani (Parcela 5 ) fue lo más típico (Cuadro 5). En los primeros dos años hubo un movimiento ligero de suelo mientras las barreras se desarrollaron. En el tercer año el proceso se aceleró con sedimentación de 15.6 y 17.4 cm de suelo para falaris y falaris / retama, respectivamente. Las cifras para erosión para el mismo año fueron 7.8 y 18.8 cm, respectivamente. Cuadro 6. Análisis de la textura de los suelos (%) en los siete sitios, al inicio del experimento en 1996. Comunidad Arcilla Limo Arena Yungataqui 22.3 49.5 28.3 Yungataqui 21.0 47.0 32.0 Tirani 23.8 39.5 36.8 Pajcha 24.8 28.0 47.3 Pairumani 28.8 43 .O 28.3 Pairumani 22.5 39.3 38.3 El Molino 36.8 24.8 38.5 e.e. máximo = 0.041 Cuadro 7. Análisis de la textura de los suelos en los siete sitios (%), al final del experimento en 1999. Comunidad Arcilla Limo Arena Yungataqui 18.3 42.7 39.0 Yungataqui 19.0 45.3 35.7 Tirani 20.0 41.0 39.0 Pajcha 24.7 38.0 37.3 Pairumani 23.3 42.0 34.7 Pairumani 20.0 37.0 43 .O El Molino 32.3 28.3 39.3 e.e. máximo = 0.014 Cuadro 8. Textura del suelo en tres posiciones entre las barreras (%). Promedios de los siete sitios. 1999 Posición del muestre0 en la barrera 30 cm debajo en medio de 30 cm arriba Textura de la barrera las barreras de la barrera Arcilla 23.7 (0.008) 22.3 (0.007) 21.6 (0.007) Limo 36.9 (0.009) 38.3 (0.009) 42.4 (0.009) Arena 39.4 (0.009) 39.4 (0.009) 36.0.(0.009) Los números entre paréntesis son los errores estándares Sims y Rodríguez: Impacto de barreras vivas sobre suelos de ladera en los valles inter-andinos de Bolivia. 1 Textura del suelo Se tomaron los datos de textura al inicio de la investigación en 1996 (Cuadro 6). Los análisis se repitieron en 1999 (Cuadro 7) y han sido promediados sobre las tres ubicaciones de muestreo. El análisis para 1999 in- dica que existe una diferencia significativa en la textura del suelo entre las tres ubicaciones de muestreo (a 30 cm debajo de la barrera; en medio de las barreras; a 30 cm arriba de la barrera) como se indica en el Cuadro 8. Las Cuadro 9. Concentraciones de arena en tres posiciones entre las barreras ( %). Promedios de los resultados de los siete sitios. Cochabamba, Bolivia, 1999. Posición de la muestra en barrera Arena (%) 30 cm debajo 13.6 (0.004) en medio de las barreras 12.9 (0.004) 30 cm arriba 12.1 (0.004) diferencias entre las posiciones son significantes (P = 0.05) e indican que hay menores concentraciones de arena a 30 cm arriba de las barreras. Esta es una indicación del movimiento preferencial de las partículas más finas (arcilla, limo) que se acumulan en esta posición. El Cuadro 9 indica el análisis estadístico. Considerando que las partículas más finas del suelo se pierden por erosión antes que las gruesas, se realizó un análisis de las proporciones relativas delas distintas clases de arena en cinco parcelas (Cuadro 10). Hubo una diferencia significativa (P = 0.05) entre las fracciones globales entre los dos años (Cuadro 11). Se aprecia que el nivel de arcilla se redujo, el limo se mantuvo y la fracción de arena incremento con el tiempo. Observaciones de los agricultores Si nuestra meta es lograr la sostenibilidad de la producción agrícola, la participación del agricultor es Cuadro 10. Clasificación de las partículas de arena en cinco parcelas experimentales. Cochabamba, Bolivia, 1999. Arenas (%) Comunidad Posición de la muestra en la barrera Gruesa (0.5mm) Media (0.25mm) Fina (0.10 mm) 30 cm debajo 16.0 5.2 18.8 Tirani en medio dé las barreras 12.6 5.6 21.8 30 cm arriba 9.4 4.6 2.3 3 0 cm debajo 13.2 6.4 20.4 Pajcha en medio de las barreras 12.4 5.4 19.2 30 cm arriba 13.2 6.6 15.2 30 cm debajo 3.4 1 .8 32.8 Painunani en medio de las barreras 4. O 2.6 25.4 30 cm arriba 3.2 2.4 28.4 30 cm debajo 7.4 4.6 34.0 Pairumani en medio de las barreras 6.6 4.4 34.0 30 cm arriba 6.4 4.6 27.0 30 cm debajo 14.0 11.2 14.8 El Molino en medio de las barreras 13.0 9.8 17.2 30 cm arriba 12.2 10.0 15.8 Cuadro 11. Comparación del análisis de textura global de los siete sitios (%), Cochabamba, Bolivia, de 1996 y 1999. Posición del muestreo Textura Año 30 cm debajo de la barrera en medio de las barreras 3 0 cm arriba de la barrera 1996 dnt 25.7 (0.012) dnt Arcilla 1999 23.7 (0.016) 22.3.