Titulación de tierras en las mujeres de Danlí y Alauca, El Paraíso, Honduras Sara Marina Durán Portillo ZAMORANO Departamento de Desarrollo Rural Abril, 1998 82 Titulación de tierras a las mujeres de Danlí y Alauca, El Paraíso, Honduras Proyecto especial presentado como requisito parcial para optar al título de Ingeniera Agrónoma en el Grado Académico de Licenciatura presentado por Sara Marina Durán Portillo Zamorano-Honduras Abril, 1998 82 La autora concede a Zamorano permiso para reproducir y distribuir copias de este trabajo para fines educativos. Para otras personas físicas o jurídicas se reservan los derechos de autor. ________________________ Sara Marina Durán Portillo Zamorano-Honduras Abril, 1998 82 Titulación de Tierras a las Mujeres de Danlí y Aluca, El Paraíso, Honduras presentado por Sara Marina Durán Portillo Aprobada: __________________ ____________________ Isabel Pérez, M. Sc. Marcos Rojas, M. Sc. Asesora Principal Jefe de Departamento ___________________ ____________________ Milton Muñoz, Ph. D Antonio Flores, Ph. D Asesor Decano Académico ___________________ ____________________ Bernardo Peña, M. Sc. Keith Andrews, Ph. D Asesor Director ____________________ Isabel Pérez, M. Sc. Coordinadora PIA 82 DEDICATORIA A Dios y la Virgen por toda la fortaleza en este largo caminar. A mis padres Juan Ramón Durán y Rosario Portillo de Durán por ser un ejemplo de amor y entereza, por brindarme todo el amor y la comprensión para salir adelante. A mis hermanos Luís Roberto y Juan Ramón porque representan los mayores tesoros que la vida me ha podido obsequiar. A Enrique Duarte por ser la persona más maravillosa del mundo, por acompañarme y apoyarme en todo momento. A mis tíos José Antonio Durán y Julio Portillo por toda la confianza depositada y por el cariño desde la distancia. A mis amigas del alma y de toda la vida: Roxana Zavala por todas sus cartas y oraciones y Raquel Jean por ser una persona sin igual y por todo lo compartido. 82 AGRADECIMIENTOS A Dios por ser realmente el más cierto en las horas inciertas y por ser realmente el amigo y el camino en toda jornada. A la Virgen del Sagrado Corazón de Jesús por acompañarme. A mis buenos amigos Alejandro Pineda, Eduardo Galo, Aldo Sinibaldi, Ramón Duarte, Edith González y Janeth Moncada por todos los buenos momentos compartidos que han hecho de nuestra amistad un vínculo que no conoce distancia. A mis amigos Cristóbal Aguilar, Raúl Pinel, Claudia Maldonado, María Pía González, Ana Cecilia Gallardo y Anabell Payés por todo su apoyo. A la familia Revilla por ser siempre tan especiales, darme todo su apoyo y dejarme ser parte de la familia. A la familia Gallozzi y Olaechea por su amabilidad. Al Doctor Milton Muñoz, Miriam de Muñoz y Don Bernardo Peña por toda la colaboración brindada, por la paciencia y por todas las atenciones. A Nelson Montoya, Rossy de Zelaya y Anny Ordoñez por el apoyo y amabilidad desinteresada. 82 AGRADECIMIENTO A PATROCINADORES A CLUSA-EL SALVADOR por financiar mis estudios y apoyarme en mi desempeño profesional. Al Proyecto de Investigación de Políticas y Banco de Datos financiado por USAID através del Centro de Análisis de Políticas del Departamento de Economía Agrícola de Zamorano por financiar este proyecto. 82 RESUMEN Durán, Sara. 1998. Titulación de tierras a las mujeres de Danlí y Alauca, El Paraíso, Honduras. Proyecto Especial del Programa de Ingeniero Agrónomo, El Zamorano, Honduras. 86 p. Este estudio se llevó a cabo en los municipios de Danlí y Alauca, departamento de El Paraíso. Participaron 176 mujeres divididas en dos grupos: mujeres que han titulado tierras dentro del PTMT; tanto las que recibieron el título como las que no lo han hecho y mujeres que no han titulado tierras. Se identificaron los factores que limitan o posibilitan el acceso y control de la tierra, en los dos grupos mencionados. Se hizo un reconocimiento de la zona, encuestas y talleres. Hubo mucha similitud entre los niveles educativos y el estado civil de las mujeres de ambos grupos. El grado de alfabetismo no es una condición indispensable o muy relevante para la titulación, sin embargo las que tienen más educación tienden a titular más área. Las mujeres no manifestaron interés en la titulación en pareja, a pesar de la promoción que se ha dado al respecto; el título individual es el que les interesa más. Los factores más limitantes en el acceso de las mujeres a la tierra han sido la falta del recurso y los condicionamientos ideológicos, evidenciados en los patrones de herencia desfavorables para ellas y que son perpetuados por sus compañeros. La razón más concluyente que las entrevistadas le adjudican al título de dominio pleno es la de dar seguridad en la tenencia de la tierra seguido por las facilidades que presenta el mismo para la obtención del crédito formal. El acceso al crédito formal no es el más deseable en las mujeres; ambos grupos de mujeres afirman que es mejor trabajar con dinero propio. La mayoría de beneficiarias de la titulación son minifundistas, lo cual limita el impacto que el acceso a la tierra podría tener en la economía de sus hogares, además que es muy temprano para observar cambios radicales tanto en producción como inversión agrícola como resultado de la titulación. Sin embargo, las mujeres proyectan seguir con la producción de los cultivos que ya están sembrados e intensificarlos, sobre todo el café. La mayor limitante para las mujeres que han titulado es la falta de recursos económicos porque esa es la base para acceder a la tierra e invertir en ella. Mientras que para las que no la han hecho es la tierra misma, aunque no le restan importancia al factor económico. Palabras claves: acceso a tierra, mujeres rurales, titulación de tierra. 82 ¿POR QUE TITULAN TIERRAS LAS MUJERES? Esta interrogante ha estado presente desde que se concretaron las reformas a la Ley de Reforma Agraria (1962) que se plasmaron en la Ley de Modernización del Sector Agrícola (1992) y que presentan a la mujer como una beneficiaria directa de la tierra. Para poder responder a ello se les preguntó tanto a mujeres que han titulado tierras como a quienes no lo han hecho, en los municipios de Danlí y Alauca, El Paraíso. En estos lugares ha estado titulando el Instituto Nacional Agrario (INA) dentro del Programa de Titulación Masiva de Tierras (PTMT) gracias al apoyo financiero de la Agencia para el Desarrollo Internacional de los Estados Unidos (USAID). Es muy interesante lo que se encontró, ya que lo que más las motiva es el poder sentir seguridad en la tierra en que han vivido durante toda una vida y que es de donde sacan el sustento diario. Buscan convertirse en propietarias de algo que ha sido siempre de los hombres de la familia pero que ellas también desean hacer suyo para que sus hijos puedan tener algo para el futuro. Las tierras que las mujeres buscan titular son, en la mayoría de los casos, las que están cerca de la casa que habitan porque les es más fácil atenderla sin descuidar los oficios domésticos, razón por la que aunque han titulado áreas pequeñas se sienten conformes. Las mujeres que titulan se plantean para el futuro seguir con los cultivos que ya están sembrados, sobre todo en el caso del café que es el principal rubro de la zona. Pero dijeron necesitar de recursos económicos para poder pagar tanto el título como para poder invertir en esas tierras. El tiempo que ha pasado desde que iniciaron con la titulación es corto como para poder ver cambios radicales que sean gracias a la titulación y también en la mayoría de los casos todavía no se los han entragado, lo que fue señalado por ellas como limitantes para el proceso de titulación. Sería bueno poder volver a hacer esta pregunta dentro de unos tres a cuatro años para poder ver que es lo que ellas opinan cuando ya ha pasado más tiempo y cuando ya tengan el título en su poder. 82 CONTENIDO Portadilla………………………………………………………………. . i Autoría…………………………………………………………………. ii Página de firmas………………………………………………………... iii Dedicatoria…………………………………………………………….. iv Agradecimientos……………………………………………………….. v Agradecimiento a patrocinadores…………………………………….... vi Resumen……………………………………………………………….. vii Nota de prensa…………………………………………………………. viii Contenido……………………………………………………………… ix Indice de Cuadros……………………………………………………… xi Indice de Anexos………………………………………………………. xiv 1. INTRODUCCION………………………………………………….. 1 1.2 Objetivos………………………………………………………………. . 3 1.3 Hipótesis……………………………………………………………….. 3 2. REVISION DE LITERATURA…………………………………….. 4 2.1 Historia de las formas de tenencia de la tierra en Honduras…………… 4 2.2 Las políticas agrarias en Honduras…………………………………….. 6 2.3 El proceso de titulación………………………………………………... 9 2.4 Importancia de la titulación……………………………………………. 11 2.5 Avance en los programas de titulación………………………………… 12 2.6 Situación del agro hondureño………………………………………….. 15 2.7 Características generales del departamento de El Paraíso……………... 17 2.8 Diagnóstico de la mujer rural…………………………………………... 20 82 3. MATERIALES Y METODOS……………………………………... 23 3.1 Ubicación geográfica…………………………………………………... 23 3.2 Población………………………………………………………………. 25 3.3 Variables del estudio…………………………………………………… 27 3.4 Recolección de la información…………………………………………. 28 3.5 Definición de términos para el estudio…………………………………. 30 4. RESULTADOS Y DISCUSION…………………………………… 32 4.1 Características de las mujeres de Danlí y Alauca……………………… 32 4.2 Factores que facilitaron o limitaron la titulación de tierras…………… 40 4.3 Control de la mujer sobre la tierra……………………………………... 55 4.4 Necesidades de capacitación de las mujeres en las aldeas estudiadas….. 64 4.5 Prueba de hipótesis…………………………………………………….. 69 5. CONCLUSIONES………………………………………………….. 70 6. RECOMENDACIONES……………………………………………. 71 6.1 Para programas de titulación…………………………………………... 71 6.2 Para organismos que brinden capacitaciones…………………………... 71 6.3 Para futuras investigaciones…………………………………………... 72 7. BIBLIOGRAFIA……………………………………………………. 73 8. ANEXOS……………………………………………………………. 76 82 INDICE DE CUADROS Cuadro Cuadro 1. Evolución de las formas de tenencia de la tierra: porcentaje de explotaciones y de la superficie en propiedad (1952-1993)………….. 5 Cuadro 2. Títulos emitidos a mujeres durante el desarrollo del Programa de Titulación Masiva de Tierras para los departamentos de El Paraíso e Intibucá………………………………………………………………. 23 Cuadro 3. Casos registrados de titulación femenina por municipio, departamento de El Paraíso………………………………………….. 24 Cuadro 4. Aldeas o caseríos visitados en el estudio de titulación femenina de tierras………………………………………………………………… 25 Cuadro 5. Total de mujeres que participaron por municipio y por tipo de herramienta utilizada…………………………………………………. 27 Cuadro 6. Distribución de las edades de las mujeres entrevistadas que han titulado sus tierras……………………………………………………. 32 Cuadro 7. Distribución de las edades de las mujeres entrevistadas que no han titulado tierras………………………………………………………... 33 Cuadro 8. Estado civil de las mujeres entrevistadas que han titulado sus tierras.. 33 Cuadro 9. Estado civil de las mujeres entrevistadas que no han titulado tierras… 34 Cuadro 10. Nivel escolar alcanzado por las mujeres entrevistadas que han titulado sus tierras……………………………………………………. 35 Cuadro 11. Nivel de alfabetismo funcional de las mujeres entrevistadas que han titulado sus tierras………………………………………………….. 36 Cuadro 12. Nivel escolar alcanzado de las mujeres entrevistadas que no han titulado tierras………………………………………………………... 37 Cuadro 13. Nivel de alfabetismo funcional de las mujeres entrevistadas que no han titulado tierras…………………………………………………… 37 Cuadro 14. Conocimiento del PTMT de las mujeres entrevistadas que han titulado sus tierras……………………………………………………. 40 Cuadro 15 Conocimiento del PTMT de las mujeres entrevistadas que no titularon tierras………………………………………………………. 41 Cuadro 16. Motivos para titular sus tierras según las mujeres entrevistadas que sí titularon……………………………………………………………… 43 Cuadro 17. Motivos expresados para titular tierras de las mujeres entrevistadas que no han titulado…………………………………………………... 44 82 Cuadro 18. Motivos expresados para no titular tierras por parte de las mujeres entrevistadas que no han titulado…………………………………….. 45 Cuadro 19. Razones que impidieron titular su tierra a las mujeres entrevistadas… 46 Cuadro 20. Problemas durante el proceso de titulación femenina de tierras en Danlí y Alauca, El Paraíso, Honduras………………………………... 48 Cuadro 21. Razones del atraso en la entrega de los títulos de propiedad………… 49 Cuadro 22. Fuentes de financiamiento para el pago del valor de la tierra utilizadas por las mujeres que titularon……………………………... 51 Cuadro 23. Formas de obtención de la tierra titulada por mujeres……………… 52 Cuadro 24. Decisión futura de la herencia de la tierra en las familias de las mujeres que ya titularon……………………………………………… 52 Cuadro 25. Patrón futuro de herencia de las mujeres que titularon sus tierras…… 53 Cuadro 26. Cantidad de tierra titulada por las mujeres beneficiarias del PTMT de Danlí y Alauca……………………………………………………….. 56 Cuadro 27. Razones para no titular la totalidad de las tierras……………………. 57 Cuadro 28. Cultivos en las tierrras tituladas por las mujeres de Danlí y Alauca…. 59 Cuadro 29. Decisión de siembra de las tierras tituladas por las mujeres de Danlí y Alauca………………………………………………………………... 59 Cuadro 30. Encargados de la producción de las tierras tituladas por las mujeres de Danlí y Alauca…………………………………………………….. 60 Cuadro 31. Conocimiento sobre los costos de producción de las mujeres que titularon tierras en Danlí y Alauca………………………………….. 61 Cuadro 32. Destino de la producción de las beneficiarias del PTMT de Danlí y Alauca, El Paraíso, Honduras………………………………………. 62 Cuadro 33. Tipo de capacitaciones recibidas por las mujeres entrevistadas…..… 64 Cuadro 34. Interés en la capacitación agrícola de las mujeres que titularon…...… 65 Cuadro 35. Interés en la capacitación pecuaria de las mujeres que titularon……... 66 Cuadro 36. Interés en la capacitación sobre temas no agrícolas de las mujeres que titularon tierras…………………………………………………... 67 Cuadro 37. Apoyo para la producción de las beneficiarias del PTMT de Danlí y Alauca, El Paraíso, Honduras……….………………………………. 68 Cuadro 38. Relación existente entre el nivel educativo, cantidad de tierra titulada y cultivada……………………………………………………………. 69 82 INDICE DE ANEXOS Anexo 1. Formato de entrevista para mujeres beneficiarias del programa de titulación masivo de tierras………………………………………….. 77 2. Formato de entrevista para mujeres que no han titulado su tierra…... 84 3. Coeficientes de correlación…………………………………………. 86 82 1. INTRODUCCION La preocupación por la integración de las mujeres en el desarrollo forma parte de un proceso amplio de toma de conciencia que se ha dado en el mundo contemporáneo desde hace varias generaciones, pero que ha adquirido mayor dinamismo a partir de la década de los '80. En Honduras se han dado manifestaciones inequívocas de discriminación de la mujer, situación que ha sido tradicionalmente más aguda en el sector rural. Un cambio importante que impulsó el rol de la mujer a nivel rural fue la promulgación de la Ley para la Modernización y el Desarrollo del Sector Agrícola (LMDSA). A partir de 1992 se oficializaron cambios a la Ley de Reforma Agraria facilitando así un proceso para lograr mayor igualdad de oportunidades entre los géneros. Las condiciones de vida de las mujeres hondureñas no constituyen un fenómeno aislado sino que reflejan los problemas de la sociedad en su conjunto. Sin embargo, para que el desarrollo que las sociedades emprenden sea efectivo y sostenible es indispensable la participación central de la mitad de la población, las mujeres, y la incorporación de sus necesidades, aspiraciones y perspectivas en todos los sectores que éstas se encuentran. El acceso a la tierra es una de las necesidades de la mujer rural hondureña. Este no ha sido el más deseable, situación que no mejoró con la Ley de Reforma Agraria (LRA), ya que no tomó en cuenta los roles que desempeña la mujer en el agro. Esta ley consideraba a la mujer como beneficiaria directa de la tierra sólo en aquellos casos en que era soltera o viuda y con hijos a su cargo. Además que trabajara la tierra en modalidades previstas por la ley: residir en el área rural, tener como ocupación habitual los trabajos agrícolas, no ser propietaria de tierras o serlo de una superficie inferior a la unidad agrícola familiar. En el caso del hombre sólo debía ser hondureño, mayor de 16 años si es soltero o casado de cualquier edad y sin importar que no tuviese hijos a su cargo. Como consecuencia de esta ley son muy pocas las mujeres que fueron beneficiadas directamente. Según datos citados por la Política Nacional de la Mujer, se considera que únicamente 3.8% de los beneficiarios de la LRA son mujeres. A este limitado acceso se le añade que las características de las tierras adjudicadas eran en su mayoría minifundios o microfundios, es decir, menores de 5 hectáreas. Esta situación confirma a su vez que estas mujeres practican la agricultura de subsistencia, con lo cual no logran producir para comercializar y no contribuyen a mejorar sus condiciones de vida (SECPLAN, 1989). Además de la discriminación en la ley agraria, al interior de las organizaciones campesinas también se les relega a un segundo plano. Son pocos los casos en que aparece la mujer como propietaria de la tierra y de igual manera como miembro de estas organizaciones. Esto hace que su papel quede invisibilizado, se olvida la combinación de roles que tiene ésta en lo productivo y reproductivo (Fundación Arias et al., 1995). 82 Tábora (1992) da un ejemplo de la forma en que las organizaciones campesinas discriminan a las mujeres miembros de sus propias familias: “Las mujeres que se organizan dentro de asentamientos de la Reforma Agraria, sólo tienen acceso a tierra luego de solicitarla a los hombres, quienes acceden de mala gana, negándose en la mayoría de los casos. Cuando la obtienen y la trabajan se da lo siguiente: les dan la tierra no apta para la agricultura o que requiere mucho trabajo para prepararla. Si obtienen buena producción, no se las vuelven a prestar, se las prestan por poco tiempo o la cantidad prestada es muy pequeña" (pág. 35). Los problemas de tenencia de la tierra han estado muy presentes en las políticas hondureñas desde los años 80, alrededor de las iniciativas de titulación de tierras nacionales y ejidales, impulsadas en su mayoría, por organismos internacionales que visualizan la titulación como un instrumento central para dar seguridad en la tenencia de la tierra y optimizar su uso. Un ejemplo claro de éstas iniciativas internacionales es el Programa de Titulación Masiva de Tierras (PTMT) del Instituto Nacional Agrario (INA), que está siendo financiado por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y dentro del cual se enmarca este estudio. La titulación masiva de tierras ejidales y nacionales ocupadas con derecho a uso por la mayoría de las familias rurales es una buena oportunidad para promover la titulación femenina de estas tierras. Es por ello que para impulsar el desarrollo de la mujer en el sector rural es necesario realizar estudios que suministren información adecuada sobre la ratificación e incorporación del derecho de la mujer a ser dueña de los medios de producción. El presente estudio contribuirá con información sobre los factores que posibilitan o limitan la tenencia femenina de la tierra, su control y las necesidades de capacitación para apoyar que las mujeres accedan y controlen la tierra. Otro punto importante para investigar es la situación de cómo las mujeres, legítimas propietarias de su tierra, enfrentan la nueva realidad y de las necesidades o vacíos que ellas consideran poseer para que su desempeño económico sea satisfactorio y sean gestoras de su desarrollo personal y familiar. Este esfuerzo también busca dar lineamientos para que quienes trabajan actualmente en los procesos de titulación, incorporen todo un cuerpo sistematizado y organizado de capacitaciones pre y post titulación, haciendo que las mujeres puedan enfocar de la mejor manera su papel de propietarias del recurso tierra. La presente investigación estudia la situación que enfrenta la mujer dentro de la problemática de la titulación de tierras en los Municipios de Danlí y Alauca, Departamento de El Paraíso, donde el PTMT inició su proceso de titulación de tierra. 1.2 OBJETIVOS 82 1.2.1 General • Identificar los factores que limitan o posibilitan a las mujeres de Danlí y Alauca el acceso y control de la tierra a través del Programa de Titulación Masiva de Tierras (PTMT). 1.2.2 Específicos • Determinar la cantidad de tierra titulada por las mujeres y la cantidad de tierra sobre la cual ejercen control directo. • Identificar el uso que las mujeres que han titulado le están dando a la tierra. • Identificar y analizar los factores que, a juicio de las entrevistadas, posibilitaron o limitaron la titulación de su tierra. • Establecer las expectativas de las mujeres antes y después de obtener el título de propiedad, en cuanto al uso de la tierra. • Identificar las necesidades y preferencias de capacitación de las mujeres sobre la titulación y producción de la tierra. • Establecer la posible relación existente entre el nivel educativo, la cantidad de tierra titulada y el área cultivada. 1.3 HIPOTESIS • Las mujeres con un nivel educativo mayor son las que más han titulado tierras, en comparación a las de menor nivel educativo. • Las mujeres que han titulado mayor superficie cultivan una mayor cantidad de tierra que las que titularon una menor cantidad. 82 2. REVISION DE LITERATURA 2.1 HISTORIA DE LAS FORMAS DE TENENCIA DE LA TIERRA EN HONDURAS Es importante para el presente estudio hacer un breve recuento histórico de la tenencia de la tierra en Honduras, através de los diferentes momentos que la han conformado, para ayudar a entender las formas jurídico-legales actualmente reconocidas de tenencia de la tierra, que han sido impulsadas por los diferentes programas que promueven la titulación en el país. Se partirá de la etapa colonial, que según menciona Salgado (1996 in Durham 1988), es el período en donde se inicia el proceso de concentración de la tierra. En esta época se otorgaron títulos de propiedad sobre la tierra a caballeros, medida en caballerías y también a los peones sólo que éstas se medían en peonías, unidad inferior a la primera. Existían además otras formas de tenencia de la tierra en la época colonial. También Cardoso y Pérez (1977) menciona que las tierras fueron entregadas en propiedad privada a los españoles gratuitamente, llamándose “mercedes” o mediante pago de dinero, llamándose “composiciones” manera por la cual se legalizó la ocupación de hecho. Pero existieron, de la misma manera que las primeras, formas colectivas de propiedad para los pueblos de españoles y para los de indios: ejidos y tierras comunales, respectivamente. La política colonizadora buscó impedir la formación de una nobleza “indiana” poderosa pero el cometido no se cumplió. Se dio la concentración de las propiedades rurales en pocas manos, lo que llevó a que los sectores terratenientes tuvieran una importancia cada vez más en aumento (Cardoso y Pérez 1977). Según Muñoz (1998), en el período de la Independencia surgió la disposición de convertir las tierras baldías en tierras nacionales o públicas como patrimonio del Estado. Desde entonces se empezó a dar concesiones para que las tierras ejidales se asignaran a los municipios y aldeas; las tierras comunales a las etnias y otras tierras a personas particulares bajo disposiciones legales. De esta manera, en Honduras actualmente se reconocen los siguientes tipos de propiedad de la tierra: • TIERRAS PRIVADAS: tierras legalmente en posesión con dominio pleno o propiedad transferida a personas naturales o jurídicas. • TIERRAS NACIONALES: tierras propiedad del Estado explotadas por personas naturales o jurídicas pero que no han sido tituladas en favor suyo. • TIERRAS EJIDALES: tierras manejadas por productores, cuya administración ha sido concedida por el Gobierno a las corporaciones municipales, para su uso y goce de los vecinos. • TIERRAS FISCALES: tierras cuyo dominio pertenece al Estado y que ha adquirido de terceros por cualquier título traslaticio de dominio. 