(0.016) 21.6 (0.016) 1996 dnt 38.7.(0.013) dnt Limo 1999 36.9.(0.018) 38.3 (0.018) 42.4 (0.019) 1996 dnt 35.6 (0.013) dnt Arena 1999 . 39.4 (0.019) 39.4 (0.019) 36.0 (0.018) Ceiba Volumen 41 (1) enero-junio, 2000 esencial. Esto asegura que haya un enlace entre la investigación y los conocimientos del ambiente que tiene el agricultor. Al mismo tiempo promueve la adaptación de tecnologías a nuevas situaciones agroclimáticas y socioeconómicas; además, promueve la asociación constante del productor con el proceso de experimentación, la toma de decisiones y el uso de recursos, y una adopción más amplia de tecnologías apropiadas. Cuando se considera el potencial para la adopción de tecnologías de conservación de suelo y agua, dos juegos de perspectivas son aparentes: aquella del investigador y aquella de los agricultores que participan en l a investigación. Suele ser difícil incorporar los criterios de los agricultores ya que están ganando experiencia. Muchas veces se les dificulta la identificación, cuantificación y valoración de los factores que ellos consideran más importantes en términos de adopción futura. Sin embargo, la participación del agricultor permitirá una visión más clara de los recursos claves requeridos y los beneficios de prácticas de conservación de suelo y agua. Al someter las prácticas a su evaluación participativa, los siguientes criterios emergieron como cruciales para las prácticas de conservación de suelo y agua: Tienen que retener el suelo y su humedad e incrementar su fertilidad para aumentar los rendimientos de los cultivos. Facilidad de construcción. Materiales de construcción o establecimiento fácilmente disponibles. Permitir regar fácilmente. No debería interferir con los trabajos de campo. No debería reducir el área disponible para cultivos. Podría emplearse como linderos. Sembradas en medio de los muros de piedra utilizados como control de cárcavas. En todos los casos barreras vivas con el pasto falaris emergieron como la opción favorita. Además fue aparente que los agricultores modificaron el empleo de barreras vivas, reflejando la adaptabilidad del empleo de distintas especies y el talento innovador de los agricultores y las ONGs promoviendo prácticas de conservación de suelo y agua. El empleo y el diseño de barreras vivas solían ser cambiados para satisfacer las necesidades de los sistemas de producción. Algunos usos alternativos incluyeron: El establecimiento de barreras o como especies únicas o como mezclas. Estabilización de las orillas de acequias de riego y su protección contra material de derrumbes, para así reducir la mano de obra necesaria para su limpieza. Como linderos. Sembradas encima de muros de piedra o zanjas de coronación para mejorar su estabilidad estructural. Sembradas encima de bancales o terrazas en asociación con frutales. Sembradas solas, no para conservar, sino como fuente de forraje. A pesar de que fue demasiado temprano establecer el impacto de barreras vivas sobre los sistemas de producción, algunos cambios fueron aparentes: Diversificación de cultivos. Se están sembrando cultivos de más alto valor conforme la fertilidad del suelo se incrementa. Ejemplos específicos ya visibles son: cebolla; tomate; lechuga y flores. Dicha intensificación también requiere cercas para controlar la entrada del ganado y, aunque no está claro hasta que punto la intensificación sea resultado de las barreras o las cercas, es claro que se necesitan las dos para maximizar productividad. Incremento en el valor de la tierra conforme aumenta su productividad. Este efecto ha sido el caso particu lar de las áreas cerca de la ciudad de Cochabamba donde los valores de la tierra se han duplicado. Incremento en cultivos asociados (maíz, frijol y otras leguminosas), y más utilización de rotaciones. Forraje cortado y llevado a los animales. Como ahora se restringe el acceso de animales a las parcelas cultivadas, algunas parcelas de falaris son ahora cortadas y el forraje es usado para alimentar toda clase de ganado (ovinos, bovinos, equinos y conejos). La alimentación de los animales en las parcelas mientras que trabajan, se ve como una ventaja grande. Mejor manejo de ganado. Como resultado del forraje mejorado. Reducción en el empleo de tierra marginal. Algunos agricultores expresaron un deseo de reducir la labranza de parcelas empinadas de secano, tal vez sembrándolas con falaris u otras especies de pastizales adecuados. Esto les permite usar sus parcelas regadas con mayor eficiencia. Sims v Rodrímiez: Im~acto de barreras vivas sobre s uelos de ladera en los valles inter-andinos de Bolivia. 1 Venta de plantas de barreras. Se ve como una fuente adicional de ingresos. Estos criterios, identiñcados por los agricultores, pueden proveer la base para determinar los costos y beneficios y, por tanto, su evaluación económica. CONCLUSIONES Las prácticas de conservación de suelo y agua como barreras vivas sembradas al contorno, funcionan bien en un rango amplio de ambientes agroclimáticos y condiciones de suelo (sobre todo en pendientes). En este sentido son aptas para los pequeños productores de ladera en los valles semiáridos de la región inter-Andina. El pasto falaris fue la especie favorita desde los puntos de vista de facilidad de establecimiento, rapidez de cierre, producción de forraje y retención del suelo. El desarrollo de las barreras es lento inicialmente, pero casi desde un principio es posible que los agncultores observen la acumulación de suelo arriba de ellas y la erosión del mismo abajo. La cuantificación de este efecto con ellos (Sims et al., 2000) ofrece una herramienta poderosa en la lucha por diseminar el concepto del valor de conservación de suelo y agua. Los cambios de la textura del suelo entre las barreras son aparentes después de tres años de establecimiento de las barreras y demuestran el movimiento de las partículas más finas hacía abajo. La meta principal del mejoramiento de tecnologías de manejo del suelo es contribuir al mejoramiento de los medios de vida rurales. El diseño de estrategias para tal propósito debe tomar en cuenta como mejorar l a combinación de las opciones en lugares distintos con agncultores que tienen acceso diferente a los recursos. A pesar de que estudios regionales proveen generalizaciones globales acerca del estado de l a degradación de la tierra, es imprescindible reconocer la naturaleza compleja y diversa de los suelos y la necesidad de desarrollar opciones de su manejo que pueden emplearse a los distintos niveles. Esto significa trabajar con agricultores y sus grupos representantes con mayor efectividad y con mayor participación de los actores en la consideración de opciones alternativas de políticas e intervenciones técnicas Reconocimiento :El presente ar t ículo es un rendimiento de un proyecto de investigación (R6621) financiado por el Departamento para el Desarrollo Internacional (DFID) del Reino Unido para el beneficio de países en vías de desarrollo. Los puntos de vista expresados no son, necesariamente, del DFID. Agradecemos a Rodger White de Silsoe Research Insti- tute, Reino Unido, por su valioso apoyo con el análisis estadístico. Céspedes S., E. 1998. Erosión: El desierto que nos viene. 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