82 En el tiempo en que se hizo esta estructuración de la tenencia de la tierra no existía presión poblacional como se dió a mediados del presente siglo, en donde los pequeños agricultores fueron reclamando las tierras nacionales o simplemente, se posesionaron de ellas, con lo que se generó una gran inestabilidad en cuanto a la legalidad de la posesión de las tierras (Durham, 1988). Según dice Muñoz (1998), también en las municipalidades esta inseguridad en la tenencia de la tierra hizo que la tierra que se había recibido de parte del Estado (ejidal) fuera tomada por los campesinos sin tierra y se les entregó títulos de dominio útil para facilitar el usufructo pero no se registraron como propiedad privada. En la historia de Honduras se ha visto un gran número de explotaciones y de áreas divididas en fincas que no cuentan con una condición jurídica de propiedad definida como en dominio pleno. Es muy típico observar, todavía en nuestros días, muchos productores no propietarios, cultivando y viviendo en tierras ejidales. Es importante observar que las explotaciones con título de dominio pleno representan el 40% del total, lo que constituye el 56.7 % del total de la superficie en fincas, tal como lo muestra el siguiente cuadro: Cuadro 1. Evolución de las formas de tenencia de la tierra: porcentaje de explotaciones y de la superficie en propiedad (1952-1993). AÑOS % de explotaciones en tierras en propiedad, con títulos de dominio pleno % de la superficie en fincas en propiedad privada con títulos plenos 1952 1965 1974 1993 21.3 22.4 33.5 40.0 46.2 nd 48.6 56.7 Fuente: Censos Agropecuarios de 1952, 1965, 1974 y 1993; tomado de Baumeister y Wattel (1996). Según menciona Salgado (1996), en Honduras han existido dos formas de acceder a la tierra. Primero, las adjudicaciones por parte del Estado tanto a productores independientes como a grupos organizados de tierras nacionales/ejidales por medio de una legislación agraria que data del siglo pasado. Segundo, por medio de un mercado formal de compraventa, herencia o arrendamiento que los productores realizan entre sí. Este mercado formal de tierra ha estado limitado grandemente por la poca cantidad de títulos de propiedad que hay respaldando la tenencia de la tierra. Aunque las estadísticas demuestran avances significativos en cuanto a la privatización de la tierra, son muy pocos los propietarios que titulan enmarcados dentro las formalidades jurídicas de la propiedad; más bien se basan en la costumbre y en la informalidad (Salgado, 1996). 82 Los productores independientes que se encuentran asentados en tierras nacionales/ejidales efectúan sus transacciones de compra y venta o arrendamiento de tierras por medio de documentos privados de compra y venta o títulos de dominio útil. Este tipo de documento no es un título formalmente reconocido por el Estado y sólo da potestad sobre las mejoras efectuadas en el predio (construcciones, plantaciones o cultivos, cercas, etc.) pero no sobre la tierra. La tierra pertenece legítimamente al Estado, directamente a la municipalidad mientras no sea comprada por terceros (personas naturales) (Paz, 1996). Cuando se efectúa alguna transacción con documentos de dominio útil, el que vende entrega al nuevo propietario un documento privado que se redacta como recibo de pago firmado por testigos; o bien, se redacta el documento por un abogado o notario. Las personas que ocupan este tipo de tierras generalmente tienen un título de dominio útil en donde la municipalidad autoriza a usufructuarla y por medio de estos documentos es que la gente por costumbre ha heredado, vendido o arrendado sin ser los dueños legítimos de la tierra (Salgado, 1996). Los títulos de dominio útil no tienen un tiempo definitivo de vencimiento ni tampoco tienen carácter de propiedad privada. Para darle legalidad a la propiedad de la tierra que ocupa, se debe presentar una solicitud a la municipalidad o al Instituto Nacional Agrario (INA), que es quien como representante del Estado vende la tierra y extiende el título de dominio pleno, título definitivo de propiedad, escritura pública que lo acredita como legítimo dueño de la tierra y sus mejoras (Paz, 1996). Para poder obtener un título de dominio pleno se debe demostrar la nacionalidad hondureña por nacimiento; ser mayor de 16 años si es soltero/a o de cualquier edad si es casado/a o vive en unión de hecho y haber ocupado en forma pacífica por tres años tierras nacionales/ejidales que no excedan las 200 hectáreas. Además, la persona beneficiaria debe cancelar al contado el costo de los servicios administrativos de la titulación y ya sea al crédito o contado el valor de la tierra. Cumplidos los requisitos el INA vende la tierra y entrega el título de domino pleno que se inscribe en el Registro de la Propiedad dentro de los 6 meses siguientes a la formalización de la venta (Salgado, 1996). 2.2 LAS POLITICAS AGRARIAS EN HONDURAS En los años 50 se da origen a los procesos de Reforma Agraria en muchos países latinoamericanos, movimiento que buscaba una mejor distribución de la tierra y una mayor productividad de las mismas. En esta época se dio una creciente expansión del sector agrícola por medio del cultivo del banano en Honduras. En 1962 se promulga en Honduras la primera Ley de Reforma Agraria (LRA) para dar respuesta a una gran movilización campesina en el país durante las décadas anteriores, y como parte del proceso reformista iniciado con la Alianza para el Progreso, de los Estados Unidos (SECPLAN, 1988). Esta ley tenía el objetivo de proveer tierra a los que no la tenían y a la vez proporcionar servicios como el crédito y asistencia técnica que ayudaran a mejorar las condiciones de vida en el campo. Ese año también se creó el INA como entidad ejecutora de la LRA (Muñoz, 1998). La LRA aparece bajo la influencia de tres factores básicos (Fundación Arias, 1995): 82 • Los compromisos asumidos por los gobiernos centroamericanos alrededor de la Alianza para El Progreso (USA). • La necesidad que tenía el Estado de crear toda una infraestructura productiva, financiera y vial para que se posibilitara la producción capitalista del agro hondureño. • La presión creciente que ejercía el naciente movimiento campesino por la desigual distribución de la tierra y el desempleo. La LRA tuvo algunas reformas. En 1972 se estableció el arrendamiento forzoso de las tierras de propiedad privada cuando estuvieren ociosas o indirectamente explotadas. Estas tierras debían ser arrendadas a productores que no tuvieran tierra y que estuvieran organizados. Otra reforma se dio en 1975 como parte del Plan Nacional de Desarrollo (1974-1978) y que estaba dentro de la política implementada por el gobierno de ese momento que se destinaba a sustituir tanto el latifundio como el minifundio, estableciendo un sistema de propiedad, tenencia y explotación de la tierra para promover la justicia social en el campo (Fundación Arias, 1995). Los resultados obtenidos no fueron satisfactorios y fueron hasta cierto punto contrarios a lo que se pretendió con la Ley. Muñoz (1998) señala que la Reforma Agraria jugó un papel importante en el campo social impidiendo que se desarrollaran en Honduras procesos revolucionarios como los vividos en Nicaragua y El Salvador. En el campo económico su efecto no fue el más deseado debido principalmente a la forma como se efectuó el proceso. Al evaluar la Reforma Agraria desde otros ángulos pudo comprobarse que los patrones de tenencia de la tierra no fueron substancialmente modificados; se prohibió el arrendamiento de tierras; se limitó la participación de la mujer; el modelo colectivista que se implantó no funcionó; se dieron muchas invasiones a la propiedad privada existente, que pararon quitando tierras a sus dueños lo que generó una gran inseguridad para la inversión y para la propiedad privada. Los procesos de renovación de la LRA se enmarcan dentro de la crisis que el modelo agrícola hondureño sufrió a partir de los '80 debido a los limitados logros obtenidos por ésta. La crisis se evidencia en el aumento de la deuda externa y la falta de crecimiento económico. La extrema pobreza dentro de los hondureños aumentó en un 13% de 1989 a 1992, agudizada por la escasez de granos básicos que constituyen la base de la dieta hondureña. Además, los precios reales de los productos agrícolas bajaron, mientras los costos de producción subieron. La migración del campo a la ciudad se constituyó como única alternativa para la sobrevivencia, llegando los campesinos sólo a engrosar la marginalidad urbana y el sector informal de la economía. Este contexto hace importante estudiar y analizar la situación actual de la mujer con respecto a la tenencia de la tierra (Fundación Arias et al, 1995). En 1991 se integró en el Congreso Nacional un Foro Permanente de la Mujer, para revisar y plantear modificaciones a la LRA. El Foro estuvo constituido por legisladoras/es e integrantes de diversas organizaciones de mujeres de la sociedad civil hondureña, del sector profesional y campesino. Este foro preocupado por la condición jurídica de las mujeres constituyó la Comisión Legislativa de Mujeres, quienes plantearon modificar los artículos 79 y 84 de la LRA. 82 En el artículo 79 de la LRA se discriminaba explícitamente a las mujeres al condicionar el beneficio de la tierra a que sean solteras o viudas “si tienen familia a su cargo”, entendiendo que de otra forma la mujer no tiene por qué tener tierra. Reproduce las estructuras patriarcales que reconocen como el representante nato de la unidad familiar al hombre. Por último, deja de lado que la producción agrícola campesina es eminentemente familiar y no individual. En la Ley para la Modernización y Desarrollo del Sector Agrícola (LMDSA), el artículo 79 quedó planteado de la siguiente manera: Las condiciones para tener acceso a tierra son "Ser hondureño por nacimiento, varón o mujer, mayor de 16 años, si son solteros, o de cualquier edad si son casados o tengan unión de hecho con o sin familia a su cargo; en estos casos el título de propiedad sobre el predio podrá extenderse a nombre de la pareja, si así lo desean". Los beneficios de la LRA aparecían “masculinizados”, sin dar cabida a la capacidad que tienen las mujeres para acceder a la tierra; esta situación invisibilizaba el aporte de los otros integrantes de la unidad familiar que no fueran hombres. La persona a la que se refiere la ley es siempre el hombre, pues se habla de “cuando falleciere el adjudicatario… el hijo cumplirá con las obligaciones familiares…” El artículo 84 quedó redactado en la LMDSA así: "Cuando falleciere el adjudicatario o adjudicataria de un predio o se volviere absolutamente incapaz tendrán derecho preferentemente al mismo; el cónyuge, compañero o compañera sobreviviente o capaz, y en su defecto, alguno de los hijos que reúna los requisitos establecidos en el artículo 79 de esta ley". Estos cambios constituyeron la eliminación de la discriminación expresa contra las mujeres, cambios que quedaron plasmados en la LMDSA, por medio del Decreto 31-92, del 19 de Marzo de 1992, en su artículo 64 (Tábora, 1992). En la actualidad estos dos artículos de la ley siguen en discusión. Los grupos organizados de mujeres proponen que el registro de la tierra en pareja sea obligatorio y no voluntario pues esto presionaría al hombre a incorporarlas al proceso de titulación. De lo contrario es difícil que ellas puedan accesar debido a toda la estructura ideológica de poder arraigada en la sociedad hondureña. Proponen además que se estudie la cláusula que pone como requisito la unión de hecho para titular en nombre de la pareja, ya que las parejas en el campo están en su mayoría en unión libre que no es aceptada jurídicamente. Consideran esta situación como un obstáculo para accesar a la tierra (Cruz, 1996). La LMDSA (LMDSA, 1995) incluyó otros cambios además del expuesto sobre acceso de la mujer a la tierra . Sandoval Corea (1996) resume algunos de los cambios más relevantes de la LMDSA frente a la LRA de la siguiente manera: • La LMDSA redefine la función social de la tierra y considera para la afectación el sobretecho y la ociosidad. • La ociosidad entra en vigor también para el sector reformado. • La LMDSA elimina el arrendamiento como una causal de afectación de tierras y más bien lo promueve. • Amplía los patrones tradicionales del minifundio y el latifundio, en lugar de erradicarlos, como se pretendía al implantarla. • Redefine el minifundio de 5 a 1 ha. 82 • Deroga la propiedad comunal de la tierra de las comunidades indígenas. • Legaliza el acaparamiento y la ocupación ilegal de tierras. Cambia el período de ocupación de 10 a 3 años. • Queda eliminada la expropiación de tierras privadas. • La LMDSA cede a la mujer los mismos derechos que el hombre como beneficiaria de tierras. En 1995 aparece el Plan Agrícola para el Desarrollo del Campo (PROAGRO) para el período de 1995-1998, en el cual la política sobre tenencia se basa en los siguientes aspectos: • Beneficiar a todos los productores rurales sin importar su tamaño, ubicación ni forma de tenencia de la tierra, dando seguridad en la misma. • Priorizar la titulación de tierras de los pequeños y medianos productores para legalizar la tenencia. • Agilizar la solución de conflictos agrarios. • Ejecutar un programa masivo de titulación de tierras en concordancia con la capacidad de uso de la tierra. El INA se constituye como el principal responsable de poner en marcha estos procesos de titulación. 2.3 EL PROCESO DE TITULACION El proceso de titulación que se ha manejado dentro del PTMT, descrito por Muñoz (1998), comprende las siguientes actividades: A. Promoción y capacitación B. Delineación de límites administrativos C. Delineación predial D. Titulación y registro Dentro de la promoción y capacitación se tiene como objetivo motivar e incentivar a los ocupantes de tierras nacionales y ejidales a que las titulen. Para este efecto se utilizan diferentes técnicas promocionales: al inicio visitas personales y de grupos pequeños para posteriormente pasar a la divulgación masiva por los medios de comunicación como radio y material escrito. El procedimiento que se desarrolla es el siguiente: • Identificación de los beneficiarios • Anuncio de la llegada de las brigadas de titulación para que haya colaboración en las labores de campo • Motivación a los beneficiarios en potencia y capacitación en los requerimientos para titular • Recolección de la información para llenar las solicitudes de titulación y estudios socioeconómicos de los beneficiarios • Explicación de los beneficios de obtener el título de propiedad 82 Sobre la delineación de límites administrativos se investiga, analiza y prepara la documentación para dar inicio a los trámites de titulación. Además de determinar, por medio de la descripción de campo, el tipo de tenencia de la tierra ocupada. En cuanto a la delimitación predial, se hace una foto-interpretación de los límites físicos de cada predio. Se realiza el levantamiento de la ficha catastral para cada predio, identificando al ocupante y asignándole una clave catastral al predio donde se incluye el número del predio, mapa, municipio, departamento y la información física y jurídica de su uso actual. Por último está la titulación y registro, que implica los trámites legales y administrativos para legalizar la tenencia de la tierra. El trabajo levantado en el campo pasa a la oficina regional donde se revisa y se prepara el título que luego se envía a la oficina central para el registro computarizado y preparación de la documentación para el pago del valor de la tierra y las firmas de la Secretaría General y la Dirección Ejecutiva del INA. Se inscribe en el Registro Nacional Agrario y en el Registro de la Propiedad. Luego de esto, el título es entregado a los beneficiarios (Muñoz, 1996). La mujer juega un papel importante en los procesos de titulación al verla como un objetivo directo de la titulación de tierras. Cabe mencionar que el INA, dentro del Programa de Titulación Masiva de Tierras (PTMT) lanzó una campaña dirigida específicamente a la mujer campesina para que así aumentara su participación dentro del mismo. Dentro de ésta se repartió propaganda en la que se destacaban algunos beneficios para que la mujer se motivara a titular la tierra: • Todos reconocen y respetan los derechos que la mujer tiene como propietaria de la tierra titulada. • La tierra titulada puede ser trabajada mediante contratos de coinversión. • La tierra puede ser alquilada sin temor a perderla. • En caso de muerte puede ser heredada al compañero o a los hijos. • La tierra puede servir de garantía para tener acceso a créditos para producción o para cubrir cualquier emergencia de la familia. 2.4 IMPORTANCIA DE LA TITULACION Las ventajas analizadas de que el Estado transfiere los derechos de propiedad de las tierras nacionales/ejidales a los productores agrícolas son: • Generar seguridad en la tenencia de la tierra y respeto por la propiedad privada de la misma. • Mejorar los niveles de vida de los propietarios y sus familias al aumentar la producción promoviendo las inversiones en las tierras tituladas. • Dinamizar el mercado de tierras siendo este uno de los componentes básicos que se han planteado para poner en marcha la modernización agrícola. 82 Si se busca insertar a Honduras en la modernización agrícola, es imperante consolidar el tipo de tenencia actual de la tierra por medio de la titulación, dándoles a los productores seguridad en su tierra estableciendo respeto por la propiedad privada de la misma. Otras consideraciones importantes que se deben tomar en cuenta al analizar la titulación de tierras son las ventajas que ofrece el título a obtener: • Tiene la validez de una escritura pública. • Permite heredar a cualquiera de los parientes. • Permite coinvertir, arrendar o vender. • Sirve de respaldo o garantía al solicitar crédito. A pesar de todos los beneficios que la titulación trae, de lo que más se habla es de su uso como respaldo para la obtención de crédito. Sin embargo, es conveniente señalar que la titulación es una condición necesaria pero no suficiente, ya que los bancos exigen otra serie de requisitos para otorgar créditos a los productores. Según Baumeister y Wattel (1996), existen muchas restricciones en la banca formal para obtener crédito; restricciones que van más allá de la posesión de títulos de dominio pleno. Al respecto de lo que se señala sobre el limitado acceso al crédito, en el Censo Agropecuario de 1993, se menciona que sólo el 6.8% de los agricultores recibieron crédito. Además, en un estudio realizado a 361 familias de agricultores dueños de menos de 50 hectáreas se encontró que un 11.6% recibió crédito de la banca formal; 12.8% de fuentes semiformales y 65.6% de mecanismos informales. También sobre el mismo estudio se concluye que algunas familias utilizaron más de un procedimiento, por lo que 64.5% contrajo algún tipo de deuda y 34.5% ninguno (González Vega et. al., 1995 in Salgado, 1996). Según Larsen (1993 in Salgado 1996), la situación del no acceso al crédito en la mayoría de los productores afecta particularmente a los que se ubican en predios menores de 5 has., donde está la mayoría de beneficiarios de los programas de titulación. Sobre el impacto que tuvo el crédito para fomentar la inversión y la producción afirma que no se obtuvieron los resultados positivos esperados y respecto al mercado de tierras que sí registró un incremento, sostiene que no se le puede atribuir a la titulación en sí misma ya que las razones de las ventas se relacionan más con la vejez, enfermedad y muerte de los beneficiarios. Sin menospreciar el papel de la titulación para dar seguridad en la tenencia de la tierra, se presentan algunas limitantes: • Desde el inicio de los programas de titulación en los 80 son muy pocos los estudios realizados sobre el impacto que la titulación ha tenido en las personas beneficiarias; especialmente en cuanto a productividad alcanzada y a la generación de ingresos. Las excepciones han sido las investigaciones para verificar esta situación por parte de la Universidad de Wisconsin y el Banco Mundial las cuales arrojaron resultados interesantes pero que necesitan complementarse con futuros estudios. • La titulación se ha visto como el mecanismo para agilizar el mercado de tierras, sin embargo, la falta de catastro ha limitado su avance en varios departamentos que tienen áreas agrícolas de gran importancia. 82 • Se ha dejado de lado los mercados informales de tierras que son hasta cierto punto los más difundidos en las áreas rurales. • Debido al flujo de las transacciones en el sector rural y a lo engorrosos que son los trámites de inscripción de los traspasos es difícil que se tenga un Registro de la Propiedad actualizado. Entendiendo que el mercado de tierras que se propone es un proceso contínuo de negociaciones entre ofertantes y demandantes. El nuevo Proyecto de Administración de Areas Rurales (PAAR) busca modernizar el Registro y mejorar los servicios registrales. Sin embargo, es interesante destacar la apreciación de Salgado (1996), en donde afirma que los productores no identifican el título como sinónimo de seguridad sobre la propiedad de la tierra observando las cifras de registro de títulos en el Registro de la Propiedad que para 1988 era de 23% y para 1993 sólo 20.7%. Estas cifras deben hacer reflexionar sobre la importancia del mercado informal de tierras, ya que las transacciones de tierras no paran. 2.5 AVANCE EN LOS PROGRAMAS DE TITULACION DE TIERRAS Muñoz (1998) hace un recuento de los esfuerzos que se han realizado hasta el momento en cuanto a titulación. En 1982 dio inicio el Proyecto de Titulación de Tierras (PTT), firmado entre el Gobierno de Honduras y la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID) como una forma de impulsar la aplicación del decreto No. 78 de 1981 que modificó el decreto No. 170 de la LRA (1974); el cual aprueba la titulación de tierras a parcelas desde 1 hasta 200 ha., éstas últimas, siempre y cuando estén sembradas de café. Además se podía dar el título de dominio pleno aún cuando no se hubiera terminado de pagar la tierra. Con este esfuerzo se buscó principalmente: incrementar la producción de alimentos, el empleo y los ingresos de la zona rural por medio de los beneficios que ofrece la propiedad privada a los productores pequeños. Algo trascendental en el PTT fue la titulación a las unidades agrícolas familiares o parcelas familiares, desviando la atención anterior y casi exclusiva al sector reformado. Fue de esta propuesta que surgió la recomendación, que posteriormente se incorporó en la LMDSA, de bajar el tamaño del predio para ser objeto de titulación de 5 a 1 ha. El PTT terminó en 1990 y alcanzó un total de 42,288 títulos otorgados, cubriendo 330,424 hectáreas. Se otorgaron en total 9,576 títulos a mujeres, los cuales representan el 24% del total de titulación en el proyecto. El total de predios delineados en tierras nacionales y ejidales fue de 330,424. Entre los departamentos atendidos se encuentra El Paraíso. 82 Algunos de los aspectos que se aprendieron de esta experiencia citados en el estudio de Muñoz (1998) son los siguientes: 1. Necesidad de un marco legal apropiado a la titulación, en lo referente a la cantidad de tierra requerida para poder ser titulada. 2. Necesidad de personal calificado para las labores de delineación y mapeo que usen equipo y procedimientos adecuados. 3. Valoración adecuada de la tierra titulada. 4. Según Falck (1992), en el mismo estudio se plantea el papel importante que juegan los medios de comunicación masiva para llegar a los beneficiarios. En el período 1990-1993 el INA siguió con la titulación de tierras en El Paraíso y Atlántida pero ya sin delineación y mapeo, por falta de recursos. Se otorgó títulos de propiedad a algunos grupos del sector reformado y dentro de los individuales se dieron 7,443; con una superficie de 165,569 hectáreas. Sin embargo, no se tiene información si hubo o no titulación femenina. Esta etapa Muñoz (1998) la identifica como la etapa de transición. En 1994 gracias a la ayuda brindada nuevamente por USAID se lleva a cabo el PTMT, el cual busca otorgar títulos de dominio pleno a campesinos y campesinas que tienen más de tres años de ocupar pacíficamente tierras nacionales y ejidales. En un principio se trabajó con los departamentos catastrados por el PTT y para las tierras de las tribus de Yoro. En el período comprendido entre 1994 y Septiembre de 1996 se han entregado 34,717 títulos, con una superficie de 340,926 hectáreas. Se indica también que aproximadamente el 26 % de los títulos entregados desde 1994 a la fecha han sido a mujeres (Muñoz, 1998). Se crearon algunas estrategias para incrementar el número de títulos otorgados: 1. Se implantó la modalidad de evaluación interna del funcionamiento del PTMT. Una especie de reingeniería, en donde el personal involucrado examina el proceso y se le buscan soluciones a los problemas que pudieran aparecer. Se creó la Comisión de Programación, Monitoreo y Evaluación del Programa (CPME); se hicieron cambios en el personal; se aumentó el número de brigadas para acelerar el proceso y se trabajó en equipo con las diferentes divisiones o secciones dentro del PTMT. 2. Se desconcentró y simplificó el proceso de titulación. Para la producción de un título se demoraba más o menos de 7 a 8 meses y se tenía que levantar la información en el campo y llevarla a la regional para posteriormente mandarla a la central para analizar, revisar, producir y firmar el título. No se tenía información sobre el avance del proceso en las oficinas a las que los beneficiarios tenían acceso. Debido a esta serie de deficiencias se inició una prueba en la producción de títulos en la regional de Danlí; gracias a la cooperación que el Proyecto para el Desarrollo de Políticas Agrícolas de Honduras (PRODEPAH) le brindó al INA. Se conformó un equipo que contaba con las siguientes personas: 3. *Un coordinador de titulación 82 *Dos asesores legales *Un supervisor de campo *Un revisor técnico *Cuatro brigadas de titulación *Un enlace INA-Registro de la Propiedad *Dos secretarias Estos cambios permitieron reducir el tiempo de producción de un título de 7 a 1½ mes y también incrementar la producción mensual total de títulos de 50 a 200. Esta experiencia tuvo un efecto multiplicador para otras regionales. 3. Reforzamiento de la promoción y capacitación. Se ha hecho mucho énfasis en las ventajas que trae la titulación y se trabajan también las diferencias que se presentan en los beneficiarios el hecho de tener título de dominio pleno frente a cualquier otro tipo de documento. Se han combinado varias técnicas para promocionar la titulación. Por el lado de la capacitación; se ha utilizado la “capacitación en servicio” en donde juega un papel muy importante la retroalimentación para los promotores. 4. Monitoreo y evaluación. Con esta estrategia se da un seguimiento tanto antes como después del proceso de titulación mediante el enfoque de administración por objetivos. Con ello se pretende obtener productos concretos en el trabajo siendo el principal la cantidad de títulos producidos (Muñoz, 1998). 5. Proceso catastral. Esta actividad es básica para poder realizar los procesos de titulación y la cual ha estado bastante descuidada en Honduras, según afirma Calvo (1996), en Muñoz (1998). 6. Automatización del INA, con ayuda de PRODEPAH, ha reforzado su equipo de cómputo lo que ha hecho posible la base actualizada de datos que se tiene actualmente. 7. Se perfeccionan los aspectos legales que antes frenaban el proceso debido a que muchos problemas legales no tenían respuesta en el marco de operación de la titulación pero que poco a poco se fueron incorporando en propuestas que se vieron plasmadas en la LMDSA. 2.6 SITUACION DEL AGRO HONDUREÑO Honduras posee una extensión total de 112,491.76 Km², que equivalen a 11.25 millones de hectáreas; de las cuales el 75.1% son tierras dedicadas a bosques y el 24.9% restante son áreas con vocación agrícola y ganadera. La distribución de la tierra (según su uso) utilizada para la agricultura se estructura de la siguiente manera: 45.9% de la superficie de las explotaciones agropecuarias está ocupada por pastos naturales o cultivados; 24% por cultivos anuales y permanentes; 24% con bosques y guamiles y el 6.1% restante corresponde a las tierras en descanso y otros usos. La distribución de las 3,337,080.3 82 hectáreas reportadas por las diferentes explotaciones agropecuarias del país indica que el 56.7% es propia, 25 % nacional y 18.3% otras formas (SECPLAN, 1994). La economía hondureña depende fundamentalmente del sector agropecuario y forestal, lo que se confirma al observar el aporte a la generación de divisas por parte de las exportaciones de este sector, el cual, según el Banco Central de Honduras, representa el 75% del total para los años de 1992 y 1993. Según cifras de la misma fuente, las actividades agrícolas generaron el 55.3% del valor agregado bruto en el sector agropecuario, durante 1993. El aporte que el sector dio al Producto Interno Bruto (PIB) fue de 26.3% para 1994, siendo el mayor aporte sectorial (CAPAA, 1996). Según Andino Mencía (1992), en Honduras se ha dado una tendencial agudización de la pobreza que se evidencia al comparar los índices de extrema pobreza entre el área urbana y la rural. En los años 1980-1988 el porcentaje promedio de la población por debajo de la línea de la pobreza era de 74% en el campo y del 71% en las ciudades. Honduras, en 1980 presentaba el mayor porcentaje de pobres rurales en condición extrema, siendo el 68% de la región. Para 1990, según Pérez y Pichardo (1994), la pobreza se generalizó tanto en la zona urbana como en la rural, 73% y 79% respectivamente. Para 1992, un 65% de los hondureños estaba en la extrema pobreza, comparado con 52%, 57.7% y 58% para 1989, 1990 y 1991, respectivamente, según la Dirección General de Censos y Estadísticas (Fundación Arias et al., 1994). Los indicadores sociales muestran que la extrema pobreza es mayor en las áreas rurales. Del total de los hogares hondureños, 71% se encuentran bajo la línea de la pobreza y 80% lo representan los indigentes. El 74.3% de los hogares rurales se encuentran bajo la línea de pobreza, de los cuales 66% se encuentran en la indigencia. Además de estos indicadores, los pobres rurales tienen un menor acceso a los servicios en comparación con los pobres urbanos (SECPLAN, 1994). También se asocian a la condición de pobreza el grado de dependencia económica y el nivel de escolaridad en la zona rural, que se manifiesta en el grado de hacinamiento (88.7%), las condiciones inadecuadas de vivienda, mortalidad infantil (93.5 por mil) y los niveles de desnutrición (Pérez y Pichardo, 1994). Otros indicadores que reafirman esta situación indican que en 1990 el porcentaje de la población rural con acceso a servicios de salud era del 65%, mientras en la ciudad era del 85%; para el servicio de agua, el acceso rural era del 45% y en las ciudades del 56%. El ingreso per capita real de los hondureños bajó de 1,139 lempiras (US$175.23) en 1980 a 985 lempiras en 1990 (US$151.54) (Fundación Arias et al., 1995). Entre las causas de la pobreza que se señalan están, tanto la distribución desigual de la tierra como el no acceso a capital ni a una tecnología apropiada por parte de hombres y mujeres del campo. La pobreza está insertada y arraigada en varios problemas estructurales que se han presentado de forma generalizada en los países latinoamericanos. En Honduras hay un restringido acceso a la tierra; demostrado al existir 160,000 familias que carecen de ella. El tamaño de la parcela es el minifundio; constituido por el 62% de las fincas. Hay una marcada estacionalidad en los ciclos de producción y una baja 82 inversión. Por otro lado, los niveles de subempleo rural alcanzaron un 52% en 1992, junto con la baja productividad de muchos asalariados y trabajadores por cuenta propia. Se cree además, que las deficiencias en la infraestructura social llevan a aumentar la migración del campo a la ciudad (Pérez y Pichardo, 1994). La situación de migración se agudiza cuando se toma en cuenta que la población de Honduras, según el Censo Nacional de Población y Vivienda de 1988, ascendía a 5.2 millones de habitantes con un crecimiento poblacional que registra actualmente una tasa media anual de 2.73%. En 1993, 57% de la población se encontraba en el sector rural, en comparación a un 70% registrado en el Censo de 1974, lo que evidencia el proceso migratorio del campo a la ciudad. Se ha llegado a estimar que la migración de la población rural hacia las zonas urbanas es de un 60% aproximadamente. Esta transformación acelerada de la población del país de predominancia rural a urbana constituye uno de los principales retos para los próximos años, pues implica un cambio fundamental en el uso y manejo de los recursos existentes. Por esta razón es de suma importancia el análisis de la situación que se vive actualmente en el sector rural, particularmente en cuanto al uso y tenencia de la tierra (SECPLAN, 1994). La concentración de la riqueza se manifiesta en el sector agrícola con la concentración de la tenencia de la tierra y de esta manera, tiene un efecto directo en la pobreza rural que se trató anteriormente. En el agro hondureño se observa una tendencia concentradora de la tierra donde el 15% de los propietarios posee el 50% de la tierra agrícola utilizable y sólo el 20% de la superficie agrícola del país se encuentra en manos de campesinos, integrados en mayor medida por hombres. Alrededor del 45% de las fincas rurales tienen 7 manzanas de terreno o menos, ocupando entre todas menos del 10% de la tierra agrícola. Al mismo tiempo, el 4% de las fincas rurales disponen de más de 70 manzanas de terreno cada una y controlan más del 55% de la tierra (Lennox, 1991). La tierra de los pequeños propietarios es escasa y fragmentada, con suelos degradados, de topografía quebrada, ubicadas en regiones áridas y semiáridas y su uso es generalmente intensivo. En el otro extremo, los grandes propietarios conservan las mejores tierras; pero, sin embargo, les dan un uso extensivo, limitando su potencial productivo y las fuentes de empleo de quienes dependen de ello. Además de las desigualdades en calidad de la tierra, se deben tomar en cuenta las limitaciones que enfrentan los pequeños productores para tener un acceso permanente y eficaz a financiamiento, así como a la transferencia de tecnología (Pérez y Pichardo, 1994). 82 2.7 CARACTERISTICAS GENERALES DEL DEPARTAMENTO DE EL PARAISO Luego de situar al agro hondureño, es conveniente destacar algunas de las características más importantes de la zona donde se desarrolló el estudio y que determinan los resultados que se encontraron. El Paraíso cuenta con una superficie de 7,218 Km² siendo el segundo departamento en extensión de Honduras. Forma parte de la región semiseca del área centroamericana. Su población total es de 244,366 personas (5.75% del total nacional): 122,888 hombres y 121,478 mujeres. Posee una densidad poblacional de 33.9 habitantes/Km². Su población es de predominancia rural representando el 79% del total del departamento y el 21% restante urbana. Es considerado como parte de las zonas deprimidas en cuanto a población. Presenta estabilidad migratoria (SECPLAN, 1991). El departamento está dividido en 19 municipios y 233 aldeas. Las aldeas estudiadas se encuentran en los municipios de Alauca y Danlí, que representan el 3% y el 39% de la población total del departamento, respectivamente. Dichas zonas son de predominancia rural y se dedican casi exclusivamente al cultivo del café por ello se tratará a continuación la importancia de este rubro de producción (SECPLAN, 1991). Otro aspecto importante de especificar es que de los 18 departamentos de Honduras, 13 representan una producción importante para el país. De los 50 municipios más productivos del país se encuentra que suman casi dos terceras partes de la producción nacional. El departamento de El Paraíso pasó de ser el quinto productor al segundo lugar en 1993 y dentro de su región, llamada región sur (Choluteca, Valle y El Paraíso) se ha destacado una mayor presencia de fincas dedicadas exclusivamente al café y cuyo tamaño medio es el segundo mayor del país (21.6 Ha.) (Salgado, 1996). Las últimas tres décadas han sido decisivas en cuanto a la importancia de la actividad cafetalera en Honduras; se dio un crecimiento en la producción de este rubro, de 6.4% del total centroamericano entre 1959-1961 a 19.2% en 1992. Sin embargo a este aumento de la producción hay que añadirle la crisis enfrentada por la producción bananera y su incapacidad por elevar las exportaciones, lo que sitúa al café como un rubro prometedor para la economía hondureña. Por la importancia del cultivo del café han habido acciones impulsadas por organismos internacionales para fortalecer su producción. Los organismos involucrados han sido: el Programa de Renovación de AID-IHCAFE, el PTT también iniciativa del AID y a la actividad gremial del AHPROCAFE en los 80 que también buscan la reactivación del café (Salgado, 1996). 82 Una situación muy particular para Honduras y que se señala como una de las causas que limitaron el crecimiento de la actividad cafetalera es la masiva existencia de tierras ejidales que bloquearon el desarrollo de plantaciones capitalistas como en los otros países centroamericanos (Salgado, 1996). Según el Censo de 1993, un aspecto de mucha relevancia es el hecho que casi el 40% de las fincas cafetaleras no poseen títulos de dominio pleno. Son tierras nacionales o ejidales que se han venido arrendando o se han obtenido por otros medios. La relación entre tierras en domino pleno y otro tipo de forma es similar a la nacional, en donde un 43% no se encuentran en calidad de dominio pleno (SECPLAN, 1994). Se ha dicho que este régimen de tenencia de la tierra ha sido un factor que obstaculizó la modernización del agro, sobre todo en sus rubros más extendidos, como el café en el siglo pasado. Sin embargo, las estadísticas muestran que actualmente, en las fincas que producen café, sólo cerca del 40 % de las tierras no son propias, pues no cuentan con títulos de dominio pleno; lo que indica que la intensificación no se vio limitada por ese tipo de tenencia (Salgado, 1996). El caso del café es muy particular, pues comparándolo con otras actividades agrícolas su cultivo no implicó destrucción de las propiedades basadas en la subsistencia y en la consecuente concentración de la tierra. La expansión del café se basó en la transformación de las propiedades de los pequeños y medianos propietarios que cambiaron de cultivo aprovechando los buenos precios del mercado (Salgado, 1996). El café es una actividad productiva dentro de Honduras y ha sido muy preponderante en las últimas décadas. Es un cultivo que ha tenido un gran impacto en el sector rural, sobre todo a nivel de medianos y pequeños productores. Ha sido un cultivo que al irse intensificando va generando empleo y ampliando el ingreso de los productores que generalmente sembraban granos básicos. Sin embargo, se presentan problemas en cuanto al acceso a los medios de producción, con los rendimientos y comercialización (Baumeister y Wattel, 1996). Es importante tomar en cuenta que las fincas cafetaleras ocupan más o menos el 35% del personal ocupado en el sector y representa en 32% de los trabajadores asalariados en el sector agropecuario. Por otro lado, representa casi un tercio de la superficie de los cultivos anuales (Baumeister, 1996). El cultivo del café ha venido creciendo; comparando los datos de los Censos 1974 y 1993, se observa una tasa anual de crecimiento de 5.24% y en cuanto a las explotaciones un 3.4%. Esto indica que en la actualidad, aproximadamente una de cada tres explotaciones cultivan café en Honduras. Es importante hacer mención que Honduras fue el país más débil y tardío para incorporarse a la actividad cafetalera en la región y que a pesar de esto es el país de Centroamérica en donde la proporción de cafetaleros es mayor sobre el conjunto de las explotaciones existentes (Salgado, 1996). 82 La comparación entre los Censos de 1974 y 1993 muestra que aunque los rendimientos han crecido de manera significativa, la productividad actual es muy baja: 11 quintales oro por manzana, una de las más bajas de la región. Salgado (1996), hace una relación entre las fincas cafetaleras y las no cafetaleras, sobre aspectos como el acceso medio a la tierra; las formas de tenencia de la tierra y el acceso al crédito; planteando que no hay diferencias muy marcadas entre estos dos grupos. Muestra el nivel educativo de cada uno de los grupos; en donde los analfabetos entre los cafetaleros representan el 41% y dentro de los no cafetaleros es el 42% (SECPLAN, 1994). Es interesante observar la relación que guarda la edad de los productores y el tamaño de las explotaciones; en donde se muestra que las grandes corresponden a agricultores de mayor edad, frente a los más jóvenes que poseen las explotaciones más pequeñas. Esta situación pone en evidencia, según Salgado (1996), que el minifundio y las parcelas menores de 5 ha. se hacen mayores cada vez más con la incorporación de nuevos productores jóvenes que van entrando a edad productiva y reciben su herencia de tierra. El nivel de vida de los cafetaleros frente a otro tipo de productores se puede comparar en base a varios aspectos. En primer lugar, la estructura cafetalera hondureña está basada en el minifundio extremo (parcelas menores o iguales a 1 ha.) y poseen a su vez estrato intermedio (10-50 ha.) que representan el mayor peso en la producción; 10.4% y 20.9%, respectivamente. En cuanto al nivel de vida, una encuesta de IHCAFE/AID (1989) presenta condiciones más favorables del sector cafetalero frente a los hogares hondureños en su conjunto; específicamente en los departamentos de mayor actividad cafetalera, tal es el caso de El Paraíso. Sin embargo, El Paraíso es el departamento que posee, dentro de los productores de café, el porcentaje más alto de hogares sin agua entubada (59%) y sin deposición de excretas (58%). Sin embargo, Salgado (1996) afirma que no existen diferencias muy marcadas entre los productores cafetaleros y el resto de productores en cuanto al acceso a tierra, educación y nivel material de vida. Siempre relacionando en estos grupos a los productores pequeños y medianos. Además de estas condiciones, menciona que incluso las formas de tenencia de la tierra que siempre se han señalado como un elemento retrasador de la expansión cafetalera hondureña no son del todo diferenciadas entre estos dos grupos. En las fincas de café, el 60.6% de la tierra está en calidad de dominio pleno y en el resto es de 56.7%, lo cual no representa una diferencia abismal entre estos dos. Otro aspecto relevante se relaciona con el tipo de mano de obra que se utiliza. La que usa el sector cafetalero es básicamente familiar, aunque siempre se contrata una pequeña cantidad de mano de obra. En la actividad cafetalera se registra aproximadamente 323,000 trabajadores que representan el 35% del empleo agropecuario nacional; el empleo remunerado representa el 41.4% y el 58.6% restante lo constituyen los productores y sus familias (Salgado, 1996). Esta última afirmación nos hace pensar en el indiscutible papel que juegan las mujeres en la producción cafetalera del país tomando en cuenta que este tipo de explotaciones poseen también otros rubros para asegurar la subsistencia de la unidad familiar. 82 2.8 DIAGNOSTICO DE LA MUJER RURAL Las mujeres representan el 50.3% del total de la población en Honduras y dentro la precaria situación que presenta el sector rural, se encuentra un 48.9% que son mujeres y viven en el área rural. Son esas cifras las que hacen importante conocer la forma en que se encuentra la mitad de la población hondureña, y así, comprender de manera integral la situación que vive el sector rural. Para tal efecto se hará referencia al comportamiento de algunas variables macroeconómicas que evidencian la condición social diferenciada en el área urbana y rural entre hombres y mujeres (SECPLAN, 1988). Sobre educación cabe destacar en primer lugar que existe aproximadamente un 32% de analfabetismo nacional (Karremans et al, 1993). López (1990) señala, que del total de la población hondureña 51.1% del analfabetismo corresponde a las mujeres: el 74.5% de las mujeres rurales son analfabetas, mientras que sólo el 24.5% lo son en el área urbana. Al respecto Pérez y Pichardo (1994), mencionan que menos del 5% de las mujeres en el área rural completó la secundaria y en el área urbana sobrepasa el 30%. Esta situación la limita para poder incorporarse al mercado formal de trabajo y a otra serie de beneficios para desarrollarse socialmente. Estas cifras demuestran la tendencia que prevalece en el campo de considerar que la mujer no necesita ir a la escuela para atender las tareas de la casa, además que forman hogar a temprana edad y no terminan de estudiar. A esta situación hay que añadirle que no existe una cobertura completa de escuelas en el área rural y que resulta muy arriesgado mandar a las hijas hasta una escuela que queda a muchos kilómetros de distancia en donde está expuesta a muchos peligros; por esta razón, es que los padres prefieren mandar sólo a los varones (Fundación Arias, 1995). En cuanto a salud, la Fundación Arias (1995) menciona que, en términos generales, la cobertura que da el Ministerio de Salud a las mujeres se centra en su función reproductiva, considerándolas casi exclusivamente como madres. A pesar de ello, la cobertura es deficitaria en esta área. En el área rural, no opera el Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) y los Centros de Salud Rural (CESAR) que sí lo hacen no poseen médico permanente ni personas especializadas en salud reproductiva. La tasa global de fecundidad ha venido disminuyendo desde la década pasada. La población femenina en edad fértil es el 22% del total y la esperanza de vida está alrededor de los 64 años. De ese total de mujeres en edad fértil, 60% están en unión libre y aproximadamente 21% de ellas son jefes de familia. El 22% de las uniones son de mujeres cuyas edades oscilan entre los 15 y 19 años, un grupo considerado de alto riesgo por causas reproductivas (SECPLAN, 1988). En el campo del empleo, la mujer participa en la PEA rural en un poco más de la quinta parte; lo cual es relativamente bajo. Sin embargo, algunos estudios, como los de Chandhumi y Till en 1986 y del IICA/BID en 1993, demuestran que existe un subregistro de la participación laboral de la mujer. Los registros laborales en la agricultura se concentran en el sector moderno, como son los cultivos no tradicionales de exportación, las labores de selección y empaque de estos productos (Pérez y Pichardo, 1994). También Fauné (1995), recalca que la mujer rural desempeña un rol en la 82 agricultura, el cual no está debidamente registrado en las estadísticas oficiales. La magnitud de la Población Económicamente Activa (PEA) agrícola femenina es significativamente mayor a la que éstas registran. Las restituciones de la PEA agrícola femenina realizadas por el IICA/BID (1994), dan una idea de la dimensión del subregistro que presentan las estadísticas oficiales acerca de la participación de las mujeres en la actividad agropecuaria; 6% de la PEA total oficial contra 22% reestimada. Al no tomar en cuenta el verdadero papel que las mujeres juegan se está dejando de lado más de la cuarta parte de la fuerza de trabajo agrícola. Se deja de lado su aporte debido a que la mayor parte de las mujeres se ubican dentro de las categorías ocupacionales más atrasadas: ayudantes familiares sin remuneración, trabajadoras por cuenta propia o asalariadas temporales, pero que no por ello son menos importantes. Son las mujeres quienes trabajan en los cultivos de exportación tradicional y no tradicional, en labores de corte, secado, selección, viveros, en las cadenas de empaque y procesamiento, así como en los controles fito y zoo sanitarios. También en la producción de alimentos de la canasta básica: siembra, deshierba, fertilización, cosecha, manejo post cosecha, traslado interno, desgrane, lavado, secado, almacenaje y selección de semillas. Son ellas quienes trabajan en la producción ganadera pastoreando, alimentando, cuidando las crías, marcando, ordeñando y dando atención sanitaria. Las vemos también en la producción de sus huertos del solar, en la agroindustria alimentaria rural, en la comercialización, la carga y el transporte, así como en la relación con los recursos naturales y el ambiente. Con todo ello contribuyen a la generación de un ingreso familiar y así desarrollan estrategias de sobrevivencia. En el sector tradicional rural se encuentran el 70% de la PEA rural femenina y la actividad económica donde se encuentran la mayor cantidad de mujeres es la del comercio con un 42.5%. Al relacionar los salarios recibidos por las mujeres y los hombres en el sector tradicional y moderno, se observa discriminación, ya que las mujeres reciben salarios menores en cualquier actividad (Pérez y Pichardo, 1994). Existe una migración rural de 60% aproximadamente del campo a la ciudad. Las mujeres representan el 53.8% del total de migrantes rurales. De este porcentaje, 63.8% tienen de destino las ciudades concentradas en los departamentos de Francisco Morazán, y Cortés. López (1991) sostiene que las precarias condiciones que viven las mujeres las llevan a migrar en mayor grado que los hombres, como una alternativa de sobrevivencia, no sólo personal sino familiar. Al problema de la migración hay que añadirle el desmembramiento familiar y la responsabilidad en muchos casos de ser la jefe del hogar, que de un total nacional de 21.7% de hogares jefeados por mujeres, un 17.9% se encuentran en el área rural y 25.8% urbanas (Karremans et al, 1993). También FAO (1995), tomado de Escolán (1996) y Presidencia de la República (1994), muestra que de los hogares rurales un 18% están dirigidos por mujeres solas, que enfrentan serias dificultades para acceder a la tierra y al crédito. Esta situación potencializa los problemas de pobreza y de recargo en la jornada de trabajo, que en algunos casos llega a ser hasta triple. Sin embargo, en un informe de SECPLAN (1990), hablando al respecto dice que, a pesar de que la jefatura femenina ha sido una característica de predominancia urbana, no se debe perder de vista que en el área 82 rural las estadísticas usuales llevan a un subregistro en cuanto al responsable principal del sostenimiento del hogar. Una situación producto de las tradicionales formas culturales sobre el papel exclusivo del hombre como jefe de familia. Por último la violencia contra la mujer también está asociada a la condición de pobreza y está más acentuada en el campo. En el área rural las relaciones patriarcales son mucho más acentuadas que en las zonas urbanas; agravada esta situación por los problemas de alcoholismo, la desocupación de muchos hombres y el aislamiento de algunas comunidades (Basco et al, 1992). Según el Censo Nacional Agropecuario de 1993, en el sector rural de los 308,347 productores individuales registrados en el país, 90.3% pertenecen al sexo masculino y el 9.7% restante al femenino. Con lo que podemos observar que las mujeres aparecen en un porcentaje bajísimo como productoras de la tierra, aunque participen en las labores agrícolas no se las reconoce como tales ni son dueñas de los medios de producción. Esto indica que las mujeres que viven en el sector rural se ven afectadas grandemente por la crisis que enfrenta la sociedad hondureña en su conjunto y que trae consigo la condición de pobreza en que viven y se refleja en las estadísticas desfavorables para este grupo de la sociedad. La LMDSA ratifica a la mujer como una beneficiaria directa de tierras, en condiciones de igualdad con el hombre (FAO, 1995 citado por Escolán, 1996). Sin embargo, según Palacios (1994) tomado de Escolán (1996), esta ley deja de lado los cambios estructurales necesarios para que los hombres, que son quienes las implementan, no discriminen a las mujeres campesinas. Se debe tomar en cuenta que las mujeres se están abriendo espacios donde nunca los han tenido. 82 3. MATERIALES Y METODOS El presente trabajo es un estudio de carácter exploratorio-descriptivo que se desarrolló en el departamento de El Paraíso. Se utilizaron para la recolección de la información primaria la encuesta y el taller como complemento a la primera. 3.1 UBICACION GEOGRAFICA El estudio se realizó de Abril de 1996 a Abril de 1997, en los municipios de Danlí y Alauca del departamento de El Paraíso. La selección de los municipios obedece a algunos aspectos que se detallan a continuación. En base a información del PTMT brindada por PRODEPAH, se hizo una primera selección entre los 18 departamentos del país. El PTMT registra que los departamentos de El Paraíso e Intibucá son los que más han registrado titulación femenina de tierras. Por esta razón se seleccionó el departamento de El Paraíso, con 1,166 títulos a mujeres, como el área geográfica idónea para su realización, además, es el departamento más cercano y de fácil acceso desde la Escuela Agrícola Panamericana entre los dos antes mencionados. Cuadro 2. Títulos emitidos a mujeres durante el desarrollo del Programa de Titulación Masiva de Tierras para los departamentos de El Paraíso e Intibucá. DEPARTAMENTO CANTIDAD DE TITULOS % Intibucá El Paraíso Departamentos restantes 1,452 1,166 6,153 16.55 13.30 70.15 TOTAL NACIONAL 8,771 100.0 Fuente: Registro del Departamento de Titulación, INA, 1997. Dentro de El Paraíso se seleccionaron los municipios de Danlí y Alauca para llevar a cabo la investigación. Su selección se debió a que son los municipios que han registrado mayores casos de titulación femenina y presentan además, facilidades de acceso. De la muestra se eliminó Trojes por difícil acceso. 82 Cuadro 3. Casos registrados de titulación femenina por municipio, departamento de El Paraíso MUNICIPIO CANTIDAD DE TITULOS % Danlí Trojes Alauca Municipios restantes 409 207 136 414 35 18 12 35 TOTAL EL PARAISO 1166 100 Fuente: Registro del Programa de Titulación Masiva de Tierras, PRODEPAH, 1996. Otro criterio para la selección de los municipios fue que éstos poseen similitudes entre sí, como el tipo de cultivos que se producen en la zona y la predominancia rural de sus poblados; ambos municipios son zonas cafetaleras. El acceso al municipio de Danlí es más difícil y su mercado más cercano es la ciudad de Danlí. Alauca es de fácil acceso y su mercado más cercano es El Paraíso. Para seleccionar los casos que se investigaron en cada municipio se tomó el área geográfica, caseríos o aldeas, con mayor titulación femenina de tierras para facilitar la movilización y así, optimizar recursos y tiempo. Se trabajó con mujeres que habían entrado al PTMT y también con un grupo control de mujeres que no han entrado al PTMT, ya sea que tuvieran tierra o no, pero siempre ubicadas en los municipios antes mencionados. Dentro de la selección de las aldeas y caseríos, cabe destacar que de las personas entrevistadas no se pudo establecer claramente la diferenciación entre aldeas y caseríos porque algunas identificaban de diferente manera al mismo sitio. Las aldeas y caseríos seleccionados se muestran en el cuadro 4. 82 Cuadro 4. Aldeas y caseríos visitados en el estudio de titulación femenina de tierras. MUNICIPIO ALDEA Y CASERIO Danlí Primavera #1 El Rosario El Porvenir El Quebradón Buena Vista La Lodosa Bañaderos El Aguila San Ramón Villa Rica La Laguna Alauca Los Limones Loma de Paja Las Limas El Cantón Camalotales La Partida La Cebadilla Fuente: Registro de visitas de promotores, Regional del INA en Danlí, 1996. Los talleres se realizaron uno en cada municipio. El de Danlí en el caserío El Porvenir #1 y el de Alauca en Las Limas. 3.2 POBLACION La principal fuente de información fueron las mujeres involucradas dentro de la problemática de la titulación de tierras; sean éstas poseedoras o no del recurso tierra y estén o no dentro del proceso de titulación. Se pudo distinguir dos grupos dentro de la problemática citada: • Mujeres beneficiarias del PTMT, que ya les fue entregado su título de propiedad y las que lo tienen en trámite, ubicadas en los municipios de Danlí y Alauca, en el departamento de El Paraíso. • Mujeres que no han entrado en el PTMT (no han solicitado su título de propiedad), ubicadas en los mismos municipios; como grupo control. 82 La diferenciación de los grupos se hizo a partir de la realización de la prueba piloto de la encuesta, y también por medio de información brindada por la regional del INA en Danlí y PRODEPAH. Estos grupos corresponden a la gama de situaciones que se encontraron en el campo respecto a la titulación de tierras de las mujeres de Danlí y Alauca. Inicialmente para la selección de estos grupos se contó con el banco de datos del INA por medio de PRODEPAH. Este listado, ordenado alfabéticamente contaba con el nombre de la beneficiaria, número de predios, hectáreas y el valor de los mismos. Sirvió el listado para determinar los municipios de El Paraíso con mayor titulación femenina. En la regional del INA en Danlí se obtuvo un listado más completo, elaborado por los promotores de titulación; éste contaba además con la ubicación de las beneficiarias por aldea o caserío. Fue a partir de este listado que se trabajó en el campo. Del listado elaborado por los promotores se decidió entrevistar a la población total de mujeres que habían iniciado el proceso de titulación. Para las mujeres que no habían entrado en el proceso de titulación se solicitó la colaboración de quienes vivían alrededor de las que aparecían en los listados de titulación del INA; pues no se tenía listado alguno y su selección fue totalmente al azar. Se quiso entrevistar al 100% de las mujeres registradas en las zonas seleccionadas pero debido a problemas en el campo no fue posible. Al momento de realizar las encuestas surgieron problemas con algunas de las mujeres beneficiarias, como los siguientes: • No estaban presentes porque se encontraban en labores de corta de café, ya sea en sus fincas o como jornaleras, ya que era la temporada de cosecha (diciembre). • No estaban por diversas razones, aunque residían en la casa. • Habían cambiado de domicilio. • No se encontraron ni eran conocidas en los alrededores (Alauca). • Algunas no fueron visitadas por encontrarse demasiado retiradas de las agrupaciones de población y requería demasiado tiempo para llegar. Finalmente, el total de mujeres con quienes se trabajó fue de 176. Se entrevistaron 107 mujeres registradas dentro del PTMT, agrupadas geográficamente por cada municipio. También se entrevistó a 69 mujeres que no han iniciado trámites de titulación, dentro de las que habían mujeres con tierra y sin tierra. Además se realizaron 2 talleres para recoger información complementaria a las encuestas previamente desarrolladas. Para la realización de los talleres se utilizaron los mismos listados para las beneficiarias del PTMT y las mujeres que vivían en los alrededores, tomadas al azar, para el grupo control. En el siguiente cuadro se puede observar la distribución de las mujeres según los criterios anteriormente descritos. Cabe aclarar que hubieron mujeres que participaron tanto en las encuestas como en los talleres, éstos no eran excluyentes pues la información buscada en la segunda herramienta era de carácter complementario a la primera. 82 Cuadro 5. Total de mujeres que participaron por municipio y por tipo de herramienta utilizada. MUNICIPIO CASOS REGISTRADOS CON TITULACION SIN TITULACION TOTAL MUNICIPIO POR EL INA DE DANLI ENCUES- TA TALLER ENCUES- TA TALLER Danlí 43 28 11 13 8 60 Alauca 87 50 18 38 10 116 TOTAL (ambos municipios y casos) 176 3.3 VARIABLES DE ESTUDIO Las variables se encuentran clasificadas en tres grupos: socioeconómicas, socioculturales y las relacionadas con la titulación de la tierra. 3.3.1 Variables socioeconómicas Se involucran aspectos sociales y económicos que obedecen a aspectos generales de la mujer bajo estudio. Edad. Cantidad de años cumplidos al momento de desarrollar el estudio. Estado civil. Se entiende como el tipo de vínculos formados por la mujer en relación a un hombre. Cantidad de personas que viven en la casa. Entendido como el número de personas que forman parte del grupo familiar no importando el parentesco que guarden con la encuestada y que residan en la misma casa. Educación. Nivel académico logrado por las encuestadas. Trabajo permanente fuera del hogar. Cualquier actividad remunerada que se desarrolle fuera del hogar y que no le permita estar presente todo el tiempo en el mismo. Características de la parcela. Entendido como el tipo de cultivos que tiene, el tipo de explotación y cantidad de tierra. 3.3.2 Variables socioculturales En estas variables se toman en cuenta aspectos sociales y culturales del entorno de las mujeres que les limitan o posibilitan en su acceso y control sobre la tierra. Toma de decisiones. Tomado como quien toma la responsabilidad del destino de la tierra titulada y los beneficios de ésta. 82 Patrones de herencia. Es la pauta establecida culturalmente para la distribución de los bienes familiares entre sus miembros. Percepción sobre la tierra del compañero. Se entiende como la forma de percibir la propiedad de la tierra que tituló el compañero. Capacitación. Necesidades de recibir adiestramiento en diferentes temas para el desarrollo de sus actividades. 3.3.3 Variables relacionadas a la titulación de tierras Relacionado con el conocimiento y comportamiento de las mujeres frente a la titulación de tierras. Conocimiento sobre la titulación. Información recibida sobre el proceso de titulación dentro del PTMT. Percepción de la complejidad del proceso de titulación. Forma en que las mujeres sintieron los diferentes pasos y requisitos necesarios para la obtención del título de propiedad. Actitudes frente a la titulación. Disposiciones de la mujer frente a la titulación de tierras y de la comunidad frente a la titulación femenina de tierras. Decisión de titular. Entendido como quien o quienes decidieron la necesidad de titular la tierra y a nombre de quién. 3.4 RECOLECCION DE LA INFORMACION 3.4.1 Información secundaria Para la elaboración del marco teórico se consultó literatura sobre la situación de la mujer rural relacionada con el acceso a la tierra, situación del agro hondureño, historia de las diferentes formas de tenencia de la tierra que han existido, políticas agrarias, información sobre los diferentes procesos de titulación que han existido y las características generales del departamento de El Paraíso. Esta información se utilizó para contextualizar el estudio. Para la ejecución del trabajo de campo fue de mucha utilidad la información producida por el PTMT brindada por el PRODEPAH y el INA además de la que se obtuvo en la regional del INA en Danlí. 82 3.4.2 Reconocimiento preliminar de la zona de estudio Se realizaron dos visitas a la regional del INA en Danlí para establecer contacto con las personas que trabajaban dentro del proceso de titulación en la zona. Esto ayudó a tener claridad de la situación en que se encuentra la población objeto de la investigación. En el INA se contó con el apoyo de la encargada de la oficina de titulación de la regional y los promotores. En estas visitas se recolectó publicidad del PTMT; listados y registros de las mujeres dentro del programa; se hizo un recorrido de la zona a encuestar con un promotor; se elaboraron esbozos de mapas como guías para el trabajo de campo, ubicando aldeas y caseríos; se obtuvo además una descripción rápida y global de los sitios seleccionados para tomar las entrevistas y algunos comentarios del promotor y de la encargada sobre sus experiencias en el proceso de titulación femenina de tierras en esos sitios. 3.4.3 Encuestas Se realizó una prueba piloto de la encuesta en el caserío El Porvenir, municipio de Danlí en Noviembre 1996. Se contó con la colaboración de un promotor del INA quien mostró las aldeas e hizo una presentación introductoria del objetivo del estudio en la zona. Esta visita contribuyó a seleccionar las aldeas con más titulación y que a la vez presentaran mayor agrupación de las personas. Seguidamente se realizaron las correcciones necesarias para que la encuesta fuera lo más clara posible y que extrajera la información requerida para el estudio. Además, se tomó el tiempo requerido para realizar cada encuesta con lo que se pudo estimar la cantidad de personas necesarias para cubrir el trabajo y hacer más eficiente el uso de los recursos con que se contó. Finalmente se elaboraron dos formatos de encuesta, que se presentan en el Anexo 1, según los objetivos y los dos grupos de mujeres objeto del estudio. Las encuestas se realizaron en la primera semana de Diciembre de 1996. 3.4.4 Observación directa Esta técnica fue utilizada a lo largo de la toma de la información primaria (encuestas y talleres). Esto permitió corroborar alguna de la información que se solicitaba en las encuestas y en los talleres. Durante el trabajo de campo el equipo compartió las experiencias del trabajo con los grupos de mujeres, lo que permitió tomar en cuenta las actitudes de las personas al momento de ser abordadas con el tema de la titulación. 82 3.4.5 Talleres La información tomada de las encuestas se complementó por medio de dos talleres que se realizaron uno en cada municipio. Los talleres se desarrollaron la segunda semana de Diciembre de 1996. Los talleres se llevaron a cabo tanto con mujeres que están dentro del PTMT como las que no lo están y se unieron los grupos debido a falta de recursos y tiempo para realizarlos separadamente. Sin embargo, dentro del taller se hicieron subgrupos para trabajar de manera individual. La metodología del taller fue participativa y se respondió a las variables del estudio enmarcadas dentro de los temas anteriormente presentados en la revisión de literatura. A los participantes se les dio el servicio de transporte para que asistieran al taller, este fue un requisito para su participación. Para la selección de las personas que entraron en los talleres se tomaron en cuenta los siguientes criterios: • La disponibilidad de tiempo de las personas para colaborar con la investigación. • La cercanía de la vivienda al lugar en donde se desarrolló la reunión. • El tiempo de duración del taller. 3.4.6 Análisis de los resultados Los resultados de la encuesta fueron procesados en el paquete estadístico para ciencias sociales (SPSS). Se utilizaron distribuciones de frecuencia y cruces de variables. Las hipótesis fueron sometidas a prueba mediante el uso del Coeficiente de Correlación de Spearman. En cuanto a la información de los talleres y la observación directa se realizó un análisis descriptivo con base a las variables propuestas. 3.5 DEFINICIÓN DE TÉRMINOS PARA EL ESTUDIO 3.5.1 Género Grupo biosociocultural, construido históricamente a partir de la identificación de las características sexuales que clasifican a los seres humanos corporalmente y a partir de las cuales se les asigna de manera diferencial, un conjunto de funciones, actividades, relaciones sociales, formas de comportamiento y formas de subjetividad a los sujetos sexuados (Lagarde, 1992). 82 3.5.2 Acceso Es la capacidad que tienen los individuos de poseer la tierra por medio de la titulación. 3.5.3 Control Es el grado de autoridad que tienen los indivíduos en la toma de decisiones sobre el recurso tierra, sea ésta titulada o no. 3.5.4 Trabajo reproductivo doméstico Es el trabajo realizado por la mujer en sus roles de reproducción biológica y social de los miembros de la familia. 3.5.5 Trabajo productivo doméstico Comprende todas aquellas labores que la mujer realiza, sean éstas de producción o de procesamiento, que tienen como destino el autoconsumo de la familia. 3.5.6 Trabajo reproductivo social Todos aquellos trabajos que la mujer realiza fuera del hogar, para terceros, y que constituye una extensión de su trabajo doméstico. 3.5.7 Trabajo productivo social Comprende el trabajo que la mujer realiza a través del mercado y que se aplica a la producción de insumos o a su procesamiento dentro de los sectores económicos. 82 4. RESULTADOS Y DISCUSION En este capítulo se presentan los principales resultados obtenidos en el estudio. Inicialmente se describen algunas de las características de las mujeres sujeto de estudio y luego se presentan y discuten los resultados de las encuestas y los talleres realizados a las mujeres que titularon tierra. 4. 1 CARACTERISTICAS DE LAS MUJERES ENTREVISTADAS DE DANLI Y ALAUCA La población entrevistada de los municipios de Danlí y Alauca estuvo constituida por 176 mujeres cuyas edades oscilaban entre los 15 y 82 años. La distribución de las edades por cada uno de los grupos se presenta en los cuadros 6 y 7. Cuadro 6. Distribución de las edades de las mujeres entrevistadas que han titulado sus tierras. EDADES FRECUENCIA PORCENTAJE De 21 a 30 años De 31 a 40 años De 41 a 50 años De 51 a 60 años De 61 a 70 años De 81 a 90 años No respondieron 9 28 17 11 9 2 2 12.0 36.0 22.0 14.0 12.0 2.0 2.0 TOTAL 78 100.0 En este cuadro se puede observar que la mayor parte de las mujeres que han titulado se encuentran en edades que oscilan entre los 31 y 60 años. Se puede observar también, que la edad más temprana de la mujer en la que empieza a registrarse la titulación es 21 años. Este resultado es muy interesante si se analiza el hecho que la ley indica que es desde los 16 años que la mujer, al igual que el hombre, puede ser beneficiaria de tierras. Sin embargo, dentro de las entrevistadas no apareció ninguna con esa edad a pesar que la mujer desde edades tempranas participa en labores productivas junto con el resto de la familia. Según Escolán (1996) desde los 16 es una edad en la que la mujer se encuentra ya considerada como trabajadora potencial de las labores agrícolas. 82 Cuadro 7. Distribución de las edades de las mujeres entrevistadas que no han titulado tierras. EDADES FRECUENCIA PORCENTAJE Menores de 20 años De 21 a 30 años De 31 a 40 años De 41 a 50 años De 51 a 60 años De 61 a 70 años De 71 a 80 años De 81 a 90 años No respondieron 2 14 14 8 5 3 3 1 1 4.0 27.0 27.0 16.0 10.0 6.0 6.0 2.0 2.0 TOTAL 51 100.0 En este cuadro la situación es un tanto diferente, el rango de 21 a 40 años es el que presentan la mayor frecuencia; representando un 56% en total. Además, que el rango de edades encontradas fue sensiblemente más amplio al primer grupo, incluyendo mujeres menores de los 20 años y entre los 71 y 80 años. La información sobre el estado civil de las mujeres se presenta en los cuadros 8 y 9. Cuadro 8. Estado civil de las mujeres entrevistadas que han titulado sus tierras. ESTADO CIVIL FRECUENCIA PORCENTAJE Casada Unión de hecho Unión libre Soltera Viuda 25 1 33 14 5 32.0 1.3 42.3 18.0 6.4 TOTAL 78 100.0 82 Cuadro 9. Estado civil de las mujeres entrevistadas que no han titulado tierras. ESTADO CIVIL FRECUENCIA PORCENTAJE Casada Unión libre Separada Soltera Viuda 12 25 1 9 4 23.5 49.0 2.0 17.7 7.8 TOTAL 51 100.0 Se observa en los cuadros 8 y 9 que no hay diferencias significativas entre los dos grupos y dentro de las categorías de soltera, casada y en unión libre; 92.3% y 90.2% (agrupadas) para cada grupo respectivamente. Es importante discutir los comentarios hechos, en las encuestas y los talleres, sobre las categorías de unión libre y unión de hecho debido a que la ley obliga a la unión de hecho en caso que la pareja no esté casada y quiera titular la tierra a nombre de la misma. La persona que tituló y aparece su estado civil como unión de hecho manifestó que conoció al respecto por los promotores del INA, quienes cuando pasaron por